domingo, 24 de marzo de 2013

Poema "Hoy"




Yo no escribo así poesía, no es mi estilo, así que esto es un simple homenaje a los días vividos en A Coruña con un guiño a Manuel Vilas, que tanto me hizo disfrutar el viernes con su recital.

                                                                         Hoy 


 Me despierto solo, desnudo a mediodía, 
sin prisa, hago la maleta con resaca
de una victoria degustada en la gracia 
de poesía y compañía coruñesa, 
más tarde en una cafetería sin a
río con una amiga y un negro 
se baja los pantalones por la cocaína
de la noche anterior, avisen a la policía,
hay una niña y la cordura de un pueblo
que del viento hace virtud y camino,
como el mío en la comida, más carcajadas
con un triunvirato de lujo hasta la viuda,
nada de turrones, sólo petulancia gratuita,
sólo falsa empatía que suplimos con abrazos,
odio las despedidas, odio abrazar en el magma
de la felicidad que vuelve porque la amistad
es consolidar entrañas, gracias digo, gracias repito,
estoy envejeciendo bien, pasa la vida, crezco, 
paseo con un rapaciña en la avenida
de las mil trescientas farolas, hablamos 
del Depor, de todo y nada, contacto
sin reloj, kilómetros de dicha, ascenso 
de una torre que es un límite, el faro
es psicodélico por las nubes tardías, 
parece que haya tomado ácido, atrás
y delante, encuestas y Eolo, 
Don Draper y Bárcenas, siempre Luis,
eterno macho ibérico, ídolo de amargura
como rapar a las bestias por deporte, 
pasan las modas taurinas, compro agua, 
mi voz es fuerte por energía, debo 
inventar neologismos de dicha, no 
puedo pensar en otra cosa, engordo
de alegría y los abrazos finales 
son una pesadilla, nunca me quedo solo
y en esos diez minutos de silencio 
lloro callado porque no quiero irme,
ser reconocido en la lontananza 
e ignorado en casa es una guerra 
que ya asumo, abrazadme, reíd,
ya no veré el ritual de Zapata
en el ordenador del hall, própolis
en mi bolsillo, ojos de brillo
gallego, una chica brillante
me habla con fiebre inducida, 
sentarse en un bar es gratis, 
el aeropuerto es una tumba,
el avión un funeral con Manuel Vilas
en mi regazo, el grandísimo Vilas, 
ir por libre suscita envidias, 
que se jodan todos los mediocres, 
que se jodan los imbéciles sublimes
que miran una pantalla minúscula, 
que se jodan en su incomprensión
de la realidad, Wagner es un ejemplo,
duermo en la ventanilla y aprendo
lo que es la morriña, gracias, gracias
hasta en el caos de la terminal 
y el miedo a perder el autobús 
con una mujer que es un hombre, 
no, resulta que no es travesti, 
me pide indicaciones de Barcelona, 
reclama turismo con voz melosa, 
bajo en la plaza y constato que no volverá
lo vivido, quedará el recuerdo y la magia,
ha merecido la pena, y eso no me lo quita 
nadie.