miércoles 11 de noviembre de 2009

Tribulaciones de una cajera en Literaturas.com





Jordi Corominas i Julián
Anna Sam, Tribulaciones de una cajera


Desconozco si en la Edad Media los gremios publicaron manuales sobre sus actividades. Lo dudo. En ese tiempo producir y comprar eran verbos que remitían a intercambios humanos fruto de la necesidad. Pocos eran los que querían algo más o caprichos de ocasión. Pocas son las firmas literarias de esa época sin nombre, donde la humanidad era una masa uniforme homologada por iglesias, monarquías y, en menor medida, burgueses.

Las cosas no han cambiado mucho en los últimos mil años. La apariencia nos desmentiría. Lo anónimo no está de moda, podemos gastar dinero en mil tonterías y además el trato se ha vuelto impersonal. Imagino a un carpintero del siglo XIII atendiendo a su cliente. Amabilidad, trato afable y un mínimo punto de confianza. Ahora éstas medidas van impuestas desde la hipocresía del usar y tirar, de la persona autómata, un ente palpable e invisible que quizá la cajera de supermercado simbolice mejor que nada, ni nadie.

Anna Sam pasó ocho años de su vida enganchada por contrato a una caja registradora. Licenciada en literatura, no tardó en comprobar el escaso valor de un título universitario en la posmodernidad. Portazos y más portazos. Convenía mostrarse carente de ambición y la entrevista para su puesto laboral la reafirmó en sus ideas. Ignoraba empezar una larga etapa en la que tendría muchas horas para pensar y analizar el comportamiento humano.

Desde nuestro punto de vista Tribulaciones de una cajera ha vendido más de cien mil ejemplares en Francia por dos motivos básicos. El primero de ellos radica en su estructura de manual para cualquier tipo de usuario. Es una literatura veloz, ágil, que salta de un punto a otro con un orden agradable que facilita la tarea del lector, quien a medida que avanzan las páginas siente más y más curiosidad por saber que se oculta tras el eterno muchas gracias, son 50 euros y otros tópicos del oficio. El segundo punto de éxito es mostrar la cotidianidad desprovista de dramatismo. Sam cuenta las cosas tal como son, sin quejarse, pues es perfectamente consciente que sólo con la explicación de los hechos tiene la partida ganada.

No es agradable comprobar la explotación física y mental a la que se ven sometidas miles de mujeres para satisfacer los deseos consumistas, poderoso caballero es don dinero, de sus semejantes. La autora enfoca su vida pasada con la ironía de quien sabe que no volverá a circular por caminos impuestos. Sumisión de supervivencia. Cuando menciona los beneficios de su antiguo puesto crea un estilo que roza el sarcasmo. ¡Maravilla de maravillas! Estar atendiendo seres sedientos de gastar genera inmunidad a un sinfín de enfermedades. Una se habitúa a todo. El aire frío del congelador es una garantía contra los resfriados. Mover mecánicamente determinadas articulaciones las fortalece. ¿Y qué me dicen de ganar racionalidad en el empleo de los ratos libres? Las cajeras aprenden a comer a la velocidad del sonido para aprovechar los tres minutos de descanso por hora, tiempo que vuela mientras se bajan escaleras, se recoge un poco y se calienta el ágape en el microondas. Corre el reloj y se anula la posibilidad de comunicación entre compañeras. Todo por la pasta.

Asimismo el libro juega, no por habilidad narrativa sino por extremo apego a la realidad, con lo reiterativo y lo absurdo. Desarrollar experiencia implica conocer al dedillo los pormenores de la profesión y sus rutinas infernales. Los bips de la máquina, más de seiscientos por hora, se alían con la astucia del consumidor para marear a la cajera, robot humano que repite determinadas frases hasta la extenuación mientras, si bien no sucede todos los días, luce un gorro navideño o el logo distintivo de la última producción del supermercado.

Les puedo asegurar que si leen Tribulaciones de una cajera serán más amables y se quitarán la armadura cuando llegue su turno para salir del no lugar, pequeña cloaca desprovista de épica pero clave en nuestra rutina, reflejada en las aventuras y desventuras de una joven que con su obra logra dar en el clavo por cercanía y verosimilitud sin máscaras.






Anna Sam,Tribulaciones de una cajera(traducción: Concha Pérez-Puis),Ambar, Barcelona 2009

www.literaturas.com

lunes 9 de noviembre de 2009

Martes 10: El crimen de los existencialistas en la Hora L en Radio Barcelona-Cadena SER



En 1962 Europa cosechaba una revolución cultural que sepultaba los últimos restos de la larga herencia decimonónica. En España vivíamos anclados en un tiempo de silencio donde los locales con nuevo ruido eran vistos como una pesadilla de la realidad. Entre ellos figuraba el Jamboree de la barcelonesa Plaza Real, una cueva de jazz repleta de anglosajones y una española: María del Pilar Alfaro Velasco, joven vecina de un lamparero de la Calle Aragón. Su unión con varios amigos americanos desencadenó un torrente de sangre y un misterio que despertó mucho interés al otro lado del charco.
En breve publicaré la crónica del caso en Bcn Week, pero quien quiera saber más sólo tiene que conectar Radio Barcelona-Cadena SER el martes después de las noticias de la una y escuchar nuestra narración del caso.



