domingo, 2 de diciembre de 2012

Sólo quería hablar del caballo de Fuseli, Revista Excodra




Sólo quería hablar del caballo de Fuseli, por Jordi Corominas i Julián

Desde hace una temporada noto que sólo recuerdo mis sueños cuándo estoy fuera de Barcelona. Si viajo y procedo al rito de abrazarme con Morfeo tengo experiencias oníricas maravillosas, y lo mismo sucede si decido emigrar al pueblo durante unos días. La calma rural aporta sosiego a las sinapsis, que se recrean en mil aventuras imposibles de retener en la urbe, enemiga de esas fantasías inconscientes, ceremonias invisibles de pasaje que solemos desaprovechar pese a la idea primigenia e infantil de su magia, maravilla que, tras el despertar, suele evaporarse en pocos minutos.



Hay una anécdota poco conocida de Federico Fellini. El gran director transalpino dibujó durante decenios sus trances en la cama. Abría los ojos por la mañana y corría hacia su cuaderno para inmortalizar esos viajes libres que nos depara la noche. Esa actividad dio rienda suelta a un imaginario único, y fue así por desterrar la pereza del diván donde solemos activarnos con cafés y algo de comida. El artista de Amarcord optaba por lo mismo, pero antes, como un buen peón de sí mismo, ajustaba cuentas con la luna entre lápices, pinceles en un diario quizá más importante porque mostraba las consecuencias de la jornada.
Al soñar penetramos en la senda de la conclusión diaria, un resumen de sensaciones, encontronazos, placeres y deseos que nadie nos puede quitar. La acción felliniana es como un conjuro que desafía la amnesia y anula las fronteras entre la realidad y su idóneo lapso de ocho horas entre sábanas y oscuridad.
Hay una interesante paradoja en esta cuestión, muy elemental, si quieren. Al dejar fluir el río onírico permanecemos estáticos mientras la mente nos mueve a lugares, situaciones y vivencias que están clausuradas en nuestra caja de pensamiento. Sin caminar damos con la tecla de un avance supersónico que nos transporta a enclaves que pisamos sin gastar la suela de los zapatos.


Hace tiempo que no se repite en mi testa, pero, como todo el mundo, tengo alguna que otra quimera redundante mientras me aposento en el lado bueno del lecho después de contar ovejas y dejar que la radio se apague a los cincuenta y nueve minutos. Estoy en París, en una de sus suntuosas estaciones decimonónicas. Miro los marcadores con los horarios, noto el bullicio de sudor humano intercalándose entre mis angustias y, de repente, opto por una salida digna, analizo las cuadrículas pétreas que generan esquinas y balanceo mi cuerpo para enfilar una que abre un ángulo hacia lo desconocido y sin comerlo ni beberlo la distancia entre la ciudad de la luz y Roma se ha reducido a menos que nada. Llego a la Urbe y me reciben unos amigos con un descapotable al lado del río, con sus árboles en pleno flirteo con el viento. Dejamos atrás el Lungotevere y los semáforos nos ayudan a alcanzar mi meta, mi antiguo hogar, donde los vecinos, apostados en mugrientos balcones de polución y periferia, me saludan entusiastas.





Los sueños están compuestos de lo imprevisible, ahí radica parte de su gracia. Tanto puedes aterrizar en una villa holandesa y deambular desnudo como hacerlo por una barriada de Barcelona donde la gente se ríe de ti. En el caso neerlandés recuerdo que el pueblito era espectacular, casi como una pintura de la edad de oro de los Países Bajos. Lucía el sol, circulaba en cueros y mis semejantes me ignoraban hasta que subí a una casita de esas que parecen de cuento y me acogió la hija joven de la familia. Nos encerramos en una habitación e hicimos el amor hasta que su madre irrumpió y nos expulsó a la calle. Éramos Adán y Eva sumidos en el desprecio ajeno. La chica, de piernas torneadas y curvas que ni las del Garraf, clamaba al cielo por un poco de atención, algo que llegó cuando, harto de la situación, me dirigí a una pareja que respondió con mutismo a mis súplicas de reconocimiento en cueros.


