Mostrando entradas con la etiqueta Albert Camus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Albert Camus. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de agosto de 2021

Lo existencialistas en Todos somos sospechosos


 

Programa dedicado a los existencialistas de París. Puedes escucharlo aquí

martes, 3 de agosto de 2021

Leonardo Sciascia y los libros que no volverán en El Confidencial

 



Artículo dedicado a Leonardo Sciascia y una literatura casi extinta, recuperada con la reedición de Todo Modo y A ciascuno il suo en Tusquets. Puedes leerlo aquí

viernes, 15 de enero de 2021

Los artículos de Combat de Albert Camus en El Confidencial Cultura

 


La semana pasada escribí en El Confidencial Cultura sobre los artículos de Albert Camus en Combat, sin duda uno de los acontecimientos literarios de este 2021. Puedes leerlo aquí

martes, 16 de junio de 2020

Antiracismo en Wonderland



Hace diez días Marc y servidor dedicamos el Laberint a trazar un recorrido antiracista entre las manipulaciones de Mark Twain, L'étranger de Camus, el pueblo romaní en literatura y el conflicto sureño en USA. Si quieres puedes escucharlo aquí

sábado, 11 de abril de 2020

La peste en el paseo del 24 horas


Como cada viernes vuelve el paseo de 24 horas, y esta semana cambiamos un poco el paradigma para hablar de La peste, de Albert Camus. Puedes escucharlo a partir de 40:34 clickando aquí

lunes, 9 de diciembre de 2019

Literatura del absurdo en Wonderland



Ayer en el Laberint Marc y servidor hablamos de literatura del absurdo, empezando por Alicia en el país de las maravillas, siguiendo por Ubú Rey, continuando por Luces de Bohemia y terminando por El extranjero de Camus. Si quieres puedes escucharlo aquí

domingo, 21 de abril de 2019

El eterno retorno de Jean-Paul Sartre y Albert Camus en El Confidencial



Hoy escribo en El Confidencial sobre el eterno retorno de Jean Paul-Sartre y Albert Camus, presentes esta primavera en la mesa de novedades de las librerías españolas. Si quieres puedes leerlo aquí

miércoles, 27 de marzo de 2019

Maria Casares en Mujeres Malditas



Esta semana Valle Alonso y servidor dedicamos Mujeres Malditas a Maria Casares, conocida por muchos como hija del primer ministro republicano Santiago Casares Quiroga y por ser amiga de Albert Camus, pero sobre todo una inmensa luchadora y una enorme actriz. Puedes escucharnos aquí

domingo, 15 de julio de 2018

De copas ( y II) en el Laberint de Wonderland



Este domingo hemos cerrado la temporada 2017/2018 del Laberint de Wonderland de copas con algunos de nuestros favoritos. Rosa eligió a Agatha Christie y Marylin Monroe, mientras servidor optó por Albert Camus y Josep Pla. Si quieres puedes escucharlo a partir del minuto 30 del enlace clickando aquí

lunes, 27 de noviembre de 2017

75 años de L'étranger en El Confidencial




El pasado sábado escribí en El Confidencial Cultura sobre Los 75 años de L'étranger de Albert Camus. Si quieres puedes leerlo aquí

domingo, 15 de enero de 2017

Escritores muertos en accidentes de tráfico en el Laberint de Wonderland



Hoy en el Laberint de Wonderland hemos hablado de escritores muertos en accidentes de tráfico. Empezamos con el proverbial Albert Camus, continuamos con Roger Nimier, seguimos con Luis Martín Santos y terminamos con W.G. Sebald. Si quieres puedes escuchar la charla a partir del minuto 40 del enlace clickando aquí

domingo, 8 de enero de 2017

Misiones imposibles en el Laberint de Wonderland


Hoy hemos dedicado el Laberint de Wonderland a misiones imposibles literarias. En realidad ese fue el órdago que propuso Rosa, que moví desde los libros inacabados. Empezamos con La Eneida de Virgilio, seguimos con el proyecto de La Comedia Humana de Balzac, continuamos con las varias novelas inacabadas de Kafka y terminamos con El primer hombre de Albert Camus. Si quieres puedes escuchar la sección a partir del minuto 35 del enlace clickando aquí