Crímenes en la Hora L

Cada martes a partir de las 13.06

Radio Barcelona- Cadena SER

96.9 FM

666 AM

domingo 8 de noviembre de 2009

El misteris d'una casa en Bagant



Els misteris d’una casa

Resultarà que escriure les meves ja habituals línies a la revista és un procés psicoanalític de recerca d’un passat que conec i em fa pensar. Quan tenia dos anys l’asma feu que la meva família abandonés l’estiueig a Sitges i vinguéssim a Palautordera. El metge recomanà aire de muntanya. Ara no pateixo cap tipus de malaltia bronquial i l’únic desig que tinc quan arriba l’estiu és traslladar-me a Can sis dits i sentir-me lliure entre l’espai i el silenci. No sé si us heu plantejat quin misteri amaga casa vostra. Jo ho faig constantment amb la meva. Can sis dits? Com deuria ser el seu propietari? Un monstre amb deformitats? No ho crec. Seria un intel·lectual rural? La finestra amb l’escaire i el cartabò demostra que potser va pertànyer a la francmaçoneria. Fou ell o un dels successors? No ho puc saber, només deixo volar la imaginació d’un passat impossible de retrobar malgrat la finestra del pis de dalt, datada a mitjans del segle XVII i considerada patrimoni del poble, element arquitectònic intocable, pedra que només podran cancel·lar les habituals bretolades dels humans.

Una cosa és el que fórem i férem, l’altra és construir en temps present. Deixeu-me ser romàntic. Quan tanquem la porta s’obre un món privat. El passadís amb les bicicletes, el rebost amb conserves, el menjador i, finalment- no us deixaré pujar al meu pis, no de moment- el jardí, on sóc feliç per la bellesa que som capaços de crear amb els colors i la jardineria. Una quadrícula esdevé graciosa entre murs pintats amb vivesa i flors selectes que ma mare mima amb cura providencial. M’assec al porxo, llegeixo al diari i sento l’aigua córrer i alimentar natura. No m’importa el gat negre que em mira amb els seus ulls groguencs i profunds. És un amic sense parla al costat de l’antiga xemeneia, on fa dècades les gallines m’embogien i ara s’accionen botons per cuinar calent i no passar fred a l’hivern, estació de joia a la infància, Carrer Major amb fanals i reis que no eren els pares ni monàrquics. Els tres mesos de fred s’han transformat en refugi i ràbia per no poder pujar amb més freqüència al lloc que estimo i que un dia ocuparé dotze mesos, perquè una cosa és la ciutat i la seva agitació, però la pau i el torrent creatiu que m’atorga Palautordera és paraula divina. Us ho diu un laic.

JORDI COROMINAS I JULIÁN
foto:JCJ

viernes 6 de noviembre de 2009

Sábado 7 de noviembre, Loopoesia en el festival Cyberpoem




Mañana Loopoesia actuará a las nueve y media de la noche en el certament Cyberpoem. Nos hace especial ilusión y como siempre lo daremos todo. Os adjunto el programa de actividades. La entrada es gratuita y es facil acceder al recinto desde cualquier punto de la ciudad.

Dissabte 7 de Novembre, de 19 a 22.30 h

Cine poesia
“Marginalia” Juan Martínez Ros (Catalunya)

Conferència
”¿Qué hacer de la Polipoesia hoy?
Elementos de trabajo para un futuro de la Polipoesia” Enzo Minarelli (Itàlia)

Videopoesia històrica
(Selecció: 3ViTre Archivio di Polipoesia)
1 “Startfighter, 4’53” 1970” Klaus Peter Dencker (Alemanya)
2 “Sueño, 6’14, 1993” E.M. de Melo e Castro (Portugal)
3 “VideoWriting, 4’05” 1987” Richard Kostelanetz (Estats Units)
4 “Funeral Oration, 5’19” 1993” Miklós Jancsó i Endre Szkarosi (Hongria)
5 “Eye Talk, 3’16” 1998” Magnús Pálsson (Islàndia)

Conferència

ExPoesía: Bienal de Poesía Experimental de Euskadi
Juan José Sanz (Euskadi)

Ciberpoesia i videopoesia d’avui
(Selecció Manuela Corti y Enzo Minarelli)
Treballs de: Patricia Chi, Manuela Corti, Heimo Wallner, Charles Dreyfus, Mike Kawitzky, Thorpe & Griffiths, Brian Balefont, Valérie Mréjen, Jemina (38 minuts)

Performance sonora
LOOPOESIA (Catalunya)