Lo erótico juega con el trauma más que ninguna otra efeméride del ritual de conciliar lo palpable con lo volátil. Desde la cópula con la profesora en el instituto hasta el polvo con una turbadora desconocida, el horizonte está repleto de matices carnales que no solemos comprender a la primera y que a buen seguro harán las delicias a Freud en su sofá del infierno, donde ríe a carcajada limpísima por su revolución que ahora está de moda despreciar, como si antes de Viena tuviéramos la libertad actual en lo de escarbar en nuestro interior. El psicoanalista se casó con la máxima délfica.

Abrí los ojos. Lo hago ahora. No suelo practicar el noble deporte hispano de la siesta, y por lo tanto no sé muy bien cómo sabe Oniria en ese plácido interludio de media tarde. A falta de pan buenas son tortas. Cada uno de nosotros suele escoger sus distracciones en función de unos intereses bastante relacionados con la ilusión de una brújula que nos propulse a un paraíso utópico que en mi caso se halla en partículas cotidianas que reordeno mientras mis ojos captan la realidad hasta estrujarla desde una óptica positiva. Siempre he pensado que las personas somos aburridas porque damos todo por hecho. Nos conmovemos escasamente con lo que nos rodea, y es una lástima, porque eso sólo demuestra nuestra sedación desde lo pedagógico, como si ya fuéramos incapaces de aprehender varitas en lluvia, sonrisas, esquinas y pequeñas migas del camino, repleto de una fábula que se escribe simultáneamente en cualquier rincón del Planeta. Al resignarnos a unas coordenadas fijas levantamos la bandera blanca, factor agravado en lo cultural por un seguidismo a formas tradicionales que con ligeros retoques quieren presumir de vanguardismo. Las nubes cubren el cielo y la pesadilla derriba cimientos para refundar una perpetua mediocridad.




A nivel literario los sueños pueden medir la obsesión por el proceso creativo. En verano de 2005 preparaba mi segunda novela en catalán, Colors. La trama transcurría en un enclave utópico con centro en un paseo rodeado de árboles y masías. Procedía a reposar y mis neuronas ejecutaban una sinfonía que completaba la redacción diurna. Veía personajes, enclaves y hasta mejoraba con leves bríos lo concebido en las horas laborales. El texto contenía abundantes dosis de delirio, lo que sin duda influyó en la extensión de su machaconería en el asueto de la vigilia de los pajaritos y sus trinos, alarmas naturales que no han retirado el sonido pese a la tecnología.

Quería terminar mi reflexión con una deriva hacia lo que anhelamos en el futuro. Escribo estas palabras refugiándome en la actitud de mis abuelos. Aún no se han abierto las urnas en Cataluña y noto una profunda desazón por la inminencia de un resultado vendido por un oportunista como un sueño barnizado de banderas que escurren el bulto de recortes y un porvenir de penuria. Esta derrota de la razón huele un poco a Europa en los años treinta del siglo pasado, época trágica que evitaremos juntando fuerzas, y eso sí que es un sueño auténtico, el de andar juntos para mejorar la sociedad. A veces, sobre todo en medio de crisis tan turbulentas como la que padecemos, lo mejor es darse la mano y aparcar en un ángulo tanta codicia y ego para ir más allá y recoger el testigo de la comunidad, divisa sin colores que debería inundar el panorama de la justicia.


jueves, 29 de noviembre de 2012

Caprichos estéticos en el telediario de las ocho en Sigueleyendo



Caprichos estéticos en el telediario de las ocho, por Jordi Corominas i Julián.


Estoy viendo las noticias de La Sexta y, de repente, me he fijado en la fealdad de Albert Junqueras. Me hace pensar en Polifemo y en un personaje de las películas del director de Amèlie, del cual no recuerdo ahora mismo el nombre. Es curioso que su rostro de ciencia ficción le haya dado tan buena cosecha de votos, lo que dice mucho a favor de su inteligencia, pues hasta el momento no ha meado fuera de tiesto, es cabal y puede convertir a Mas en un esclavo rollo Vercingetórix, aunque seguramente eso no sucederá.


