martes, 15 de abril de 2014

Suzanne Valadon en Mujeres Malditas de RNE5



Esta semana en Mujeres Malditas de RNE5 Valle Alonso y servidor hemos abordado la figura de la pintora Suzanne Valadon, un personaje bastante desconocido en nuestro país que, sin embargo, supone una referencia en varios aspectos centrados sobre todo en la independencia femenina. Puedes escuchar el programa aquí

Miércoles 16, Salvador Dalí en el Laberint de Wonderland






Este miércoles dedicaremos el Laberint a Salvador Dalí. Se cumplen 25 años de su muerte y creemos que es bueno recordar algunos puntos no tan conocidos de su trayectoria. Son los siguientes:


1.- La Lidia de Cadaqués, ese ser fascinante

2.- La Expulsión de la Academia de San Fernando

3.- La Conferencia con Escafandra en Londres, 1936

4.- Su timidez













Cada miércoles a partir de las 14h

Radio Nacional- Rne4

100.8 fm Barcelona

En directo:Rne4

sábado, 12 de abril de 2014

Clientes de bares en Todos somos sospechosos


El pasado miércoles Laura González y yo mismo nos dedicamos a hablar de clientes de bares en Todos somos sospechosos, sus filias y fobias, tipologías y escándalos varios. Puedes escuchar la charla clickando aquí.

jueves, 10 de abril de 2014

Diálogo con Fernando Aramburu en Número Cero



Hace unas semanas tuve la suerte de hablar con Fernando Aramburu en torno a "Ávidas pretensiones", novela con la que ganó el Premio Biblioteca Breve. Puedes leer el diálogo aquí.

miércoles, 9 de abril de 2014

Podcast del Laberint dedicado a envidias literarias


Hoy en el Laberint hemos hablado de envidias literarias desde varias vertientes. Empezamos con la dualidad Nietzsche/Wagner, seguimos con el enfrentamiento de los surrealistas con Cocteau, continuamos con el pique absurdo entre Dalí y García Lorca y finalizamos con la envidia que es ignorancia a través de Unamuno. Puedes escuchar la charla a partir del minuto 42 del enlace clickando aquí

martes, 8 de abril de 2014

Podcast del Club Dante dedicado a literatura y transgresión



Hoy he pasado por el Club Dante de Radio 4, donde me han entrevistado sobre mi trayectoria para luego juntarme con Marçal Font para hablar de literatura+trangresión y recitar unos poemas. Si quieres puedes escuchar la charla clickando aquí

lunes, 7 de abril de 2014

Miércoles 9, Envidias literarias en el Laberint de Wonderland


Este miércoles en el Laberint de Wonderland hablaremos de envidias artísticas y literarias. A partir de varias frases literarias sobre la envidia nos centraremos en cuatro historias que versan sobre este tema. Son las siguientes:

1.- Nietzsche contra Wagner

2.- Breton contra Cocteau

3.- Dalí y Buñuel versus Lorca

4.- Unamuno y la vejación de Salamanca



Cada miércoles a partir de las 14h

Radio Nacional- Rne4

100.8 fm Barcelona

En directo:Rne4

Viernes 11, 19 horas: Loopoesía 2014 en Fnac Arenas



Este abril Loopoesía mueve los proyectos, como siempre, a la espera de Sant Jordi. El aperitivo, tras el recital madrileño del jueves, llegará el viernes 11 a las 19 horas en Fnac Arenas, donde esperamos recuperar buenas sensaciones con Barcelona tras nuestro buen paso por Roma.



Loopoesía en Fnac Arenas

Gran Vía de les Corts Catalanes 273-385 ( Metro Espanya)