Exposició de Poesia Visual
(Inauguració a les 19 h, del 7 al 30 de novembre)
Juan José Ruiz Fernández
Antonio Gómez
Joan Puche
Sergi Quiñonero

Centre Cívic Torre Llobeta
C/ Santa Fe, 2 bis - 08031 BCN - 93 358 56 14
Línies 4 i 5 (Maragall) - Bus: 19, 31, 32, 45, 47, 74
Entrada gratuïta




Loopoesia es amor

jueves 5 de noviembre de 2009

Reivindicación de Giacomo Casanova (Calidoscopio 2006)


Reivindicación de Giacomo Casanova por Jordi Corominas i Julián


En los últimos tiempos se ha reavivado el interés por uno de los personajes más controvertidos y peor conocidos de la edad moderna: Giacomo Casanova, Señor de Seingalt (1725-1798).
Sin embargo, una gran mayoría sigue pensando al veneciano como el gran seductor de la historia europea. No negaremos la sabiduría popular, pero desde estas líneas pretendemos que el lector descubra al verdadero Casanova, el viajero literato, recorrió más de 65000 kilómetros- primer y único bohemio que merece tal nombre y honor.
Por eso resulta denigrante ver como la postmodernidad trata con mediocridad su figura. El último ejemplo es la película Casanova de Lasse Hallström (2005), un filme ignorante donde nuestro protagonista persigue en Venecia su última oportunidad de encontrar el amor verdadero, argumento ridículo para quien sepa algo de las peripecias del autor del Isocameron, algo que no sucede con los libros de los húngaros Miklos Szentkuthy ( A propósito de Casanova, Siruela, 2006) y Sandor Marai ( La amante de Bolzano, Salamandra, 2003), si bien este último prosigue con la eterna visión del hombre seductor y su obsesión femenina.
Para criticarlo, sus detractores han llegado a argumentar que leer las obras del caballero de Seingalt es incurrir en el error de creer a un embaucador profesional, un ser nefando lleno de astucia para manipular la verdad. Puedo decir que he leído su Fuga de los plomos (Alianza editorial, 2003) y La histoire de ma vie (Robert Laffont, 1993) y en estas páginas veo sinceridad y peripecias de un hombre que vivió acorde con su tiempo pese a retratarlo con una inteligencia superior, propia de un hombre del siglo XX; sus descripciones y sus pensamientos se tiñen constantemente de fina ironía y tienen la precisión del fotógrafo. Lo más preocupante es que nos escandalicemos con su libertinaje, típico de una época de máscaras donde el supuesto gran farsante se encargó desde su último retiro- en Dux, Bohemia, como bibliotecario del Conde de Waldstein- de mostrar cual había sido la realidad de un período que acaba con su muerte, pues justo un año después la Serenísima pierde su libertad y Napoleón Bonaparte accede al poder en Francia.
Época que gustamos mencionar como de luces y sombras. Giacomo vivió ambas facetas y se convirtió- como bien observa Ettore Scola en La noche de Varennes (1982)- en defensor de un mosaico decadente que se regeneraba mediante nuevas teselas que no hacían sino, bendita razón la de Marx y Lampedusa, repetir, valga la redundancia, lo repetido con otros ropajes y nuevas terminologías. Casanova fue fiel a sus ideas y nunca cejó en su empeño de descubrir nuevos confines. La conquista femenina no era una excusa masturbatoria compartida como sucede con el mito hispano del Don Juan. El veneciano daba y recibía placer, quería el todo y lo consideraba desde la variedad, por eso se puede llegar a considerar que sus aventuras sexuales fueron un complemento de su camino errante, como el famoso judío de la leyenda, hacia una absorción completa del espacio.
¿Quién puede dudar de sus ansías de conocimiento? Su obsesión por lo paranormal y la alquimia nace con su primer recuerdo, a los ocho años de edad después de una milagrosa curación. Ese elemento mental del pasado es quizá su única lacra, aunque pensándolo bien me gustaría saber cuanta gente de hoy en día no recurre a curanderos y bichos raros para saber más de cualquier cosa. Casanova sufrió condenas por su afición y ellas forjaron parte de su fama; como claro ejemplo tenemos su fuga de la inexpugnable prisión de los plomos en 1755, parte de su mito, aún hay personas que creen que Casanova es un simple personaje literario, hecho que significó la primera despedida forzosa de su ciudad natal, que nunca le acogió con agrado entre sus muros. Nadie es profeta en su tierra, tendríamos que grabarnos la frase para expandir nuestras miras y avanzar hacia un estado superior al que nos brinda la primera bocanada de vida. Casanova llegó a muchas y variadas cortes europeas y siempre estuvo a la altura, pasó de Constantinopla a Londres sin parpadear, pero con la duda incrustada como buen observador racional, e hizo carrera a partir del análisis de los caracteres humanos. ¿Reprochable? Hasta cierto punto. Su cinismo no era de color falocrático- quizá uno de los grandes errores de Federico Fellini, quien odiaba cordialmente al veneciano- sino de una textura más delicada e inteligente, como por otra parte demuestran sus encuentros con personajes del raigambre de Voltaire y Mozart, con quien colaboró en la celebérrima opera Don Giovanni.
Casanova es el exceso humano. El antiguo aspirante a una carrera eclesiástica fue la pluralidad personificada. Fue médico, matemático, violinista, novelista, historiador, poeta, traductor y sobretodo un hombre de cultura anómalo que no escondía su sabiduría bajo el habitual manto de seriedad que se supone han de tener los intelectuales. Su compromiso era con la vida, la propia y la ajena. Sólo un seguidor del conócete a ti mismo del Oráculo de Delfos puede llegar a exprimir así el contacto con la tierra, porque al saber tanto de su persona se convirtió en el más grande conocedorr del alma humana de su tiempo, algo que cuando sucede escandaliza y atemoriza a partes iguales.
En España seguimos siendo profundamente ignorantes de su importancia. En Barcelona, en los años iniciales de la pesadilla franquista, usaron su nombre para salvar la calle Casanova, dedicada al conseller en cap de 1714, de la quema de nomenclaturas del nuevo régimen. El hombre que arguyó tal excusa para salvar un pedacito de historia catalana debió ser la excepción que confirma la regla. Somos uno de los pocos países de Europa que aún no ha traducido las memorias del autoproclamado Señor de Seingalt. En 2006 hemos dado los primeros pasos con la aparición en las librerías de Memorias de España (Espasa), donde se recogen las vivencias de nuestro protagonista en tiempos de Carlos III. Casanova vio una España provinciana sin luz. Su periplo por tierras ibéricas finalizó en una cárcel barcelonesa y nunca más volvió a pisar la Península Ibérica. Ahora repite visita y esperemos que se quede, quizá su riqueza vital y su devoción por la diversidad eviten que caigamos en el marasmo del lento pero implacable progreso hacia el pensamiento único.