Luego ha aparecido en la pantalla Pere Navarro, y me he planteado el porqué los políticos de los partidos tradicionales, ya hablamos como en la Restauración decimonónica, siempre van con traje y corbata. El uniforme del líder socialista parecía salido del Corte Inglés, pero no, el rey se levanta y camina con autonomía por su habitación, perdonen, me he despistado por el informativo. Decía que el Alcalde de Terrassa lleva un vestido funcionarial que perjudica su tez blanquecina, sus desproporcionadas fosas nasales y la pinta de no haber roto un plato en su vida. Decían unas señoras en el mercado que sería el yerno ideal, con el que nadie se casaría. Un amigo opina que han querido fabricar un candidato Nespresso, por el café, no por la velocidad en confeccionar y sacar el producto al mercado. Con cuatro años puede que sea otra cosa. What else?


Más tarde ha llegado el turno de Alicia Sánchez Camacho, ni exhausta, ni cansada, ni inocente como la cámara secuestrada de la Sexta. Ayer la de TV3 se equivocó y mostró unos ángulos que enseñaban la escasa cantidad de militantes que acudieron al Majestic para celebrar la victoria de CiU.



Volvamos a la chica del PP, la hermana de la Kirchner y amiga de los del Planeta de los simios. Acude al solarium diariamente y se siente muy feliz con sus progresos lingüísticos. La policía llevará chalecos con identificación, ojala. Es la primera candidata de la derecha españolista que habla con fluidez el catalán. No la sitúo en mi mapa de Barcelona, con toda seguridad pulula por la zona alta, aunque no por su origen social, que desconozco.






A Joan Herrera no le han dado ni un mísero minuto. Trabajamos para un paciente, no para una empresa. Estamos todos hasta el gorro. Antonio ha salido esta mañana de su planta de cardiología, Olé tus cojones, suelta desde el megáfono. El ya no tan joven postulante socialdemócrata viste y es un tipo normal, quizá con un exceso de acomplejada actitud intelectual, con el que puedes coincidir en muchos puntos de Barcelona. Lo he visto en un par de ocasiones con su famosa bici con asiento para niños y otra vez caminando, siempre cerca de la Meridiana.


Albert Rivera tampoco cuenta para el noticiario. Ayer lucía un traje de Matrix, y pese a que en persona tiene su aire de pijo sin más, en televisión ostenta un notable parecido con un hipotético muñeco de MarcParrot. Sí, sé que sonará raro, fíjense. Se lo ruego. Frío y bueno, bastante humedad. Estamos que casi no podemos cerrar las manos. El arco iris resplandeciente de Canarias.



Están casi con los deportes. López Tena se tiñó de años treinta con lo de los soldados de Catalunya. Què dius, capsigrany? Baixant per la font del gat, una noia, una noia. Lo vislumbro en una peli de los Cohen como matón hortera, o en una de las de Martínez Soria como figurante.

Durán Durán i Lleida hoy está crecido y en esa extraña rueda de prensa sobre los resultados, el democristiano sentado y Mas como si estuviera en el club de la comedia, de pie y con un micro. Tras el escrutinio, el elenco de patricios convergentes era un lienzo holandés de campesinos hambrientos encorbatados. Durán me preocupó sobremanera, y no sólo por su estética a lo Patrick Stewart de Star Trek. Su brazo derecho se colocó sobre el izquierdo sin fuerza. Estaba muy perjudicado. Cabizbajo, se quedaba sin energía o la reprimía en exceso. En cambio, su discurso de hoy era el de un secretario general, en contraste con Mas, más sosegado en sus apreciaciones de guión, algo más certeras que después del batacazo, donde sufrí por su mandíbula. Con Arturito, así le llamaban de adolescente en Vilassar de Mar, me genero grandes interrogantes. Tengo dos efemérides con Artur Mas. La primera fue un martes de la primavera de 2004 por la tarde en el cruce de Bruc con Valencia. Iba con su comitiva y se encaminaba hacia la sede de Convergència. Recuerdo la anécdota porque dos amigos lo vieron. Uno en Bruc con Diagonal. El otro en la misma calle con Córcega. Tres amigos vieron al president, vocablo que provoca orgasmos en algunos telediarios, en sólo quince minutos. No me fijé en exceso, fue más bien aquello de ah, fíjate, es él.