Viernes 11 de abril 19 horas

Entrada gratuita

domingo, 6 de abril de 2014

Anna María Iglesia reseña "Al Aire Libre" en El Cotidiano

El Aullido de Jordi Corominas

POR ANNA MARÍA IGLESIA , 6 ABRIL, 2014
Por ANNA MARIA IGLESIA
“Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas, arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo”, estos versos, escritos por un joven Allen Ginsberg en 1956, daban inicio a Aullido, un largo poema en prosa donde Ginsberg. Heredero de Walt Whitman, el autor de Aullido se presenta en el campo literario norteamericano de entonces como un “enfant terrible” que, tras los pasos de Arthur Rimbaud, convierte en poesía lo más abyecto de una sociedad falsamente engalanada en la que el yo poético busca sobrevivir en los márgenes de lo prohibido, únicos resquicios para una libertad individual convertida en mera ensoñación. Con aquellas palabras,  el poeta de la denominada Beat Generation penetraba en la abismática realidad de su tiempo, destripando, sin pudor ni comedimiento, las máscaras “de la arpía tuerta del dólar heterosexual”, de esa misma arpía que “no hace más que sentarse en su culo y cortar las hebras intelectuales doradas del telar del artesano”. Perdidas en el Averno de un mundo condenado de antemano, aquellas mentes que todavía vislumbró Ginsberg, se han desdibujado en “la amnesia voluntaria”, versificada en el último poemario de Jordi Corominas,Al aire libre, publicado por Versos&Reversos. Título paradójico para una obra que canta la ausencia del aire, la mecánica y programática falta de libertad, un poemario que, como señala el propio autor, gravita entorno a la pasividad de un tiempo en el que, convertidos en “lavadoras automáticas” marchamos, como “gallinas cluecas”,  con “paso firme” reconvertidos “en lacayos de una negación con sobredosis de fachada”.
aire libre“¿Qué esfinge de cemento y aluminio abrió sus cráneos y devoró sus cerebros y su imaginación?”, se interrogabaGinsberg en aquel desesperado aullido: “¡Departamentos robots! ¡Suburbios invisibles! ¡Tesorerías esqueléticas! ¡Capitales ciegas! ¡Industrias demoníacas! ¡Naciones espectrales! ¡Invencibles manicomios! ¡Vergas de granito! ¡Bombas monstruosas!” enumera el poeta norteamericano. Espectros, manicomios, cárceles… imágenes, todas ellas, demoníacas que colapsan el poemario de Corominas, no como un juego referencial de alusiones intertextuales, sino como reflejo de un presente programáticamente construido, un presente alienante dominado y retransmitido, articulado a modo de mediatizada opresión, un presente en el que, quien camina, ni tan siquiera sabe dónde pisa –“no reconozco lo que piso”- pues, como dictan los versos de Corominas: “desde mi linterna mágica, soy extranjero de la cuna, juez espectral del decorado, interiorizado e irreconocible, postal sin datos, tienda fotográfica, vetada a la ciudadanía”. La linterna mágica que iluminaba los pasos del flâneur parisino que, incluso en su más perverso retrato realizado por Grandville en Le diable à Paris, recorría la ciudad recuperando los fragmentos perdidos e iluminando los lugares más oscuros de la fachada urbana, se ha apagado: en el decorado homogeneizante que convierte la diversidad en unidad y el sujeto en inconsciente autómata, nada escapa de esta farsante teatralidad. “Pan y circo” contra la mirada, contra el deseo de ver: “tertulianos deslumbrados por el destello de sus asesinos”, describe así Corominas a los títeres del sistema, a quienes, ingenuos confiados en una visión convertida en ceguera, “propician encarnizados corrillos, duelos dialécticos, agua de borrajas, chafarderías folklóricas embetunadas con rigores de pacotilla”, mientras nos invitan a “abrazar la armónica rutina del panóptico”. Pasivos, “gallinas cluecas” del sistema, nos abandonamos a la narcótica pasividad, renunciando a aquella libertad de la que todavía gozaron los héroes vencidos de Ginsburg que, en su último aliento, “escribieron frenéticos toda la noche balanceándose y rodando sobre sublimes encantamientos que en el amarillo amanecer eran estrofas incoherentes” para finalmente “sus relojes desde el techo para emitir su voto por una eternidad fuera del tiempo”. Ellos escaparon de Madison Avenue, de los “férreos regimientos de la moda” y del “gas mostaza de inteligentes editores siniestros”, nosotros, en cambio, somos reclusos “del desdén absoluto”, porque, al fin de cuentas, “la valentía cotiza a la baja y los exploradores visten bien en estanterías de anecdotario”.
corominasEn aquel sueño quemado por el fénix deMallarmé, las cenizas permanecían dispersas, nunca recogidas en el ánfora funeraria, cenizas que, ahora, el yo poético de Jordi Corominas recoge en “el buró del fomento de la idolatría” y “entre plañideras solicitantes de “soplos de miasma”, para luego escamparlas “en la tabula rasa” de un presente desmemoriado. Vaciar el ánfora funeraria es desprenderse de los restos de un sueño quemado por la inane pasividad de meros “maniquíes animados” y, a la vez, es recuperar la tabula rasa a partir de la cual es posible reconstruir aquel sueño que demasiado pronto se quemó. Y es así que un globo libre, desprendido de la atadura del hilo, se propone cómo único rescate posible ante lo contemporáneo o, en palabras de Ivan Repila –quien firma la introducción-, como imagen intuitiva “de esas tijeras” con las que poder “cortar la correa umbilical de un desacuerdo íntimo con lo contemporáneo”. Si bien a lo largo del poemario, parece no haber salida de esta cegadora y, a la vez, transparente cúpula llamada sociedad, los últimos versos Jordi Corominas se abre hacia la posibilidad de un rescate, de una salida hacia aquel “aire libre perdido”. Aquel globo se convierte así en el aullido de libre irreverencia de Loopoesía, el proyecto artístico a través del cual Jordi Corominas da vida a unos versos que exigen algo más que la lectura. “Loopoesía no es un ejercicio lúdico o un simple estallido poético de libertad o un arrebato procaz sobre las tablas diseñado para alargar la sombra de su creador”, escribe Repila, “sino un manual –experimental, críptico, arriesgado- para no claudicar: seguir haciendo, seguir imaginado.
El arte multidisciplinar y, sobre todo, el arte como performance, como puesta en escena pública se configura como acto de reivindicación, cómo un aullido contra los límites de los géneros, buscando en ellos la máxima potencia posible, dando lugar al desorden artístico y expresivo, un desorden, indica una vez más Repila, “en el que el músico, el actor, el director, el poeta se entrega con todas las articulaciones encendidas al público, a los lectores, a los participantes”. Y como el globo, cuya libre parsimonia “se hermana con mi curiosidad”, el desorden supera los límites del texto y de la escena, convirtiéndose en metáfora de aquel desorden vital, individual y social sinónimo de libertad: el desorden es la salida del enclaustramiento, del impostado decoro de los transeúntes, es la readquisición de la visión perdida en el “anquilosamiento redoblado” por el “incienso bendecido de apariencia con su decadencia retransmitida para elevar nuestra farsa a los altares de una orgía”. El desorden de Jordi Corominas es el aullido de Ginsberg, es el canto poético de la desesperada lucidez que clama por abandonar los altares consagrados por otros y abandonarse, bajo la indudable influencia nietzscheana, al apolíneo desorden a partir del cual recuperar la individualidad perdida en un mapa urbano desnudo de fachadas. Aislarse de los impostados, mediatizados y homogeneizantes discursos proveniente del falansterio para reconquistar aquel desorden que sólo y únicamente puede encontrarse “al aire libre”.