Artículo escrito el 22 de abril de 2006

www.calidoscopio.net/2006/05Mayo/Letras03.html

lunes 2 de noviembre de 2009

Martes 3: El crimen del Maremagnum en Radio Barcelona-Cadena SER


La semana pasada os anuncié el debut de mi colaboración en la Hora L de Radio Barcelona-Cadena SER. Todo fue de maravilla con el Crimen de Carmen Broto. La segunda entrega viajará casi hasta nuestros dias.Hablaremos del crimen del Maremagnum, acaecido el sábado 27 de enero de 2002 cuando James Anglada, portero de discoteca, terminó con la vida de Wilson Pacheco.

Para quien desee saber más del caso antes del programa nunca está de más releer mi crónica sobre el mismo aparecida el pasado mes de enero en Bcn Week: http://corominasijulian.blogspot.com/2009/01/matar-en-barcelonabcn-week-71.html

La emisión empieza después de las noticias de la una del mediodia, para sintonizarla id al 96.9 FM o al 666 de la AM

domingo 1 de noviembre de 2009

Homenaje a Pier Paolo Pasolini





El texto que sigue a continuación fue publicado en julio de 2006 en Pasolini.net después de mi visita al Idroscalo de Ostia, lugar donde encontró la muerte Pier Paolo Pasolini una noche de hace 34 años. Lo publico en el blog porque el recuerdo del poeta es imperecedero y su obra me dio y sigue dándome mucho.

Link original:
http://www.pasolini.net/contr_ago06_corominas.htm



Silencio congelado con viento metafísico:
el Idroscalo de Ostia
de Jordi Corominas i Julián


In nome della scandalosa forza rivoluzionaria del passato.
(Pier Paolo Pasolini )


Deseaba desde mi llegada a Roma visitar el Idroscalo y rendir homenaje a Pier Paolo Pasolini. Llevaba tres semanas en la Ciudad Eterna y era consciente que sólo podría realizar la visita en fin de semana, sin los agobios del ir y venir para cumplir con mis compromisos.

Elegí el sábado 15 de julio. Mientras iba hacia la estación pensaba en cómo había cambiado mi relación con el espacio capitolino. Siete años antes, cuando era un estudiante de veinte años, paseaba y buscaba la ruina, como si lo contemporáneo no existiera. Era un sabio ignorante. Conocía muchas cosas pero no daba valor a los nombres de las calles, pequeñas piezas de un puzzle lleno de vivencias trascendentales en el marasmo de la cotidianidad.

El cine y la literatura alteraron el orden. En 1999 buscaba foros imperiales. En 2006 caminaba y prefería toparme, así sin esperarlo, con la Vía di Panico o ir al Pigneto, algo impensable tiempo atrás. Mi yo cambiado por el interés hacia otras obras humanas. Los poetas de la modernidad habían desbancado al mármol de poder antiguo.

