viernes, 24 de enero de 2014

Diálogo con Eduardo Lago en la Microrevista




Entrevista a Eduardo Lago

El trajín de la semana me obliga a leer Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee de Eduardo Lago como si fuera un enorme tripi que devoro entre fiebre y mucha concentración para captar todos los detalles del exceso. Enrique Vila-Matas apuntó en la presentación barcelonesa de esta primera novela publicada por la editorial Malpaso que la obra de su amigo clausuraba la metaliteratura, y sus palabras se entienden una vez cerramos el libro y reflexionamos sobre un contenido donde las referencias, la ironía y los juegos son intensivos hasta el punto de agotarnos. Entremedias de un punto y otro navegamos por las páginas con Hallux, Marlowe, el original de Laura, escritores fantasmas, no les llamen negros, y una pléyade de personajes bien delirantes que sirven a Lago para exprimir un indudable talento muy anómalo en nuestra prosa.
Llego demasiado pronto a la cita en la librería +Bernat. Charlo con la librera Montse y al cabo de poco tiempo llega Eva, la jefa de prensa de Malpaso. Dos minutos más tarde aparece su editor, Malcom Otero, y Eduardo, al que acompaño hasta el fondo del establecimiento para que el ruido no nos moleste durante la charla. Sin conocernos de nada compartimos una pastilla efervescente, reímos por la bobada y decidimos empezar con la entrevista. Enciendo la grabadora.
Jordi Corominas i Julián: Eres un gran entrevistador. Parece que hayas escrito un libro para poner en dificultades a los entrevistadores.
Eduardo Lago: ¿En serio?
En serio.
¿Por qué?
Porque apabulla. Todas las piezas encajan. Dentro de lo que se estila en la literatura todas las relaciones que vas hilvanando exigen mucho al lector.
Tras la presentación del miércoles continué hablando con Enrique Vila-Matas y me dijo que no hay nada parecido en la literatura española y también comentó que era el fin de la metaliteratura. Me pareció sumamente interesante que dijera esto precisamente porque cuando empezaron las primeras series de entrevistas con el síndrome de Wikipedia, hay gente que te pregunta tonterías impresionantes, todo iba a lo de la meta literatura. Trataba de explicar que no y Enrique lo verbalizó muy bien. Al final de la conversación me preguntó por mi próximo proyecto y le conté que vislumbro una novela muy larga sin poderle explicar más, porque las obras van concretándose con el tiempo; ahora mismo imagino una novela de mil páginas, aunque vete a saber, quizá sólo escriba un cuento. Seguimos con la charla y Enrique, ¡Enrique!, me planteó la idea de escribir un libro que me acercara a un público más amplio. Eso sería un reto y un desafío, pero en clave de humor, sin arrogancia.
Tanto Enrique como tú, otra cosa es que determinados lectores lo noten, os ceñís mucho al humor y a la ironía, en este sentido la metaliteratura casi es un vehículo para lo primero.
En Aurora Lee es deliberado, palpable y muy directo. Lo de la metaliteratura es bastante interesante porque la parte central de la novela es el informe sobre El original de Laura, que sólo es una excusa para ir a otro lugar. No es tanto Nabokov como presenciar un proceso creativo y de destrucción en directo. En una de las fases de la novela una amiga mía, Catedrática de literatura en Nueva York, me comentó que le parecía muy interesante que una vez agotado el experimentalismo me metiera por ahí, experimentado y jugando con la idea de la ficción crítica. Me pareció darle la vuelta a la idea normal. No es metaficción, no es literatura, no es posmodernismo ni meta literatura. Eso son lenguajes que pertenecen al pasado.
No es sólo meta literatura. Hay una mezcla de textos, conceptos y estilos que le dan categoría de indefinible.
No creo que resulte posible, pero hay varios elementos.
La meta literatura sería la excusa.
No lo sé. Dices que hay muchos registros. La parte central es una especie de testimonio de cómo se crea una obra vista desde lejos, con lo cual, en lugar de analizarla, creo una narración paralela y la dirijo a la zona de las notas para que haya muchísimo humor y en ese sentido se revientan las notas porque no tienen cumplen su función informativa y en cambio adquieren una cómica.
Juegas con Nabokov, un maestro en este tipo de recursos, un gran mentiroso.
Es la estructura de Pálido fuego.
Sí, por eso lo decía.