El disparate de las primarias



El disparate de las primarias, por Jordi Corominas i Julián
Uno de los grandes problemas de nuestro tiempo es el naufragio de lo que podríamos llamar izquierda institucional. El desprestigio de la clase política es aun más profundo porque los partidos socialdemócratas parecen ciegos a los cambios que pide la sociedad, más rápida en pequeños grupos, contrarios a la pasividad reinante, a la hora de proponer ideas para el futuro.

En Barcelona el PSC ha gobernado durante treinta y dos años. El desgaste de esos tres decenios debía pasar factura en forma de desorientación, no lo dudamos, pero, a la espera de que surjan casos de corrupción municipal de una era pasada, su regeneración está siendo de chiste, una desesperada derrota que perjudica a los ciudadanos en grado sumo, pues nuestro actual Alcalde es una enorme mediocridad que amenaza convertir la Ciudad Condal en lo que quiso Porcioles: una urbe de ferias y congresos, muy provincial y con fachada por doquier, eso sí, aliñada con una magnífica demagogia que hace que muchos de sus habitantes piensen que vivimos en el mejor sitio del universo, genial para postales e innovar en el parque temático.

Y bien, en determinados aspectos eso es cierto, pero esto no nos concierne en estas líneas. Los últimos fines de semana hemos asistido a un ridículo histórico de la oposición, que sí, habéis acertado, son los socialistas. La voluntad de democratizar la democracia se ha iniciado con una debacle. Las primarias son, eso nadie puede negarlo, un sano ejercicio donde se pretendía que cualquiera de nosotros eligiéramos al candidato que deberá disputar la Alcaldía al fan de las privatizaciones, el señor Trías, el del tarifazo del Metro y Los Encantes, un hombre que como primer ciudadano navega tranquilo porque gobierna silencioso mientras el patrimonio se va a pique y las calles se llenan de negocios iguales en un sentido bastante contrario al dogma marxista.



