viernes, 1 de noviembre de 2013

Secretos de la Segunda Guerra Mundial de Guido Knopp




De hombres, espacios y mitos: Secretos de la Segunda Guerra Mundial de Guido Knopp, por Jordi Corominas i Julián

Guido Knopp, Secretos de la Segunda Guerra Mundial, Barcelona, Crítica, 2013
Traducción de Lara Cortés Fernández

Los aficionados a la Historia saben que el conflicto del que es más fácil encontrar bibliografía es la Segunda Guerra Mundial. Casi podríamos hablar de millones de volúmenes dedicados al tema, por lo que sorprende, en principio, dar con un libro que aborde sus secretos, que son muchos y abundantes como para figurar en un solo manuscrito.

La cosa cambia cuando cogemos el libro y descubrimos el libro de su autor. Guido Knopp es un periodista alemán con una trayectoria que combina lo escrito con una fuerte preocupación didáctica que impulsa mediante documentales. Desde 1984 es director de la sección de Historia del canal alemán ZDF, donde su apuesta ha dado frutos sólidos, muy consistentes.

A principios de este año la Editorial Crítica publicó su Secretos del Tercer Reich. Ahora saca al mercado los del acontecimiento que marcó el siglo XX, y lo hace desde una óptica conocida, la de seleccionar episodios muy concretos que disecciona con precisión quirúrgica.

El primero de la serie esconde muchas intrigas. Rudolf Hess fue la mano derecha de Adolf Hitler desde Múnich hasta su misterioso vuelo a Inglaterra. El nazi menos conocido atesora muchos relatos dignos de ser más investigados. Su devoción para con su líder no impidió que desde 1940, una vez el Tercer Reich dominaba todo el continente, pensara en la conveniencia de firmar la paz con el Reino Unido y establecer un nuevo Status quo europeo que permitiera abordar la invasión de la Unión Soviética con plenas garantías, sin miedo a un segundo frente en el Oeste.

El viaje aéreo de Hess encierra muchas preguntas, entre las que cabe mencionar si Hitler conocía las intenciones de su lugarteniente, asimismo fascinante por dos otros motivos: su extraña presencia en los juicios de Núremberg y su supuesto suicidio con 93 años en la cárcel de Spandau, de la que era el último prisionero, solo y abandonado en el inmenso recinto berlinés.



Hess falleció con 93 años. Hitler murió más joven con un historial médico de ciencia ficción, entre otras cosas por las leyendas que ha generado su salud. ¿Tomaba drogas? ¿Le inyectaron cocaína en vena? ¿Era de fiar el célebre Doctor Morel? Más allá del Parkinson de sus últimos años, el dictador nazi tuvo lo que puede considerarse una mala salud de hierro con ciertos toques paranoicos que ya se vislumbran con el excesivo efecto que tuvo el gas mostaza que le cerró los ojos justo al final de la Primera Guerra Mundial. Su impacto fue excesivo, mostrándonos un futuro canciller con tendencia a obcecarse con sus males hasta darles una forma alejada de la realidad, como si todo fuera más grave, y lo mismo ocurrió con sus problemas estomacales que le resolvió Morel diciéndole, así suelen funcionar las cosas, al paciente lo que quería escuchar.



Se seguirá discutiendo sobre las dolencias del Führer, quizá no tanto de grupos especiales de los ejércitos combatientes en la Segunda Guerra Mundial, selectos grupúsculos encargados de realizar misiones especiales como la que supuso el rescate de Mussolini en el Gran Sasso, la más famosa operación de este tipo durante la contienda, aunque no la única. En el capítulo se cuentan las protagonizadas por los soldados nazis, resistentes hasta el final, tanto que hasta llegaron a asesinar al alcalde de Aquisgrán elegido por los estadounidenses en octubre de 1944 tras la liberación de la ciudad.



Otro aspecto bastante ignorando que trata Knopp es la aventura del submarino U 513, localizado por un equipo germánico brasileño tras décadas de rastreo en su búsqueda. Las aguas lo guardarán hasta que su material aguante en el silencio de las profundidades. El interior de la máquina brinda aún información vital para entender la trayectoria de una maquinaria asesina porque casi ningún hombre implicado en la guerra submarina volvió a casa sano y salvo. La mayoría fallecieron en esa lucha oculta, poco presente en la narración canónica de esos años, donde la mayor parte de batallas, así nos lo han enseñado, se desarrollaban desde tierra y aire. El mar no sólo sirvió para el desembarco de Normandía o los combates contra Japón: su importancia se puede medir desde los océanos, donde salvajes creaciones de hierro cargadas de torpedos esperaban la más mínima ocasión para disparar contra el enemigo y desgastarlo a cuentagotas, factor que hilvana lo acuático con la montaña y el mito de la fortaleza alpina con el que se clausuran los cinco secretos.



Los servicios secretos especularon demasiado con la potencia de la fortaleza alpina. Se la consideraba el último bastión donde el nacionalsocialismo intentaría aguantar hasta el último suspiro. La idea, descabellada por completo, fue cundiendo entre las tropas aliadas, y hasta mayo de 1945 se consideró que las montañas servirían a los alemanes para alargar su agonía durante meses. Esta teoría quedó desmontada cuando cesaron las hostilidades. Hitler se suicidó en Berlín y los Alpes, que bien podrían haber servido como postrer reducto como demuestran las fortificaciones existentes en Suiza, quedaron como un lugar interesante donde se depositaron innumerables obras de arte y los yanquis hicieron su agosto reclutando científicos para la causa y a miembros de los servicios secretos del adversario para afrontar el siguiente trecho del camino una vez el fascismo cayó derrotado: La Guerra Fría.

Knopp trata  aquello que toca con rigor y puede saciar varios tipos de hambre. Habrá lectores que lo degustarán contentos por acostarse y saber una cosa más, mientras otros disfrutarán las investigaciones del teutón, útiles para quienes ya dominan la materia y desean acceder a estudios más a fondo de los que aquí se sirve un aperitivo, el acicate para continuar con la curiosidad y ampliarla con títulos más específicos.



1 comentario:

Adri dijo...

Buenas, muy bueno el contenido de la información segunda guerra mundial. Me encatan este tipo de blogs y su contenido, sigue así!