Y ese viaje a Ostia también era consecuencia de la metamorfosis. Cogí el tren y noté la extraña sensación de tiempo inmóvil. El vagón, donde era imposible sentarse ante la aglomeración de voluntad playera, seguía siendo un vestido arcaico de transporte, recordándome Una domenica d’agosto de Luciano Emmer. Sillas de madera, ínfimo espacio y personas exaltadas ante la cercanía del mar. Los adolescentes chillaban y yo, impaciente, sólo quería bajarme para investigar, pues pese a las pesquisas realizadas en internet no tenía ni idea de cómo llegar al Idroscalo. La red hablaba de un autobús directo, pero ello me parecía demasiado práctico, demasiado fácil ante la importancia del lugar.

Cuando me bajé en Ostia Centro fui a la estación de autobuses. Subí a uno que llevaba a la Vía del Idroscalo y esperé paciente a que la máquina me transportara. Bajé dos paradas antes, sentí el bullicio de los veraneantes y de repente encontré el silencio en medio de bloques de pisos rodeados de campos yermos con hierba quemada y una carretera en línea recta, infinita.


Me encontraba cerca de mi objetivo. Quedaban unos quinientos metros que se hicieron eternos. Las rejas y la hierba, el desierto urbano y unos pocos coches que rompían la quietud eran mi única compañía. Todo era cada vez más pasoliniano. Miraba a izquierda y derecha y fotografiaba esperando el momento de llegar al Idroscalo.

Me movía a ciegas. Treinta años después de la muerte del poeta no hay carteles que indiquen donde se encuentra el lugar donde alguien puso punto y final a su existencia. El horizonte no indicaba nada. El mar, punto inútil de referencia, no aparecía. Veía una lejana torre, zapatos esparcidos, calcetines en las rejas, botellas rotas y se me agolpaban recuerdos no vividos, memoria fílmica.

Puede parecer que exagere, pero durante aquellos instantes en mi mente sonó Bach, apareció Franco Citti en Accattone y Ostia e intenté imaginar al Alfa Romeo recorriendo ese asfalto de preludio homicida. Cerca de una curva, la única en esa locura, atisbé una abertura en la reja y leí, al lado de un pútrido palo, Parco dedicato alla memoria di Pier Paolo Pasolini. Había llegado y lo que contemplaba se parecía sólo parcialmente al falso recuerdo de vídeos, lecturas, voces y pensamientos sobre lo acaecido aquella lejana noche del dos de noviembre de 1975.

Me imaginaba el espacio más amplio, sin límites. Tampoco esperaba encontrar ninguna maravilla por arte y gracia del municipio. Es bien sabido que el homenaje a los poetas en este tiempo de videoclip es algo testimonial, se hace por conveniencia, no por sentimiento, como si edificar lugares para el recuerdo cultural fuera una operación de falso prestigio destinado a acallar voces de la verdadera nostalgia, cuando hablar era importante y podía tener consecuencias importantes que evitaran la actual homologación. El Idroscalo y el principio del silencio, viaje hacia la igualdad interesada de control a partir de una muerte, y aquí el adjetivo no es ornamento, trágica para todos y cada uno de nosotros.


Mis primeros y estupefactos pasos se dirigieron al triste monumento. Pese a las fotografías sigo sin saber que representa la estatua. El camino previo, que antes era pasto de ovejas y campo de fútbol para los jóvenes de la zona, parece un modesto Ara Pacis de la modernidad, con versos del poeta de Casarsa y placas, ocultas entre hierbajos, con todos los títulos de sus obras. Algunos bancos parecen querer cumplir la función, al menos así reza el cartel del ingreso, de parque. ¿Un parque? Los nombres son importantes. Pasolini murió en el Idroscalo, no en un parque, lugar que suele inspirar tranquilidad, juego y reposo, no muerte. Para recordar el pasado conviene hablar alto y claro. ¿No sería mejor denominar el lugar Idroscalo di Ostia, dedicato alla memoria di Pier Paolo Pasolini?

La remodelación que el lugar ha sufrido muestra un interés, reclamado por personas y entidades, por conferir un mínimo de dignidad a un puesto clave de la memoria histórica reciente, no sólo italiana, sino mundial. Paseando por el centro histórico de Roma me he encontrado en más de una ocasión en Via Caetani, y debo decir que me parece más digna la placa en homenaje a Aldo Moro que toda la nueva estructura del Idroscalo. La idea de parque, y los versos del poeta en piedras, como si siguiéramos un camino a lo Mago de Oz, tiene un punto demasiado posmoderno, casi, permítanme ser redundante, de parque temático de rebajas, y no lo pienso por visitar el lugar en pleno mes de julio.

¿La solución? No soy yo, como tampoco ustedes, quien tiene que proponerla. Hemos dado un paso adelante adecentando el lugar, cierto, pero el camino para lograr una imposible perfección aún es largo. Se han de eliminar muchas leyendas, muchas mentiras, muchos tópicos para que el poeta, algo similar ocurre en España con el lugar en que fue asesinado Federico García Lorca, tenga una verdadera y digna dimensión en sentido histórico, para el recuerdo, para que su obra sirva y su muerte no sea una excusa más para montar burdos programas televisivos y homenajes de veinticuatro horas.