La segunda acaeció en la cadena SER en otoño de 2009. Era otro martes y bajé al estudio para mi sección de crónica negra barcelonesa. Mi jefe me había advertido que quizá tendríamos menos tiempo porque antes entrevistaba al Masías. Nos cruzamos e iba disfrazado de político, con guardaespaldas y toda la parafernalia. Creí percibir que se cree mucho su papel en la función.

 No sé si es el perfecto vendedor de enciclopedias a domicilio. Bueno, sí, lo es. Sin embargo, intento trasladarme a un cerebro de un grupo numeroso de mujeres de mediana o tercera edad catalanas y intuyo que su percepción es diametralmente opuesta. Mas se presenta en su escenario mental como un hombre apuesto, burgués y con una existencia envidiable. Un señor atractivo de pies a cabeza. Esta concepción apenas escucha la pesada cantinela que ha tensionado el ambiente hasta límites absurdos, la mercadotecnia y cuatro lemas interiorizados bastan. Las enciclopedias lucen bien en cualquier hogar.

La relación entre Florentino Pérez y Mourinho es muy buena. Leo es balón dorado. Cristiano es ojo morado. Ya no comentarán nada más de las elecciones. Son las nueve y doce minutos del lunes doce de noviembre de 2012.




miércoles, 28 de noviembre de 2012

Podcast de la charla con Jenn Díaz en el Laberint




Hoy en el Laberint de Wonderland hemos tenido la suerte de contar con Jenn Díaz para cerrar nuestro ciclo dedicado a la mujer en la literatura. Para escuchar la charla a partir del minuto 36 del enlace sólo debes clickar aquí

martes, 27 de noviembre de 2012

Miércoles 28, Jenn Díaz en el Laberint de Wonderland







Este miércoles cerramos el ciclo dedicado a la mujer en la literatura charlando con Jenn Díaz, autora de Belfondo y El duelo y la fiesta Os dedo con una pequeña biografía y un par de enlaces que os permitirán conocer un poco mejor su trayectoria literaria.


Jenn Díaz (Barcelona, 1988) es autora de "Belfondo" (Principal de los Libros, 2011) y "El duelo y la fiesta" (Principal de los Libros, 2012). Desde 2008 lleva el blog que lleva por título "Fragmentos de interior", como la novela Carmen Martín Gaite: http://fragmentodeinterior.blogspot.com. Después de leer en profundidad a la escritora salmantina, se anima a jugar, a aceptar el reto: escribe. Seis novelas escritas, que no publicadas, e intentando darle forma a una antología de poemas y relatos, acumulados en los últimos años. Subdirectora de la revista literaria G&R, que empieza su tercer año.


Reseña de Belfondo aparecida en Literaturas.
Reseña de El duelo y la fiesta en Revista de Letras








Cada miércoles a partir de las 15h

Radio Nacional- Rne4

100.8 fm Barcelona

En directo:Rne4

domingo, 25 de noviembre de 2012

Continente salvaje de Keith Lowe en Revista de Letras






Las partes ocultas, y fundamentales, del guión: “Continente salvaje”, de Keith Lowe
Por Jordi Corominas i Julián | Destacados | 24.11.12



Continente salvaje. Keith Lowe
Traducción de Irene Cifuentes
Galaxia Gutenberg (Barcelona, 2012)




Hay una forma sencilla de narrar la Historia de la Segunda Guerra Mundial. El esquema, trilladísimo y apto para cualquier consumidor, habla de una lucha del bien contra el mal. Los aliados eran los salvadores del mundo, enfrentado al demonio fascista. La lucha, absolutamente maniquea desde este punto de vista, se prolongó durante seis largos años, que culminaron en Europa con la batalla de Berlín y la celebración de la victoria el ocho de mayo de 1945, cuando cesaron las hostilidades en todo el Continente.

El resumen seguiría con la paz, que fue breve porque los dos grandes ganadores del conflicto se olvidaron de la barbarie por intereses del nuevo orden. Surgió la Guerra Fría y el telón de acero, con su representación palpable en el Muro de Berlín, dividió el Viejo Mundo en bloques antagónicos. Pero antes los vencedores juzgaron a los culpables de la contienda, criminales genocidas que nunca más participaron en política.

