domingo, 19 de mayo de 2013
23 de mayo, 21 horas: Loopoesía en La sala Kalian Hkg de Bilbao
Tras arrasar en Madrid, con una estupenda acogida en Fnac Callao, Loopoesía sigue su gira española en Bilbao antes de recalar en Salamanca y Sevilla. La ocasión se presentará el jueves 23 a partir de las 21 horas en la Sala Kalian. Os esperamos.
Loopoesía es amor
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jueves, 16 de mayo de 2013
Las traducciones que pagan los ciudadanos en Bcn Mes
Las traducciones que pagan los ciudadanos, by Jordi Corominas i Julián
La literatura de una ciudad también es paseo. Por una vez, y sin que sirve de precedente, lo haremos sin movernos de casa, sólo con la magia de los libros. Resulta que l’Ajuntament de Barcelona ha decidido ayudar con la módica cifra de diez mil euros la traducción de Victus, novela de Albert Sánchez Piñol sobre el sitio de 1714 que inicialmente fue escrita en castellano.
La iniciativa, que se acompaña con la concesión de 500 ejemplares para l’Ajuntament, es necesaria según quién la paga al ser Victus un texto importante que habla de la ciudad. También lo son Últimas tardes con Teresa de Juan Marsé, Nada de Carmen Laforet, La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza, Extraña forma de vida de Enrique Vila-Matas o La cápsula del tiempo de Miqui Otero y no veo que el alcalde se haya preocupado por sacar la cartera.
El motivo es obvio. Todo lo sólido se desvanece en el aire, los operadores preparan un cambio de escenario que nadie sabe cuándo llegara. Sin embargo, los aires políticos hablan de una Generalitat a la deriva y un Ayuntamiento denostado por sus ciudadanos. No importa porque ambas instituciones, que se miran de frente en la Plaça de Sant Jaume, preparan los fastos de 2014 con toda su apoteosis nacionalista por los tres siglos de la derrota en una Guerra Europea que, eso es innegable, cambió los designios del ordenamiento territorial y jurídico de España.
Si fuéramos objetivos comprobaríamos que cuando el Partido Popular ensalza a los Reyes Católicos incurre en un error de ignorancia, un poco como lo de Cospedal con los escraches y el nazismo. La España que pereció en 1714 era más federal que ninguna, esa es la tristeza, eso y la pérdida de libertades, que nadie lo dude, pero sabemos que los políticos no atienden a razones históricas, les gusta manipular, es su salsa para todo, y en este caso Convergència i Unió lo hace a lo grande y con sublime descaro. La cosa se les va de las manos, y lo de esta traducción es una muestra más.
¿Por qué? No somos Mourinho, no pateixin. En primer lugar porque ahora la autoridad municipal se erige en autoridad literaria, en supremo crítico, lo que de por sí sólo demuestra la pésima deriva cultural de la capital catalana, con su institucionalización de lo políticamente correcto por todas partes desde la ignorancia de la corriente subterránea que sí es reconocida allende sus cada vez más roídos muros. Asimismo esta actitud tiene ejemplos deleznables, como la nueva edición de Barcelona Poesía, más ciega que Homero en sentido negativo, transformada de la innovación a lo casposo, con una organización que no debe ni hojear lo que se hace en su propia ciudad. Alguien dirá que esto es un berrinche personal, puede. Hablo de lo que sé, y observo una serie de decisiones en lo cultural que son pura calamidad y dilapidan un crédito que costó decenios lograr.
En segundo lugar este sumo sanedrín de las letras decide por el ciudadano. Hablamos mucho de Democracia directa. Aquí, menos que en otras situaciones, tendría sentido. ¿Por qué debo pagar de mi bolsillo la traducción? ¿No hay cosas más importantes en las que invertir el dinero público?