Sin embargo, el sitio tiene algo que supera lo institucional. Lo tiene porque el que escribe al pisar esa tierra se conmovió, pensó y necesitó sentarse para meditar, para sentir que sí, en ese sitio se había ido un alma fundamental asesinada con violencia, única forma de matar la sinceridad del que no oculta la necesidad de clamar por un mundo sin máscaras.

Me senté, fumé un cigarrillo, observé el entorno y noté, pese a ser escritor reconozco que es muy difícil explicarlo, una extraña sensación. Cuando falleció Pasolini no había nacido. Hace cuatro años apenas sabía quien era. Ahora él me da cosas cada día, aprendo, comparto y analizo, y quizá por eso estar ahí, cerca de su último suspiro, me hacía sentir un aire tenso que el silencio acrecentaba. Pensaba y permanecía con la mente en blanco como consecuencia de la intensidad de lo vivido, ¿qué era?, en ese reducido rincón del planeta.


Permanecí más de media hora en el Idroscalo, sólo. Algunos conductores me miraban sentado en el banco sin entender qué demonios hacía. ¿Problemas de señalización? Me decanto por una ignorancia consentida por los que pueden imponer conocimientos útiles.

Ya en Roma hablé de mi experiencia con una persona que ama la obra y la persona de Pier Paolo Pasolini y me noté más relajado.


Pasados los días creo que el mejor homenaje que puedo rendir al recuerdo del poeta son las imágenes que ilustran este texto, más que nada porque con ellas todos y cada uno de nosotros podremos reflexionar e intentar recordar al poeta con la que fue su último caudal expresivo. Imágenes que incitan al pensamiento, mutismo fotográfico, que, quizá, hable sin que le pidamos palabras.



Fotos: Jordi Corominas i Julián

jueves 29 de octubre de 2009

Looproject Halloween, 31 de octubre en La Cova de les Cultures



El 19 de septiembre inauguramos nuestro proyecto de festival experimental Looproject,una apuesta por grupos emergentes que no siguen los cánones habituales en música y poesia. Quedamos contentos con el debut, pero mejorar es avanzar y crecer y por eso os presentamos un extraordinario cartel para Halloween en La Cova de les Cultures.


El evento se dividirá en tres partes; en la primera, a partir de las siete de la tarde, Chenaski Dj pinchará mientras disfrutamos de un aperitivo entre vinos y otras delicias preparadas por los chicos de la cova. Cuando el intrépido súbdito de her majesty terminé con su labor en los platos iniciaremos los conciertos con tres grupos de aupa.

1) Sexy Beer: f you don’t live in Barcelona, you probably don’t know about Sexy Beer, as in, Sexy Beer, the band. If you’ve been to Barcelona and spent some time drinking in the streets, you may know about “sexy beer”, as in the words the people who sell beer in the streets use to sell you beer (along with “cerveza beer”, “sexy beer, my dear”, and “esta muy fría”). It’s quite Barcelona, and us here tend to love it. In naming the“skiffle” band formed with Ben Paddick (guitar), Anna Morley (vibraphone, violin, melodica, harmonica), and Nathan Moomaw (ukelele, saw, voice), we turned to the purveyors of convenience who happily provide beer to the thirsty masses that inhabit the hot streets at all hours of the night.

2) El ataud del contorsionista: El Ataúd Del Contorsionista es el proyecto en solitario de Alberto Arellano, músico , realizador y diseñador.

La idea base del proyecto era concretar unas canciones que venian desde lo mas lejano de uno mismo mediante instrumentos y ambientes analógicos.

Recurrir a elementos acústicos como guitarras , metalofonos, violoncellos y percusiones.

Alberto Arellano toca la guitarra acústica, canta y escribe los textos hoja de ruta de las canciones.

En el proyecto colaboran Frank Rudow (Ex-Manta Ray ) que aporta la experiencia tras muchos años sobre los escenarios mas independientes de Europa asi como

su gusto por la sencillez y al mismo tiempo tiempo arriesgadas percusiones y baterias.


Pau de nut incluye las cuerdas tocando el Cello en casi todas las canciones.

El primer disco de esta formación ( Obstáculo uno ) esta en fase de mezcla y pronto vera la luz.

La grabación y mezcla del Albúm esta a cargo de Frank Rudow.

Diez Canciones que espero que no pasen indiferentes a los oidos de la sensibilidad.