La Resistencia en los países ocupados, y con eso terminamos esta breve síntesis, fue homogénea y su apuesta por la liberación brindó concordia para el futuro. Sus participantes devinieron héroes nacionales.

Y podríamos seguir hasta el infinito con la simplicidad que ignora el matiz. Lo general sin el detalle ofrece una visión sesgada que Keith Lowe se concentró en enmendar mediante una investigación basada en el análisis de Europa tras el supuesto silencio de las armas. El joven historiador británico disecciona el período inmediatamente posterior a la rendición incondicional germana y para apuntalar sus teorías las articula desde cuatro parámetros esenciales: El legado de la guerra, venganza, limpieza étnica y guerra civil. Al cerrar el volumen aplaudimos por lo brillante de la exposición y la luz que aporta a cuestiones habitualmente desdeñadas pese a su suma importancia. La única pega de Continente salvaje es su brevedad, algo chocante por sus quinientas páginas, pero que tiene razón porque Lowe sólo puede abordar una miríada de conceptos en muy pocas páginas. Supongo que es un esbozo de una obra monumental, meros retazos de un magma excelente y extenuante por su información.

Así, la primera parte sirve de introducción al conjunto, como si la destrucción física, los desplazamientos, las hambrunas y el caos fueran un aperitivo para platos más concretos. Cada capítulo regala datos sorprendentes que se insertan en la normalidad de ese trágico instante. Imaginar el panorama no es complicado a pesar de su dureza. Ciudades en ruinas, ámbitos rurales desolados y millones de seres humanos vagando en un lugar con fronteras, barbarie y mucha ausencia de familiares y, sobre todo, de una brújula donde orientarse porque se inicia una inédita cronología. Lo pretérito se ha cancelado entre megalomanías fascistas, bombardeos civiles y un fanatismo que no ha dicho su última palabra.




La venganza aquí no se sirvió fría. Eran demasiadas las heridas y los rencores como para que lo cabal se integrara en el paisaje donde la sed de sangre era insaciable. Los campos de concentración y exterminio asistieron, con el beneplácito de americanos y soviéticos, al desahogo de los prisioneros con sus verdugos, que de la noche a la mañana pasaron a ser esclavos, maltratados con especial inquina por el ejército rojo, implacable con los soldados capturados a su Némesis. Cambiaron las tornas, y la brutalidad tuvo su actuación estelar, cebándose incluso en niños y mujeres. Hasta aquí la ira de los peones del tablero. Reyes y reinas, gobernantes y burócratas, articularon una opereta en forma de juicios y limpieza de la administración. No sólo hubo Nuremberg. Recuerdo una escena de El buen alemán de Steven Soderbergh donde la cámara se fija en un pasillo estructurado a partir de eternas hileras de archivos con fichas de millones de alemanes condenables por sus actos. Para refundar Europa era necesario depurar los cuadros funcionariales para que se despojaran de su hedor totalitario. En Italia y Alemania se dictaron miles de sentencias en ese sentido, pero cuando el viento sopló en la dirección de un mundo bipolar, el bloque occidental decidió rehabilitar a esos antiguos servidores del Estado, por interés y por, lo que no justifica en absoluta la medida, su solvencia en el asunto. Eso sí, lo canónico prefiere mencionar mujeres colaboracionistas rapadas y sogas al cuello.