El alcalde Trias obsequió por el día del libro a todos los regidores con un ejemplar del libro. Es una frase maravillosa para montar uno de esos análisis en árbol que tanto nos jodían la existencia en la secundaria. Aquí lo que jode en plan bonus track, y permítanme ser ligeramente grueso, es la competencia desleal. Si La Campana, editorial que publica el volumen, consigue beneficios, como es de suponer tras el éxito de Sant Jordi aún con el autor ausente en las firmas, sería justo que devolviera el dinero recibido. ¿Lo hará? No, La indignación crece, y quizá un día todos los que nos toman el pelo se topen con un incendio de proporciones inasibles.
PS: Obtenemos nuestras informaciones desde varias fuentes. Una interna del Diari ARA preguntó el motivo de la no inclusión de la noticia en tan renombrado periódico. La respuesta fue: pregunta-li al director. Así nos va, pero todo se sabe.
Ilustración de Nil Bartolozzi
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Xavier Trías
Gritos loopoéticos
Este 2013 el show de Loopoesía culmina, o casi, con un grito. Aquí, no tenemos tantos recursos, no salen los de cada actuación, pero mi editor Daniel Ramos ha grabado algunos. Fuera de su contexto pueden parecer excéntricos, pero encajan en una idea concreta del espectáculo relacionada con el poemario. Se grita por un motivo que se puede entender mediante la lectura de Los lotófagos o la asistencia a uno de nuestros bolos, como el viernes 17 en Fnac Callao. Os dejamos con estas pequeñas explosiones, terapias de aterrizaje.
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miércoles, 15 de mayo de 2013
Podcast de personas que dieron nombre a términos (segunda parte)
Hoy en el Laberint hemos hablado de personas que dieron nombre a términos. En esta segunda parte hemos hablado del origen de Cardigan, silueta, taxi y pasquín, con un pequeño homenaje final a Constantino Romero. Puedes escuchar la charla a partir del minuto 40 del enlace clickando aquí
Miércoles 15, Personas que dieron nombre a palabras (segunda parte) en el Laberint de Wonderland
La semana pasada abrimos la serie de personas que dieron nombre a términos. Esta continuamos con cuatro palabras geniales: Cardigan, silueta, Taxi y pasquín. ¿Quienes fueron sus causantes? Lo descubriremos hoy en el Laberint de Wonderland.
Cada miércoles a partir de las 15h
Radio Nacional- Rne4
100.8 fm Barcelona
En directo:Rne4
martes, 14 de mayo de 2013
Prohibido entrar sin pantalones de Juan Bonilla en Revista de Letras
Un retrato necesario: “Prohibido entrar sin pantalones”, de Juan Bonilla
Por Jordi Corominas i Julián | Destacados | 13.05.13
En una época de crisis es normal que las mejores expresiones sean aquellas que desafíen el límite, prescindan del lamento estéril y se centren en la construcción de lo nuevo a partir de las enseñanzas de lo antiguo, superable porque ha agotado su recorrido, pero válido porque es imposible crear nada sin tener claras las referencias pretéritas.
Quizá por eso me proporcionó notable alegría saber que el novelista jerezano Juan Bonilla se había atrevido a presentar al público español la gigantesca, en el doble sentido del término, figura de Vladimir Maiakovski, un hombre que en una época relativamente parecida a la nuestra supo dar el salto de enterrar lo viejo y propulsar la vanguardia hasta que los vientos políticos y su propia incapacidad de transformación dilapidaron su destino. Un tiro en el corazón selló el final de sus días, gloriosos, salvajes y revolucionarios.
Presentar una biografía novelada de uno de los enfants terribles del futurismo ruso, del poeta nacional hasta que Stalin quebró la importancia de sus versos, excelente poeta y diseñador que sacudió los cimientos de su tiempo por carisma y arte poliédrico. El mérito más que notable de Juan Bonilla es haber elegido a un personaje que no goza de mucha devoción en editorial en España. Servidor leyó y reseñó en su momento América, editada en 2011 por Gallo Nero. Sin embargo, si alguien quisiera leer poesías y otras maravillas del georgiano debería consultar una edición argentina de los años cincuenta, por eso la novela que acaba de publicar Seix Barral constituye, ante todo, la reivindicación de una figura necesaria y desconocida porque nuestra cultura suele nutrirse de elementos fáciles, como resulta fácil perpetuar un discurso, editar sin riesgo o ceñirse a las convenciones.