3) Loopoesia:

Formación:

.- Dirección artística i poesía: Jordi Corominas i Julián

.- Dirección artística y música: Neill Higgins

.- Poesía automática, armonías y performance: Jean Martin du Bruit

.- Mezclas musicales, armonías y performance: Anónimo toledano

.- Bailarina del interludio: Bettina Diamond

Explicación y partes del proyecto: Loopoesia nace a partir de una idea de Jordi Corominas i Julián, empeñado en musicalizar sus suites poéticas, composiciones enlazadas que se prestaban a ser acompañadas de melodía. Corominas se puso en contacto con Neill Higgins y ambos se pusieron manos a la obra para grabar los poemas y encajarlos con la composición musical. En el escenario vemos un hombre enmascarado con un traje sesentero y un tigre encorbatado vestido de negro. Les acompañan imágenes icónicas de varios personajes y dos piernas, una de ellas con un tridente. En sus primeros shows mostraron solamente la que ahora es la última parte del espectáculo. Su duración es de 40 minutos y se divide en tres partes. En la primera de ellas, la balada del delineante ( http://www.calidoscopio.net/2009/03Marzo/Letras21.html) empieza el espectáculo y los dos performers armonizan, mientras el anónimo mezcla la música con las poesías y Jean Martin du Bruit escribe poesía automática en un bloc; finalizado este trecho se inicia el interludio, donde prosiguen las constantes del show junto al baile de Bettina Diamond, artífice del delirio compositivo con riffs de guitarra, música psicodélica, Jean Martin cantando, sinfonías,etc…la tocata y fuga de Bach sirve de pistoletazo de salida para las Nocheviejas del Patriarca (http://www.calidoscopio.net/2008/06Julio-Agosto/Cine11.html), final donde se intensifican las imprecaciones a Carmen (la poesía) e Isabel la Católica y se decapita a la desagradable muñeca fascista que acompaña a los héroes loopoéticos.


La tercera parte será cuando suenen las campanas de medianoche en forma de Ipod party. ¿Qué es? Muy simple, habrá un Ipod y la gente que quiera pinchar podrá hacerlo durante diez minutos hasta las tres de la madrugada.


Lugar del evento: La Cova de les Cultures

Carrer de l'Angel 12 (Metro Fontana)

A partir de las 19 horas


No socios: 7 euros

Socios: 4 euros


Loopoesia es amor

miércoles 28 de octubre de 2009

Trilogia y cierre: Nocilla Lab de Agustín Fernández Mallo en Revista de Letras



Trilogía y cierre: Nocilla Lab de Agustín Fernández Mallo por Jordi Corominas i Julián


Nos han
malacostumbrado
a creer en la unidad
a través de la línea recta.
Los enlaces se descubren al pasar página.
( Jean Martin du Bruit en una iluminación romana)