Porque es un poema de 999 versos de John Shade que luego explica el profesor. La novela aquí se desarrolla en pequeños fragmentos.
En la universidad tuve un profesor fanático de Nabokov y nos destripó Pálido fuego. De todos modos en este sentido, ¿crees que le conviene al lector leer El original de Laura antes de leer tu novela?
Durante mucho tiempo hice mi propia traducción de El original de Laura. No se trata tanto de esclarecer lo qué pasa en ese texto. La clave es observar la mente privilegiada de un narrador.
En su deriva de finitud.
¿Podemos parar un momentito?
Sí, claro.
Durante tres minutos Eduardo desaparece y charla con Malcolm Otero. El problema de estas pausas es que generan una segunda entrevista que en este caso cobrará un rumbo que desde el libro versará sobre la novela, nuestro tiempo y los cambios que, poco a poco, lentamente, alteran el panorama.
A lo largo del informe de El original de Laura se menciona con relativa frecuencia la dinámica de un personaje que a través de la autodestrucción encuentra placer. ¿Es esa una característica en común de muchos personajes de la novela?
No. Lo interesante de la propuesta de Nabokov es que crea dos textos dentro de su propio texto que desarrolla simultáneamente por un sistema de fichas que le permite saltar de un lado a otro. Por una parte está escribiendo una novela dentro de la novela. Hay dos personajes femeninos que uno es el modelo del otro y también hay dos textos que uno es el modelo del otro. Esto es una novela de un escritor ruso que al principio conoce a una mujer muy joven que es a su vez la esposa de un neurólogo hilarante, muy gordo, quien está escribiendo un tratado secreto sobre el suicidio. Esto es lo que le interesa de verdad a Nabokov y es el subtítulo de la obra: Morir es divertido. Se trata de una reflexión de alguien que ve que se acaba todo, pero sin tonos trágicos. Se acaba la vida, se acaba la novela, se acaba la literatura y entonces tiene un tratado inacabado que es una operación de destruirse y tiene que ver un poco con la mística oriental, de la que también se ríe: borrar los pies, las piernas, el ombligo y el corazón.  Lo interesante tanto en el tratado como en la novela es que ninguna de las dos se terminan. Nosotros sólo vemos sus nervios y cartílagos, produciéndose un fenómeno a mitad del proceso creativo en el que todo se desmorona de repente y se confunde. Escribe una novela, un tratado sobre el suicidio y de repente te produce una escena donde se habla de la novela y el lector queda desconcertado porque pensaba que se estaba escribiendo un tratado.
Las fichas tienen la belleza de lo que aún debe pulirse.
Pero eso hace que todo sea más interesante. Si Nabokov hubiera terminado El original de Laura nos habría legado una novela de segunda, una novelita sin la grandeza y el misterio de sus obras maestras.
Y las fichas para tu novela son el acicate que permite jugar.
Es lo que lo provocó directamente. En vez de ver algo perfecto e inacabado pensé en las fichas como el laboratorio de un loco o un mago.
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Y la influencia del mago, como estas fichas,  afecta años después a seres humanos que en principio no deberían tener ninguna relación de él, porque el encuentro de Hallux con El original de Laura es epifánico.
Y desencadena todo. La parte clave de la novela es cuando hablan los dos escritores, Hallux y Marlowe, que además tienen dos nombres, uno verdadero y otro falso, para jugar como Laura y Flora, que Flora es el original de Laura. Eso es lo que desencadena el proceso total. Empieza a partir del reconocimiento entre ellos dos, ciando Marlowe pregunta a Hallux qué se propone hacer. Ese diálogo es fundamental porque permite una reflexión sobre todo lo qué es la literatura, de los títulos a los best sellers.
Mezclas el concepto de lo qué es la literatura con detallitos que tienen que ver con las nuevas formas de expresión narrativa. Los dos escritores coinciden en una empresa de videojuegos más tarde Marlowe visita al camello Gordon Carver que se parece sospechosamente al protagonista de Breaking Bad: videojuegos y series dentro de un discurso literario.
La desaparición de la persona física de Nabokov es una metáfora de la desaparición de una manera de expresar las cosas. Lo de los videojuegos se ve cuando la azafata lleva a Hallux por un pasillo que le lleva a Marlowe y en un momento concreto son víctimas de un ataque sideral. Para mi el videojuego es una forma narrativa muy poderosa. Mis alumnos dicen que no juegan a eso, claro, son alumnos serios, no saben de eso.