Las dos últimas secciones de Continente salvaje son de alto voltaje puro al examinar con precisión quirúrgica dos aspectos espinosos que suelen soslayarse en la idea de Europa forjada a lo largo de más de medio siglo. Stefan Zweig y Toni Judd rememoraron -uno desde la nostalgia de lo reciente, otro desde la reflexión erudita- una Europa sin pasaportes y nulas barreras. El centro de este particular universo relucía por su composición multiétnica, factor fundamental de la prosperidad sociocultural del Imperio Austrohúngaro. Las poblaciones de tan vasta zona convivían desde hacía siglos en la mezcla, que no sólo aniquiló Hitler con el Holocausto y Stalin con su exterminio ucraniano durante el final de los años veinte y el inicio del siguiente decenio. Al terminar la Segunda Guerra Mundial se extendió un ansia de pureza racial que respetara el nombre del territorio. Polonia para los polacos, por ejemplo. Surgieron millones de refugiados, los alemanes eran expulsados de tierras a las que habían pertenecido durante generaciones, alargándose así el drama de la alienación, que en otros casos culminaba en ejecuciones, razzias y otras lindezas que tuvieron sus episodios más detestables en Ucrania, Polonia y Yugoslavia, si bien su influencia infectó el cuerpo europeo hasta la sobredosis, y sólo la inmigración actual ha vuelto a desbaratar el siempre dañino monolitismo nacional.




El cierre observa otro hecho constatado que no suele difundirse en la esfera pública porque es motivo de vergüenza y sacarlo a colación implicaría revisar mitos patrióticos que configuran el calendario conmemorativo y, más importante, la versión oficial histórica de cada país. Muchos de ellos padecieron guerras civiles simultáneamente a la principal, y en la mayoría de casos el duelo fraticida duró más allá de 1945. Un paradigma de lo que significó esto se halla en Italia, donde partisanos y fascistas se enzarzaron en disputas que a posteriori se dilucidaron más en despachos de Washington que en montañas piamontesas. El creciente temor a una oleada comunista hizo que los héroes de la Resistencia pasaran a ser villanos que dieron con sus huesos en la cárcel, bonito tributo a su esfuerzo por acabar con la pesadilla de la ocupación. La preponderancia norteamericana y la imposición de sus postulados completarían su operación cuando fue vetada la inclusión de ministros comunistas en gobiernos occidentales.

Continente salvaje es una investigación de muchos quilates que, como todo buen ensayo histórico, no sólo desmenuza el pasado. Su doble mérito radica en abrir la puerta a un campo bastante virgen hasta la fecha, y que pese a su vacío bibliográfico es primordial para comprender determinadas dinámicas del Viejo Mundo, dinámicas que aún siguen atenazando nuestra tranquilidad. Por eso es recomendable aprehender su origen, para evitar reproduzca males que por coherencia ya deberíamos haber enterrado.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Diálogo con Jean Rolin en Revista de Letras







Diálogo con Jean Rolin, por Jordi Corominas i Julián| Destacados | 18.11.12


Es miércoles por la mañana y empiezo a notar el frío otoñal mientras me dirijo a un hotel para solucionar una historia que empezó un mes atrás en el buzón de mi casa con un enorme sobre a mi nombre. Contenía obras de Jean Rolin publicadas por dos editoriales, Libros del Asteroide y Sexto Piso, un extraño combo compuesto por El rapto de Britney Spears y La cerca, novelas donde el espacio se erige en protagonista a partir del rompecabezas generado por el movimiento de sus personajes. En la primera, la trama se centra en una delirante y absurda trama de espionaje que permite asistir a la persecución, por parte de un agente francés, de Britney Spears y toda una camarilla de famosos en un contexto de lujo y paparazzi, diametralmente opuesto al de La cerca y sus vivencias de hombres de periferia, desgraciados y prostitutas que alternan en protagonismo con el mariscal Ney, ambiguo militar napoleónico que da lustre al barrio con su avenida.

Entre la miseria de la banlieue y el oropel de Beverly Hills hay más coincidencias de las que podríamos imaginar, y lo mismo ocurre con los dos volúmenes que centran mi diálogo con el escritor francés. El lapso de diez años entre uno y otro no hace sino demostrar que una trayectoria adquiere coherencia a través de ideas, estilos y continuidades que se filtran en el aire de los libros.

Rolin es alto y muy delgado. Su presencia en la luminosa estancia que acoge nuestro diálogo es rara, como si su cuerpo tuviera que estar por fuerza en otro lugar, respirando calle sin cuadros, luces y mesas de diseño. Todo eso desaparece de mi mente cuando, tras intercambiar algunas palabras de bienvenida, enciendo mi grabadora y doy paso al ritual de preguntas y respuestas.




He observado en ambas novelas una particular obsesión por topografiar los espacios.