En fin. Tenía esperanzas en las primarias. Se presentaron seis candidatos y uno se salió del plano antes del definitivo pistoletazo de salida por no tener suficientes avales. El más sobrio de todos ellos, al ser muy crítico con su propio grupo municipal, era Jordi Martí, quien desde mi punto de vista era el más capacitado intelectualmente, lo que asimismo lo alejaba de los presuntos votantes. Por otra parte Martí ejerce hoy en día de líder de la oposición, y si algo se quiere renovar es comprensible que se tire la ropa vieja a la basura.

La candidata popular, porque presume de activismo y es muy querida en Nou Barris, era Carmen Andrés. La fresca, por juventud y discurso, era Rocío Martínez-Sampere, Maragalliana de esencia, cualidad que quien escribe valora como algo más que positivo. Los dos que nos faltan son Laia Bonet y Jaume Collboni, que a la postre ha resultado ganador, pésima noticia para su propia formación: era el candidato oficialista y los cinco mil votantes de la ronda final parece que le hayan puesto al lado de una imaginaria guillotina para que termine de hundir la nave que dirige, con nula efectividad y muchos titubeos, Pere Navarro, ese ser, el Clooney catalán, o eso decían.



Las primarias han sido una risa amarga. Los ciudadanos han demostrado que no creen ya a los políticos, quienes para paliar el mazazo de la nula participación en el proceso hasta hicieron votar a pakistaníes. A ver, los pakis, mis queridos pakis, son empresarios gloriosos que dan vida al sur del Raval, a esa parte baja tan denostada por los socialistas y sus sucesores convergentes, más avezados al norte del chino, con museos y universidades. No creo que esos nobles asiáticos que sintieran ningún deseo de pagar un euro, obligado para los no afiliados, para depositar una papeleta en una urna. ¿Realmente pensaron que nos íbamos a tragar lo de la participación inmigrante? ¿Les dieron un bocata y una entrada para ver al Barça?

El ardid ilustra el desapego generalizado, la incomparecencia por hastío en un disparate mal programado donde pocos de los que optaban el puesto han desarrollado una trayectoria municipal sólida. Eso para empezar. Luego, insisto en ello, la escasa repercusión en la calle de la astracanada, que en otro momento histórico podría haber sido un verdadero espaldarazo para recuperar credibilidad, deslegitima al ganador, que para más inri era el que apoyaba la dirección y un personaje anclado en la nomenklatura socialista como Miquel Iceta, uno de los que echaron a Maragall porque más que las ideas lo que le importa es tener poder. Que Collboni rechazara la presencia de Navarro en su triunfal proclamación como candidato es otra prueba que ellos mismos saben de su derrumbe, pero ocultando vergüenzas, y vistiendo traje y corbata de político de toda la vida, no se convence al electorado, normalmente bastante reacio a catapultar al preferido de la cúpula, lo que incrementa las sospechas de algo poco limpio, totalmente podrido. 



Puede, es sólo una reflexión, que la victoria de una mujer hubiese propiciado un poco de aire fresco. Estoy convencido que una candidata recibiría apoyo de las de su género, algo que a la postre serviría para dar posibilidades a los socialistas, contentos por ocultar sus flaquezas a través de este factor. Si Rajoy, por poner un ejemplo, se fuera y presentara a Soraya para las legislativas quizá otro gallo cantaría en Génova. Quizá. Fachada versus contenido. Otra vez. El engaño, los camaleones y el vertedero. 


Si les soy sincero, volvamos al inicio, este disparate no me preocupa por los socialistas. Mi temor se centra en nosotros. Pasaremos de la crisis económica a la política, con un 2015 donde en España veremos, siempre que no viren mucho las tornas, un gobierno de coalición PPSOE, alucinante, una monstruosidad que sepultará el sistema de partidos de la Transición de forma definitiva. ¿Seguro? En Cataluña las encuestas auguran un fuerte descenso de CiU, el tercer hombre de la farsa. El trauma es que podrá demolerse la bestia, pero sin una nueva izquierda las cosas sólo irán a peor, una izquierda adapta al siglo XXI que piense en las personas y no en caciquismos, una izquierda que de la torre de marfil burocrática pase a empaparse los pantalones de barro. De momento Barcelona confirma que la solución queda bien lejana, y si las cosas siguen así conviene que otros, porque los de siempre han demostrado llevar una enorme venda en los ojos, se arremanguen la camisa.