El marciano Jandepora aterriza en la Península Ibérica poco después de la completa aniquilación de la especie humana. Camina centenares de kilómetros mesetarios hasta que el desierto le regala un pequeño reducto con páginas esparcidas, zarandeadas por el viento. Coge una y lee un cómic donde Enrique Vila-Matas y Agustín Fernández Mallo permanecen sentados en la mesa de una plataforma petrolífera. ¿Eso es todo? No.
Jandepora busca más folios que puedan servirle de referencia, quiere entender las motivaciones de esos dos señores aislados. La imagen merece un comentario. En la parte final de Nocilla Lab se produce la unión de los dos escritores que simbolizan la primera década del siglo en nuestro país. Enrique Vila-Matas fue el referente en la época de la opulencia, cuando la cultura bailaba un son autoreferencial que en las letras volaba por confines metaliterarios. Con Agustín Fernández Mallo, presente desde 2001 con su poemario Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus, la novela española se renueva sin que ello signifique la revolución planetaria que algunos pretenden. La estructura fragmentaria y la transversalidad adquieren su razón de ser a partir de la aparición de Nocilla Dream y se consolidan en la segunda entrega de la trilogía, Nocilla Experience. Quien escribe se quitó el sombrero al descubrir el fenómeno, disfrutó con las partes que llevan al todo y reafirmó su opinión con Postpoesía, ensayo donde el gallego hilaba fino al trazar con tino y precisión las necesidades de nuestra lírica en su intento de no sucumbir a un más que previsible anquilosamiento.
La gran duda era comprobar la estructura de Nocilla Lab. Abrimos el libro y procedemos a la lectura. Una cita física y una musical. Nada nuevo bajo el sol del uso de inspiraciones que vayan más allá de la literatura. No es moco de pavo. Primera parte. El monólogo interior genera preguntas al estar repleto de pistas que por fuerza conducen a un significado. Las repeticiones y la constante alusión a las Azores parecen excusas ante la mención al proyecto guardado en una funda de guitarra Les Gibson. Agustín circula por Cerdeña con una señora aficionada a comprar muchas bragas. La Coca-cola es única, no tiene dualidad porque nació sin antecedentes, es una excepción oculta, que flota entre bares obreros, referencias autobiográficas y el viaje por la carretera isleña. Una frase de Ginsberg cierra el primer tramo del recorrido y con motor automático nos adentramos en una broma y el destino. El autor vuelve a lo fragmentario de manera irónica, como si se burlará de su yo a la espera de cruzar confines prohibidos. Reposa en un camping y el aburrimiento le lleva a configurar un mapa de sonidos del establecimiento hasta que sucumbe a la acción y guía su automóvil hacia una reiteración clave. Penitenciaría de la República Italiana. No pasar. Las ruedas cruzan el umbral por voluntad de traspasar límites y abrazar lo desconocido. Lo carcelario se ha vuelto un establecimiento agroturístico regentado por un extraño individuo que resulta ser, inevitable conclusión ante tanta redundancia, el doble de Agustín Fernández Mallo. La lucha se hace inevitable y el combate será épico. La acompañante, como sucede con Sandra en L’avventura de Michelangelo Antonioni, se esfuma. Asistimos al combate de la disolución, muerte de la trilogía para permitir que el aire, después de tanto parloteo sobre los libros, adquiera otra textura propicia para una respiración deseosa de expresarse con vientos insólitos, desprovistos de crema, cacao, avellanas y azúcar. Agustín aniquila a Agustín. La soledad es un pasaporte para el futuro.
Disolución y desaparición tendrían que ser siamesas. La tercera parte narra el cataclismo, el abandono absoluto y la putrefacción. En latín, así nos lo dice una de las partes de este sector con tipografía distinta al resto del volumen, residuo es lo que no deja avanzar, lo que detiene cierta maquinaria intrínseca a la vida. Desde otro punto de vista la herencia tiene la misma materia y ese lastre del pasado clama cerrarse por acumulación. La naturaleza invade la antigua prisión, invade y condena al ansiado vacío, la nada y el mañana bañado en apuntes de otros escritores opinando sobre el difunto Agustín Fernández Mallo, penúltimo eslabón de su raza, hombre fallecido para que las compuertas no se oxiden. Aun así, pese al grito permanente hacia la vía de escape, el texto sigue con el típico tono de las anteriores entregas, una escritura que en ocasiones se congela dentro de un pensamiento envolvente, el artificio detiene relojes, como si las palabras fueran fluidas y pesadas, una canción del Moon Safari en su versión literata.
Otro Agustín Fernández Mallo, superviviente de la contienda, avanza hacia la playa. Está dibujado en un cómic de Pere Joan, sorprendente epílogo con una zodiac que lleva al héroe hacia una plataforma petrolífera. Ya sabemos quien le espera. El hombre que escribiendo quiso desaparecer, Pasavento en persona como apóstol de la reinvención para progresar y no vivir enclaustrado en una jaula demasiado hermética. El punto y final de la trilogía es una viñeta carente de diálogo. Se ha dicho todo y el yo que observa como sus criaturas escritas entre 2004 y 2005 han avivado debates novelísticos quiere pasear desde otras perspectivas mientras críticos y lecturas se plantean si las tres nocillas permanecerán o serán consideradas un caso insólito con visos de convertirse en anécdota, un oasis en un desierto sin excesivas alteraciones o el iceberg que hundió un Titanic. Nadie puede ofrecer una respuesta. A bote pronto la evidencia del murmullo positivo indicaría que la huella es lunar. Cruzar una autopista en construcción y vislumbrar perfección desde lo inacabado que algún día tendrá forma finita. Todos somos Jandepora, pero si hemos leído la apuesta del físico poético sólo podemos agradecer que haya soplado un poco de brisa propugnadora del cambio. Es estéril comentar sin actuar y la experimentación siempre es bienvenida al ser una casa posible por la que muchos pasan de largo sin siquiera llamar al timbre. Hacerlo es valiente, tiene sentido y en un microcosmos limitado y ombliguista puede activar determinadas palancas útiles, que como mínimo inciten a la reflexión sobre la literatura y la continua transformación de sus engranajes y contenidos.


http://www.revistadeletras.net/trilogia-y-cierre-nocilla-lab-de-agustin-fernandez-mallo/

lunes 26 de octubre de 2009

Buena noticia: sección semanal en la hora L de Radio Barcelona-Cadena SER



A los 15 años era un embobado de la radio. Desde entonces siempre me ha acompañado y he disfrutado como un loco cuando me ha tocado participar en las entrevistas de algun programa. Su dinamismo y lo instantáneo de las ondas me hipnotizan lo que espero que no suceda mañana a partir de las 13.06 minutos cuando debuto con una sección semanal sobre crónica negra en la Hora L de Radio Barcelona-Cadena SER en el 96.9 de la Frecuencia Modulada.

El primer caso a tratar es obviamente el de Carmen Broto, asesinada el 11 de enero de 1949 en Barcelona. Ya dimos buena cuenta del caso en el blog, por lo que espero que la experiencia radiofónica le de otros matices que os ayuden a entender mejor la complejidad del asunto.


Hora L- Cadena SER-Radio Barcelona 96.9 FM
Cada martes a partir de las 13 horas 5 minutos