Vladimir Maiakovski nace para la Historia en el instante justo, entre la euforia del principio del siglo XX y los desastres que llevaron al final del Imperio de los Zares y al surgimiento de la Unión Soviética. La velocidad se instauró en el panorama entre tecnologías milagrosas que iban desde el teléfono hasta el coche. Brotaron los manifiestos y entre ellos, aunque luego tuvo bronca con su fundador italiano, al joven del traje amarillo le fascinó el futurista, con toda su peligrosa retórica de quemar museos y exaltaciones de la modernidad a ultranza. Pese a ello, estas enseñanzas europeas podían y debían trasladarse al ámbito ruso, y así lo hicieron unos cuantos locos que, cansados de la rutina de la tradición, agitaron el cotarro con recitales, giras, bravuconadas y formas inéditas, bocanadas de aire fresco que no enlazaban con el porvenir.
Maiakovski simboliza ese período como nadie y Bonilla intenta reflejarlo con su prosa. La trama suscita atención desde la primera página y es normal, pues la singladura del poeta de La nube en los pantalones es el clásico relato de auge y caída que parte de un entusiasmo por la profesión, evoluciona hasta una cota de poder y se desvanece con una aceleración vertiginosa.
La primera fase recoge la magia de la pasión, las bofetadas al público y la ilusión de la ruptura, que nunca abandonó al héroe de Prohibido entrar sin pantalones. La segunda versa sobre su consolidación con el triunfo de Octubre, la colaboración con Trotski en una relación llena de claroscuros, y el apogeo del noviazgo entre arte y comunismo de Estado en plena crisis de guerra civil y esperanza por lo que vendría. La tercera etapa, con la muerte de Lenin y el ascenso de Stalin a la cúspide, es la de inadaptación y la utopía de escapar de su propio personaje, incapaz de leer, aunque hay metáforas de sobra que llenan el contenido de malos presagios, que el viento bueno ya acariciaba otros rostros con menos talentos y mucha más mediocridad.
Por supuesto destacan los vaivenes viajeros y la importancia inquebrantable de su ménage à trois conLilia y Ósip Brik, abnegado marido y devoto admirador de su rival en la lucha por el corazón de una mujer demasiado especial, propia de la vorágine en la que se vieron inmersos todos los prodigios de ese decenio dorado.
Prohibido entrar sin pantalones no es en absoluto una hagiografía de Maiakovski. Vemos sus luces y sombras, su inevitable vocación de transmisor lírico y su ego desatado capaz de delaciones, rabietas infantiles e incomprensiones múltiples, férreo defensor de sus propuestas, entusiasmado con una especie de conciencia de ser inmortal con el tormento de la existencia en primer plano, vivir la vida a latigazos por miedo a pararse a pensar, sucumbir por inercia, fenecer en el verso porque ha llegado la oscuridad y la luz ya no se enciende por mucho que se quiera resucitar.
La novela de Juan Bonilla es un reto mayúsculo, una de esas empresas que debemos agradecer con sonoros aplausos. El esfuerzo sin embargo adolece de cierta tensión narrativa y en ocasiones el lector puede sentir que la labor documental ha vencido a la trama, con un ritmo que decae y al que le cuesta recuperarse, como si la voluntad de encajar todas las piezas hubiera prevalecido perjudicando al conjunto que entendemos como artefacto literario, con el relato algo empequeñecido, si quieren, por el mismo Maiakovski, que en su inmensidad impide que la fluidez del todo sea natural.