sábado, 31 de diciembre de 2016

El extremo centro en Revista LEER



Este mes la revista LEER es doble y cubre diciembre-enero. Tengo el honor de cerrarla con un artículo titulado El extremo centro, que aborda lo endeble de los debates literarios de nuestro tiempo y el fervor desatado por la polémica cipotuda, que conviene tratar con sus justos matices. Si quieres puedes leer la reflexión aquí

domingo, 6 de noviembre de 2016

Frases de franceses Nobel en el laberint de Wonderland




Hoy en el Laberint de Wonderland hemos elegido cuatro frases de cuatro premios Nobel franceses para comentarlas y hablar de la obra de estos autores. Empezamos con Romain Rolland, continuamos con André Gide, seguimos con Albert Camus y terminamos con Patrick Modiano. Si quieres puedes escucharlo a partir del minuto 35 del enlace clickando aquí.

lunes, 11 de enero de 2016

Podcast de "escritores apasionados" en el Laberint de Wonderland




El Laberint de este domingo en Wonderland ha versado sobre escritores con rauxa, que podríamos traducir en castellano por pasión o arrebatamiento. Nuestros elegidos para hablar del tema han sido Dostoievski, Rimbaud, Joan Maragall y Albert Camus. Si quieres puedes escuchar la charla a partir del minuto 33 del enlace clickando aquí

domingo, 27 de diciembre de 2015

Podcast de debates literarios en el Laberint de Wonderland



Hoy en el Laberint de Wonderland hemos cerrado el año hablando de debates literarios. Hablamos primero a modo de introducción de cómo un ruso se cargó a otro discutiendo sobre si era mejor la prosa que la poesía, seguimos con la querella entre antiguos y modernos de la Francia de Luis XIV, continuamos con el duelo Marsé-Porcel y terminamos con la polémica entre Sartre y Camus. Puedes escuchar la sección a partir del minuto 33 del enlace clickando aquí

lunes, 14 de septiembre de 2015

Podcast de Nadar en el Laberint de Wonderland



Esta temporada hemos iniciado el Laberint hablando de Nadar. La primera cata del cuarteto fue el fotógrafo Fèlix Nadar, continuamos con L'ètranger de Camus, seguimos con Kafka y su frase manipulada por Vila-Matas y cerramos el programa con El nadador, de John Cheever. Puedes escuchar la sección a partir del minuto 35 del enlace clickando aquí

miércoles, 8 de abril de 2015

Podcast de autores de una sola obra en el Laberint de Wonderland


Hay autores que muchos identifican con una sola obra y de ellos quisimos hablar en el Laberint de Wonderland del pasado 29 de marzo. Empezamos con Don Juan Manuel, conocido por el conde de Lucanor, continuamos con Scott Fitzgerald, proseguimos con Josep Maria de Sagarra y terminamos con Albert Camus. Puedes escuchar la charla a partir del minuto 35 del enlace clickando aquí

domingo, 9 de marzo de 2014

El peso de la responsabilidad, de Tony Judt



El peso de la responsabilidad, de Tony Judt, por Jordi Corominas i Julián 

Tony Judt, El peso de la responsabilidad, Taurus, Madrid, 2014
Traducción de Juan Ramón Azaola

La sobredimensión de la estupidez contemporánea, y lo bien que los franceses usan el marketing histórico, ha convertido a la ciudad de París en un postal hueca que se inmortaliza en todo momento pero de la que se desconoce su auténtico fondo contextual. Quien dice París habla del Hexágono, porque la grandeza de la capital eclipsa al resto. Perdonen la introducción. En realidad era una excusa para comentar el concepto con que el malogrado Tony Judt empieza su El peso de la responsabilidad, y ese no es otro que el profundo desconocimiento del desastre galo en su concepción de un verdadero Estado moderno.