Sí, es algo muy importante y que por lo demás se puede localizar en la mayoría de mis libros. Casi siempre empiezo localizando un territorio en un mapa y después imagino la historia que sucederá en el espacio.

Entonces digamos que esta obsesión forma parte de tu metodología como escritor.

No lo hago expresamente, sale así, es una característica de mi trabajo desde hace tiempo. Casi siempre me inspiro a partir de una representación cartográfica del territorio y luego elijo determinados tramos del mismo.

Tanto en La cerca como en El rapto de Britney Spears observo que los personajes, y asimismo el narrador, están en un espacio del que parecen totalmente alienados, como si fueran extraños al territorio.

Lo hago para remarcar el modo en que me desplazo por estos espacios, con diferentes niveles de conocimiento, porque lógicamente el barrio de La cerca, situado en la zona Noroeste de París, me es mucho más familiar que los lugares por donde transcurre la acción de El rapto de Britney Spears. En todos los casos se trata de una exploración a partir del mapa.

Es como un juego detectivesco. Entre La cerca y El rapto de Britney Spears hay un contraste social de los escenarios. Pasamos de la periferia parisina al frívolo lujo de Los Ángeles.

En El rapto de Britney Spears el narrador nunca penetra verdaderamente en el mundo de las estrellas, entre otras cosas porque tampoco quiere hacerlo. Se desplaza por el territorio de su objeto de observación, se fija en sus hábitos y en su actitud territorial, pero nunca quiere acercarse a Britney. Si eso sucede se retira del escenario.

Es un antropólogo. Hace la cartografía de Britney sin acercarse porque quiere estudiarla y sacar sus conclusiones.

Sí. Para que veas lo auténtico de mis pesquisas cartográficas te contaré cómo empecé a investigar el tema. Al tener la idea de Britney decidí informarme mediante revistas de cotilleo, a las que no estaba precisamente acostumbrado. Un buen día localicé en una de estas publicaciones un mapa con los movimientos de Britney Spears durante una semana. No era su buena época, salía mucho y hacía tonterías. Sus desplazamientos eran totalmente arbitrarios. Ese mapa me convenció para emprender el reto de la novela. Britney se movía entre restaurantes, bares, locales y tiendas de ropa. Lo que me fascinó del personaje fueron sus movimientos. Normalmente las personas circulamos por una cuadrícula totalmente definida y limitada.





Y somos animales de costumbres, tenemos una inevitable tendencia a la repetición pese a creer tener una vida completa y muy variada.

Sí, eso creemos, pero no es verdad. Lo curioso es que Britney hace lo mismo que cualquier persona, pero en sitios de lujo. Su vida es tan miserable como la nuestra, pero por nosotros no se interesa nadie. Yo mismo en París frecuento siempre los mismos locales y tiendas, pero claro, son de barrio.

Como todos…

Además para las estrellas el shopping es una actividad que llena su tiempo.

Es la banalidad del shopping. Con El rapto de Britney Spears también creo que se muestra lo patético de nuestro tiempo, porque de nada sirve saber lo que hacen los famosos, es una de las absurdidades del exceso de información.

Sí, y es tan cierto que hasta se puede comprender a través de los paparazzi. Si tuviera tiempo haría un estudio antropológico sobre sus orígenes por nacionalidad y clase social. Por ejemplo, los paparazzi brasileños provienen de un estrato social diferente al lo de los franceses. También trabajan diferente, con otros métodos.

Y eso habrá evolucionado por la creciente importancia del paparazzi y la demanda de un público deseoso de carnaza.

Al principio de su historia los paparazzi buscaban pillar a los famosos en situaciones anómalas o comprometedoras, a ser posible con connotaciones sexuales. Ahora todo es mucho más fácil y la idea central del trabajo de estos caza imágenes es mostrar a las estrellas en situaciones de absoluta normalidad, y en la mayoría de casos estas se crean artificialmente.

¿Con la aquiescencia de la estrella de turno?

Sí, porque si te fijas las estrellas tienen un enorme servicio doméstico para los menesteres cotidianos, es decir, no son ellas las que van a comprar ni a pasear a sus mascotas. Este tipo de fotos suelen hacerse para evitar la mala reputación mediante la generación de empatía con las personas normales.