Pero si verán series, seguro que eso no lo niegan.
Creo que ahora mismo los mejores escritores trabajan para la televisión, y es así porque le da mucha agilidad al formato narrativo. La novela está muy esclerotizada. ¿Por qué me interesa tanto El original de Laura? Porque es una novela que ha estallado, se ha roto, no está terminada, es como cuando metes una botella en el congelador y estalla. La novela no cabe en el formato anterior y ahora mismo ya no valen los códigos de antes. Y no es la crisis.
Es algo previo a la crisis.
Estamos viviendo la revolución que ha habido en el mundo de la narrativa después del libro. La palabra literatura se acuña en el siglo XIX, pero antes tenemos la épica homérica, cantares de gesta y sin ir más lejos siempre se ha transmitido algo, desde el aeda, desde el rapsoda. Una gran revolución es cuando se inventa el alfabeto y las historias pueden transcribirse. La segunda revolución es el libro. Antes del alfabeto existían los memorizadotes. La revolución actual es la desaparición del libro, que se transformará en otra cosa. Estamos en una librería, pero esto ya ha muerto, ya no es el reflejo nuestro tiempo.
¿Esta esclerosis se produce por una incomprensión de los novelistas hacia lo que es el cuerpo de la novela? ¿Surge por la ceguera de no renovarla y conformarse?
Sí, pienso que sí. Aún tenemos grandes genios absolutos como Coetzee. Me ha llamado la atención lo que has dicho de Breaking Bad, pero es la transmigración de ciertos modos expresivos de la narración a otros formatos nuevos como la televisión o lo que vaya a pasar en Internet. En este sentido sí que pienso que es totalmente absurdo y obsoleto aferrarse a contar historias dentro de un esquema anterior que ya no vale. La novela tal y como existía antes no comunica con la gente, y eso sucede porque el autor se aferra a un modo que ya no es válido. Nabokov es un grande, pero es más allá de él.
Nabokov es una metáfora de finitud de una forma de entender la literatura, su desorientación es como la de los ordenadores cuando empiezan a hacer el tonto.
Y es un fin que es un principio. Estamos al principio de algo. Hay una idea de Bajtín muy interesante, y vieja. Dice que la novela es el género más joven de todos, y está en su infancia. Yo digo que está en su Prehistoria, no ha llegado a desarrollarse plenamente, mientras otras formas como la épica sí.
Y estamos, ahora que mencionas esta palabra, creo que hay un uso y abuso de ciertas palabras. En tiempos de crisis cultural hay un exceso de novelistas que no han entendido tu idea de que la novela está en su Prehistoria y siguen anclados en usos decimonónicos de la narrativa.
Totalmente. Hay una escena en mi novela donde un personaje es un perro. ¿Un perro que habla?
Y sale la anécdota pynchoniana.
Pynchon es uno de mis grandes referentes porque nos lleva por un camino nuevo y diferente. En Mason &Dixon habla un pato, pero es que en los primeros paradigmas de novela como En las mil y una noches hay caballos que vuelan. Los tiempos nuevos requieren un formato nuevo para la narrativa.
¿Y hacia dónde crees que puede orientarse?
Saltará por los aires. La imagen no puede estar tan reñida como la ha estado hasta ahora. ¿Por qué no leen las nuevas generaciones? Lo que se les da es muy antiguo, se niegan a leer estos tostones realistas. Está naciendo una nueva criatura, si supiera cual es, trataría de cultivarla. No se trata de logros, más bien de intentos. Con mi novela comparto la perplejidad de un hallazgo. La imagen que utilizo de La casa encantada de John Barth encaja muy bien: estamos en un lugar donde pasan cosas maravillosas que no entendemos muy bien porque estamos a oscuras.
Lo más interesante en cualquier circunstancia es que para entender tienes que investigar, que es lo que propones en la novela.
Comparto una perplejidad, pero tampoco elegí escribirla. Es como cuando percibes que en un sitio hay algo importante y no sabes qué es. Tanto tu pregunta inicial como las observaciones de Enrique son reveladoras, pero claro, yo no puedo cambiar nada, no hay ninguna fórmula de entretenimiento.
Otra problema de la literatura actual es que está muy cerrada en sí misma, y eso posibilita dos lecturas de tu novela: el amante hermético de la literatura se tomara todo muy en serio y disfrutara las referencias sin captar las múltiples ironías que divertirán a un lector menos encorsetado.