Las mil deficiencias heredadas del caótico siglo XIX, desde la excesiva mano de obra agrícola hasta la inestabilidad parlamentaria, crearon el caldo de cultivo para una serie de vergonzantes problemáticas que suelen ocultarse en el proceso de adulación que la misma grandeur genera. Cada una de estas tesituras, divididas en infinitas partículas que acrecentaban el marasmo, propiciaron encarnizados debates capitaneados por la intelectualidad de la época, contenta desde la autoridad de la torre de marfil por exprimir opiniones que ellos mismos juzgan correctas e irrefutables. Desde la cima del pináculo es fácil extraviar la realidad. El mandarinato dictaba sentencia y marginaba a los que caminaban con voz propia, valientes que fueron por libre y devinieron incómodos a un sistema que más que cambiar quería lo inalterable, la conservación desde una abismal ceguera histórica.

El triunvirato elegido por el historiador para abordar cómo la clarividencia es denostada y no se entiende hasta mucho más tarde es excepcional. Lo conforman Léon Blum, Albert Camus y Raymond Aron. Los tres diferentes, los tres similares desde su lucidez premonitoria y una incomprensión que suele ser la de quien clama en el desierto, no porque esté vacío, sino porque los demás prefieren mirar a otra parte entre complejos, estrechez de miras y egolatrías varias.

Léon Blum, de quien en España sólo se conoce su labor política, fue una de las mentes más privilegiadas de su generación. Alternó la crítica literaria con los estudios jurídicos y dio el salto a la arena pública de la mano del socialismo cuando este se hallaba en una doble encrucijada. Por una parte era necesario reflexionar, nos situamos justo después de la Primera Guerra Mundial, mantener la vieja estructura del partido añadiéndole modificaciones que permitieran vislumbrar un futuro más coherente. Por la otra, desde 1920 urgía solucionar el malentendido con la escisión que supuso el comunismo, del que el estadista galo siempre vio el peligro de su globalización en el sentido que el PCF, más que pensar en un sentido francés, lo hacía desde una perspectiva que contemplaba las proclamas leninistas como las justas para el proceso histórico. Ello dificultaba la posibilidad de un gobierno de izquierdas en el Hexágono, situación que finalmente surgió en 1936 por una serie de convulsos sucesos que hicieron a Blum unirse a los de la hoz del martillo durante un breve y fallido interludio.



Los detractores de nuestro primer protagonista analizan la debacle del Frente Popular, sin valorar las decisivas reformas que ejecutó y se quedan con la tristeza de la derrota, craso error que anula ciertos puntos que muestran a Blum como un hombre que ejerció su responsabilidad sin pensar, algo que sí hacía en sus reseñas literarias, en su propio gusto, algo palpable en su idea de rearmar al ejército ante la guerra que nadie quería ver.

Desde otra perspectiva el problema de Blum, y lo tenía muy claro, entraba en conexión con otro mal francés: el antisemitismo.  Él siempre fue judío y ciudadano, sin descartar ninguna de ambas cualidades, factor que muchos aprovecharon para cebarse, clara demostración que el caso Dreyfus, máxime cuando en los años treinta Hitler rondaba el horizonte europeo, nunca se fue.

Albert Camus enlaza con Blum por su extranjería dentro de una misma nacionalidad, aunque se diferencia de su antecesor en el libro por una circunstancia nada baladí: su ascendencia social. El Premio Nobel de 1957 fue un outsider paradigmático. Venía de la periferia, como tantos grandes del siglo XX, y por lo tanto no había seguido la típica formación que propicia un estrellato cultural. Su irrupción en el mundillo fue revolucionaria. Era joven, su prosa era exquisita y su filosofía, aunque nunca fue un sabio al uso, derribaba mitos, exhibía una suave contundencia y apuntaba a una dirección que no se casaba con nadie, clave de su éxito y de su ostracismo.