Aún así insistimos en que la propuesta de Prohibido entrar sin pantalones, surrealista indicación que el bardo vio en Ciudad de México, es de una valentía considerable y que enlaza con su héroe por esa voluntad de introducir postulados anómalos en su territorio, perlas de rabiosa actualidad de alguien que entiende la crisis como un lapso donde se impone barrer el suelo y darle otro brillo que cancele toda la suciedad para producir diferencias que traspasen fronteras.
domingo, 12 de mayo de 2013
Por un museo del Paralelo en El Molino
Por un museo del Paralelo en el Molino, por Jordi Corominas i Julián
Los periódicos del fin de semana han informado de la crónica de una muerte anunciada. El molino, la emblemática sala del Paralelo, suspende pagos con deudas de quince millones. El teatro, que abrió sus puertas en 1899 con el nombre de la pajarera catalana, es un símbolo vivo de Barcelona, vieja gloria del esplendor pretérito de una avenida que en su momento más brillante aunó treinta salas de espectáculo en tan solo seiscientos metros.
Las aspas de su fachada, erigidas en 1929 por el arquitecto Josep Alemany i Juvé, respondían a una pretensión de la Ciudad Condal, que siempre quiso ser la París del sur. El Molino se llama así porque después de la guerra el régimen franquista eliminó de su nombre el rojo que era demasiado comunista para la mentalidad carpetovetónica de los vencedores de la Guerra Civil, tan memos que no pensaron que respondía a un símil ridículo con el famoso Moulin rouge de la capital francesa.
El establecimiento cerró sus puertas por vez primera en 1997. Fue un resistente heroico, un epígono de un tiempo superado. A partir de la década de los sesenta del siglo XX se hizo inevitable el cambio de paradigma. De nada servía la excitación del liguero, la picaresca y la canción subida de tono. La televisión, el cine y un erotismo más accesible hicieron que salas como el Cómico clausuraran la magia, un poco como acaece ahora con los salones de juego con sus vetustas tragaperras que aún pueden contemplarse en la calle Pelayo o en la zona donde antes brilló el viejo Apolo con su teatro, el bar y el parque de atracciones.
La idea de resucitar el éxito de esa arteria popular era quimérica, una utopía que demuestra falta de previsión, escasa imaginación y una tendencia a lo fácil que luego se vuelve complicado por la cruda constatación de la realidad, pura y dura. Elvira Vázquez quiso recuperar la leyenda con un trasvase de músic hall al burlesque. Los espectadores eran escasos y los trabajadores demasiados. The show must go on, sí, pero con cordura, no con fuegos artificiales de ruina. El aumento del IVA cultural, esa guillotina que el gobierno del PP ha impuesto para desmontar la cultura, ha hecho el resto, pero si el cadáver flota en el río es por la inconsecuencia de un optimismo que no ha vislumbrado en ningún momento la lógica como punto de partida, y eso vale tanto para la empresa privada como para el Ayuntamiento de Barcelona, que perdió la brújula y ni se preocupa en buscarla.
Los vecinos no saben quien es el propietario del solar del Talía, incendiado a finales de los ochenta. ¿Chinos o autoridad municipal? Los vecinos alucinan con la degradación del otrora triunfal Arnau, comprado a propietarios de ojos rasgados en los compases finales del gobierno de Jordi Hereu.
¿Y la avenida? Es un precioso caos repleto de bares, variopintos estilos arquitectónicos, personajes más que singulares y un barrio, El Poble Sec, que sí renace gracias al empuje de comunidades de inmigrantes y una población que ha dinamizado su tejido en una mezcla de novedad y tradición. Sin embargo, el Paralelo adolece de falta de infraestructuras y de nula previsión. Si se le tratara como merece tendría un tranvía que lo haría más ecológico y uniría con afán de crecimiento dos zonas claves de Barcelona, dos enclaves que llenan las arcas como son La Fira de Barcelona y el Puerto. ¿Es tan complicado?
Me dirán que la crisis lo imposibilita, no hay dinero, aunque sí que existe una voluntad de alterar su Historia obrera, como demostró la administración Trías al cambiar la placa del Passatge de la Canadenca para que la gente no recordara la huelga de 1919, una de las más impresionantes de la Historia europea. Las propuestas deben partir de una idea creativa, no del lamento.