Y estas personas normales son las protagonistas de La cerca. Viven en la periferia, hablan mucho y también se inventan una barbaridad de historias sin necesidad de recurrir a los paparazzi.

En La cerca hay varios tipos de personaje, y el más importante en el sentido de nuestra charla es el narrador, del que sabemos poco porque se limita a reflejar las preocupaciones de los habitantes del barrio para así poder conocer su personalidad.

En ambos casos la idea es penetrar en lo desconocido, en territorios ajenos a tu persona.

En La cerca la incursión es, en apariencia, menos arriesgada, porque se produce en la periferia de Paris, pero desde un punto de vistas social el distanciamiento es el mismo, no diferencié entre estrellas y vagabundos.

Quizá estemos más cerca de los famosos por el bombardeo de información.

Sí, es una cercanía mediática. Además he trabajado en el sector y creo que sí, que sin serme afín tengo más cercanía con el mundo de los famosos que con el de los vagabundos, pero sólo a nivel informativo.

Entre los dos libros distan diez años y tienen muchas coincidencias temáticas y estructurales.

Entre ambos he publicado más libros, pero en todos ellos existe la coincidencia geográfica, me interesa mucho el tema.

¿Y esta idea tiene influencias de Perec?

Sí, Perec sin duda. Si uno escribe libros hoy en día tiene que considerar que el recurso a la psicología está prácticamente agotado. En mi caso reconozco que a partir de mapas y planos estimulo mi imaginación y siento el deseo de moverme y visitar lugares. De esto modo empiezo a pensar tramas. Por otra parte toda realidad territorial goza de una legitimación que traspasa la literatura. Los mapas me dan un eje que me acerca a la realidad y me permite tratarla con cierto detalle.

Y con pocos trazos de la cuadrícula, sea esta de L. A. o parisina, ya puedes bastarte para reflejar la cotidianidad en su esencia. La ciudad es un laberinto que la literatura ordena.

Sí, y hacer que la ciudad sea un personaje de la novela porque desde su tejido se articula el relato.

Poema sonoro "La cortina de humo"







Lo que más me fastidia en este mundo es que se tome a la gente por tonta, y en esta larga campaña electoral ha prevalecido la cortina de humo de Artur Mas por encima de todas las cosas. Cuando termine el recuento todo seguirá igual, con las clase media en el precipicio, los recortes al orden del día y los políticos a lo suyo, sin pensar en los verdaderos problemas que afectan a sus súbditos, perdón, ciudadanos. El PP y Ciu son expertos en crear ruido para confundir al personal bajo temáticas que escurren bultos. Este poema sonoro dedicado a la cortina de humo de este 2012 habla claro.








Podcast sobre los quinquis en Todos somos sospechosos




Esta noche en Todos somos sospechosos, Laura González y servidor hemos hablado largo y tendido de los quinquis. La excusa para dialogar sobre el tema ha sido el libro de Javier Cercas, Las leyes de la frontera, donde el autor extremeño traza una evolución del genómeno a partir del Zarco, personaje inspirado en el Vaquilla. Nosotros hemos ido un poco más allá con una muy particular antropología del quinquismo. Para escucharla sólo debes clickar aquí

jueves, 22 de noviembre de 2012

Podcast de mujeres de la literatura hispana del siglo XX en el Laberint de Wonderland


Ayer en el Laberint de Wonderland hablamos de mujeres de la literatura hispana del siglo XX. Por la sección circularon Alfonsina Storni, María Zambrano, Ana María Matute y Mercé Rodoreda. Puedes escucharlo a partir del minuto 38 clickando aquí

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Miércoles 21, Mujeres de la literatura hispana en el Laberint de Wonderland





Hoy en el Laberint de Wonderland hablaremos de Mujeres de la literatura hispana del siglo XX. Cuatro son los nombres que configurarán la sección:


1.- Alfonsina Storni

2.- María Zambrano

3.- Ana María Matute

4.- Mercè Rodoreda









Cada miércoles a partir de las 15h

Radio Nacional- Rne4

100.8 fm Barcelona

En directo:Rne4