Camus no se amilanó ante debates de gran calado, mantuvo su posición, pero asimismo sabía rectificar. Su búsqueda de un equilibrio perfecto se unió a una exuberancia que lo erigió en un ciclón que, con apenas cuarenta años, había dicho mucho más que la mayor parte de sus compañeros de viaje intelectual, universo que detestaba porque intuía su hipocresía y su postura de salón, elementos irreconciliables para su ética, digna porque anhelaba con ahínco la verdad y no podía tolerar que la seriedad de los argumentos se dirimiera en mera dialéctica. Habló claro y las hienas fueron a por él, enemigo de la ideología intrínseca, hastiado de las modas y de la exaltación del Comunismo porque sí. Tan atrevido era su planteamiento que en sus últimos y silenciosos años se arrepentía de haber sido cobarde por no haber expresado con aun más claridad lo que era menester comunicar para reformar Francia tras el íncubo de la ocupación y las dudas de la posguerra, con toda su deriva de incertidumbre en la titubeante Cuarta República.



Su único fallo, comprensible desde el sentido común, fue su posición para con la cuestión argelina. Camus no quería que su patria dejara de ser parte del territorio galo, pero sabía de la dificultad de la cuestión. Propuso una reforma de término medio que era quimérica, se le acuso en público por callar y, finalmente, falleció en ese extraño accidente de coche, adiós al eterno exiliado.

Raymond Aron, a diferencia de Camus, era un insider de tomo y lomo. Fue el mejor profesor universitario de Francia y su influencia fue enorme. Charles de Gaulle leía sus libros y los apreciaba, lo que no significaba que entre ambos se entendieran. Aron supo mezclarse en las batallas de su época y apoyar varias opciones cuando juzgaba que era correcto hacerlo. Su integridad, como la de todos las figuras diseccionadas por Judt, se nutría de la determinación de no perder nunca el estilo propio, sin que ello significara obcecación. Se puede virar a lo largo de la ruta, no es ningún pecado hacerlo, sólo hay que ser fiel a las coordenadas que cada uno elige para transmitir a los demás, que cuando forman rebaño gustan de tirar piedras a los que transitan sin compañía y no siguen la corriente que se postula como la correcta.



Aron recibió un alud de ataques a lo largo de su existencia. Desafió el canon universitario desde los años 30 y en 1968, tras décadas de remar por otras aguas, se hizo desagradable porque no respaldó la revuelta de mayo, entre otras cosas porque rebelarse sin una propuesta alternativa es una soberana estupidez. Infravaloró el efecto de esos días en el imaginario colectivo, pero no se vendió a la tendencia, como otros docentes que de golpe y porrazo se dejaron el pelo largo y quisieron asimilarse a sus estudiantes. Su postura era, otra vez más, la del luchador que no quiero caer en la penumbra estética porque valora la independencia, el contenido y el dictamen que no aparece desde el simple apasionamiento, características que compartía con Camus y Blum, hombres con los que Judt sentía afinidad y que complementan, en El peso de la responsabilidad, el estudio iniciado con Pasado imperfecto, donde ya se adentró en los vericuetos de la cultura francesa entre 1944 y 1956, con sus dilemas morales, la pasividad y el vicio del hábito intelectual. Una lástima que el autor del volumen editado por Taurus no pueda deleitarnos con más avances relacionados con el tema, apasionante y de plena actualidad por la patética ausencia de lumbreras como las reseñadas, cerebros que hoy en día sufrirían más el peso de la marginación porque la mediocridad imperante no quiere brillo, sólo noche sin palabras.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Escritores sobrios en el Laberint de Wonderland




Hoy en el Laberint de Wonderland hemos hablado de escritores y artistas sobrios pero que, asimismo, sufrieron otras alteraciones derivadas de su genio. La cata se ha compuesto de Picasso, Thomas Mann, Albert Camus y J.D. Salinger. Puedes escuchar la sección a partir del minuto 36 del enlace clickando aquí