lunes, 24 de septiembre de 2012

El muñeco de Carrillo en Sigueleyendo







Con la muerte de Santiago Carrillo me vino a la memoria que en algún momento indeterminado de mi infancia tuve un muñeco de goma que lo representaba. El político ya había abandonado el cuerpo del dirigente comunista para transformarse en icono.


Recuerdo que el monigote vestía al líder del PCE con traje gris, corbata, sus características gafas que le han acompañado hasta en la capilla ardiente y unos zapatones negros que en su suela tenían unos orificios por donde salía el aire. A veces apretaba el chisme para que saliera ese sonido típico, una estupidez más de tantas que fascinan a niños y mortales con cordura en su devoción por lo absurdo.



He buscado en Google alguna imagen de mi juguete desaparecido y sólo aparece uno con cigarrillo y un flamante jersey rojo con hoz y martillo. En la página donde lo venden le han aplicado un descuento del 25%. Cuesta once euros que no gastaré, claro, pero me ha hecho ilusión comprobar que no fui el único que se divirtió con tamaño invento.



Puede que por el material de fabricación lo metiera en la bañera desde mi pueril inocencia y lo mezclara con otros muñecos, si bien lo más inquietante es su hipotético empleo entre los adultos. Evoco a Victoria Abril en una peli de Almodóvar y pienso en el Yellow Submarine. De todos modos el cachivache y Carrillo ya son polvo, y la indeterminación de mis neuronas confirma que eran de una época demasiado lejana a la nuestra.