La ironía es absolutamente clave. Tengo una teoría de la literatura actual que se centran en lo norteamericano y se centran en Jonathan Franzen y David Foster Wallace.
Que aparecen en la novela.
A propósito, y se encuentran a través de la muerte y después del suicidio. Mientras hablo contigo me acabo de dar cuenta de un aspecto, a ver si lo retengo. Franzen se pregunta en voz alta quien tiene tiempo hoy para leer una novela en las circunstancias de la vida moderna. Nadie. Muy interesante, entre otras cosas porque él escribe novelas de mil páginas con mucho interés. Ahora mismo en todas partes se sigue el modelo televisivo norteamericano, donde además de las imágenes principales lees siete informaciones distintas de forma simultánea.  Te informan de un atentado mientras lees de una victoria de Djokovic. Nuestra percepción ha cambiado y nuestra relación con la realidad se ha alterado. Ahora estamos en un ámbito de multitas King. Foster Wallace muere sin entender del todo Internet. Lo entrevisté y me lo confesó. Si ahora estuviera vivo haría cosas completamente diferente, y lo serían en un sentido de simultaneidad. Todos los aparatos que desarrolla con notas al final de La broma infinita son tentáculos de la narrativa que te obligan a dispersarte y a perderte en muchos otros lugares. ¿Por qué el realismo es absurdo, negativo y falso? Porque no refleja cómo son las cosas, nadie vive en mundo lineal. Vivimos como en la televisión, percibiendo mil cosas a la vez.
Isaac Rosa hablaba del panóptico, y tiene razón. El tiempo actual nos acerca más a la posibilidad de una simultaneidad que nos hace intuir una totalidad que es imposible de abrazar.
Lo del panóptico lo explica perfectamente. Algo antiguo que podemos relacionar con nuevas formas de percibir y una exigencia.
Marlowe y Hallux precisamente siempre están en paranoia porque creen que alguien les investiga, se sienten perseguidos en todo momento.
Y no pueden comunicarse por teléfono móvil ni por correo electrónico porque alguien persigue lo que están haciendo, pero aquí entra el aspecto delirante del tema: ¿Quién querrá asesinar a alguien para leer un informe literario?
Pero los parámetros absurdos rigen la sociedad.
Sí, y claro, eso es deliberado.
Todo lo que hemos hablado de la esclerosis lo había visualizado más en la poesía, un arte que en la gran mayoría de casos no ha renovado ni formatos ni temas, está anquilosada en el pasado. Eres de los pocos que me habla del bache de la novela, quizá porque no vives aquí.
Sí, pero lo hago desde la idea de la posibilidad de un renacimiento. Si nos conformamos con lo que hay se quedan los productores sin los receptores. Mi hermano es escritor, tiene una hija fantástica de diecinueve años y ella al ver la novela la observó como si hubiera encontrado un objeto brillante y radioactivo que no abrió. Y hablamos de una persona sensible, criada en un ambiente culto y literario. La culpa es del rancio que dice ser novelista y seguirá escribiendo las mismas novelas que se escribían hace dos siglos. Franzen es muy inteligente porque sí lo ha conseguido. Ha escrito un tipo de novela, que rechazo para irme con el modelo de Foster Wallace, con el que ha llegado a millones de personas. Pero no podemos escribir como hace ciento cincuenta años.
Y de hecho en la novela en algunos momentos Marlowe y Hallux hablan siguiendo el formato pregunta respuesta de la catequesis que ya usó Joyce en el Ulises.
Si nos ponemos a analizar técnicamente la novela veremos que la segunda persona es importante y asimismo el uso del diálogo como exégesis crítica. No obstante me interesa lo que has dicho de la poesía. Si dura será que tiene algo de eterno, ha tenido pocos cambios. Hay una ley darwiniana en la novela. La gente busca lo que necesita. Si la gente no necesita novelas pues adiós muy buenas.
La ley de la oferta y la demanda.
Es muy evidente que la gente no quiere este tipo de novelas. El afán de supervivencia de la industria editorial hace que se torture al público deformando sus gustos y obligándoles a leer basura tras basura.
Y en la novela se menciona esto con el elenco de superventas donde poco importa el nombre del autor.
En Estados Unidos se están haciendo cosas muy interesantes, pero ojo, también está amenazada la novela literaria en Estados Unidos, no te creas.