Si en estos años han desaparecido librerías como la Catalonia y otros sitios que tuvieron importancia es por la mala gestión de los mismos y porque la rueda gira con eterno afán metamorfoseador. En el caso del Molino es evidente que la apuesta ha fallado.
En otoño de 2012 el CCCB organizó una exposición, notable en muchos aspectos, dedicada a glosar la Historia del Paralelo de 1894, cuando abrió sus puertas el Teatro Arnau, hasta 1939, cuando la Guerra Civil anuló la noción de vínculo de la avenida, que desde entonces padece con más pena que gloria. Dentro de mi aspiración de un nuevo Paralelo sería interesante considerar la posibilidad que el Ayuntamiento tomara cartas en el asunto y decidiera montar un Museo de la avenida en el Molino. El espacio tiene el espacio y la capacidad para ser una magnífica sede que albergue la multitud de anécdotas, objetos y elementos del mito, que debe subsistir porque perder la memoria es una plataforma para cometer errores sin cesar.
Lanzo la idea sin mucha esperanza. Soy guía de Barcelona para catalanes, y con mis alumnos observamos que gran parte del patrimonio oculto del modernismo, el que no fue construido por grandes nombres, está descuidado, como si los que mandan quisieran privilegiar pocas casas que sirven para potenciar una imagen concreta, una pizca de pasado que baile junto a las piezas modernas que alumbran el parque temático en la confrontación de BCN, lo que quieren los de arriba, y Barcelona, nuestra ciudad, la que nos legaron nuestros antepasados.
Resucitar con tino, fundar un museo del Paralelo en el Molino y esperar que alguien actué con coherencia para dar fuerza al muerto, sepultado sin considerar que antes se fundía con la Rambla con naturalidad, generando riqueza económica y popular. Más que operaciones de fachada necesitamos actos que dignifiquen lo ciudadano y conviertan la urbe catalana hacia una dignidad que le robaron con cínico descaro. Raquel Meller desde su púlpito pide consideración. Lo hace en nombre de todos, por el bien y el sentido común.
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Viernes 17 de mayo, 19:30 minutos: Loopoesía 2013 en Fnac Callao (Madrid)
El viernes 17 de mayo a las 19:30 minutos Loopoesía retomará la segunda parte de su gira española. Si entre marzo y abril visitamos Madrid, A Coruña y Palma de Mallorca ahora volvemos a la capital para actuar en Fnac Callao, uno de nuestros lugares de predilección, un imprescindible en la trayectoria del proyecto desde 2011. Presentaremos Los lotófagos, firmaré libros para quien así lo requiera y luego dejaremos que Madrid nos lleve por su locura.
Loopoesía 2013 Los Lotófagos
Viernes 17 de Mayo de 2013, 19: 30 minutos
Fnac Callao C/ Preciados 28
Entrada gratuita
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viernes, 10 de mayo de 2013
Charla con Raquel Calvo en Todos somos sospechosos
El pasado martes la fotógrafa Raquel Calvo pasó por los estudios de Radio 3 para hablar de su libro Live is Life, donde mezcla su arte para captar a artistas en pleno directo con textos de más de cincuenta escritores y periodistas. Laura González y servidor charlamos con ella. Puedes escuchar la conversación aquí
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jueves, 9 de mayo de 2013
Viernes 10, doble recital con Àlex Reig y Claudia Caparrós
Mañana viernes diez de mayo haré un curioso experimento que es recitar dos veces en dos lugares diferentes. No crean, tampoco tiene nada de extraordinario, es tan simple como ir a un sitio y luego trasladarse a otro. Lo haré junto a dos jóvenes poetas que merecen atención. A las ocho estaré en la librería A peu de página con Álex Reig, para saber más info sólo tienes que clickar en el enlace
Más tarde, a las diez de la noche, nos trasladaremos al centro de la ciudad para recitar en el Prize con Claudia Caparrós, poeta gallega residente en Barcelona.
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