jueves, 10 de diciembre de 2009

Nueve lunas de Gabriela Wiener en Literaturas.com


Vivir un embarazo en el siglo XXI y no morir en el intento por Jordi Corominas i Julián

La medicina actual ha desmontado pieza por pieza uno de los grandes misterios de la Humanidad: el embarazo. El proceso anterior a la luz fue durante milenios un surtido de enigmas. La fuente de vida, las cigüeñas y París han cedido su testigo a cremas, ecografías y partos naturales. Ignoramos mucho de la maternidad en el siglo XXI y Gabriela Wiener ha optado por desvelarnos en primera persona todo el recorrido que media desde la lucha de los espermatozoides por llegar al óvulo hasta el abandono de la clínica con el recién nacido en brazos, y lo hace desde su estilo característico, mezcla simétrica entre sentimentalismo reprimido y dureza atenuada narrada desde el acontecer diario.

La estructura del texto está configurada desde dos puntos biográficos de tragedia y happy end. El inicial padecer de la protagonista por una serie de circunstancias negativas entre dos continentes se diluye con el estado de buena esperanza y el descubrimiento de un horizonte inédito, un microcosmos de la mujer encinta que se parece a experimentar una nueva existencia dentro de la existencia, un cambio de piel en nueve meses que sirve a la autora para ofrecernos pequeños retales, fragmentos de un ensayo incompleto sobre las novedades en la materia y el gran bazar de posibilidades que permite nuestra aborrecible sociedad de consumo e internet.

Lo autobiográfico en Nueve Lunas tiene interés porque permite diferenciar y ubicar a la narradora, una inmigrante peruana privilegiada al cursar estudios y dedicarse a lo suyo en la agreste Barcelona, una mujer que abortó tres veces en el pasado y mantuvo una difícil relación con sus padres, experiencias resucitadas por la situación que dibujan una dualidad entre la pobre América, dulce en otros aspectos más amigables, y la opulenta Europa de hospitales públicos donde parir se convierte en un master con cursos y asistencia individual con médicos imbuidos de extraño léxico y normal antipatía que ayudan a la parturienta a comprender mejor su propia feminidad antes de la hora P.

La situación es compleja y genera una absoluta necesidad de recabar información. Gabriela Wiener husmea en libros y en Internet. La red es el mercado soñado con contenidos de todo tipo, iglesia de fanáticos del porno con embarazadas y catedral de consejos prácticos. La dinámica de estas búsquedas aporta pinceladas ensayísticas ciertamente idóneas para un amplio reportaje periodístico, no así para un libro donde quedan diluidas por exceso de crónica autobiográfica, válido en Sexografías al tener esa obra las coordenadas precisas para emprender un relato de ese tipo al penetrar en espacios inusuales. ¿Lo es la gestación? Sí, sin duda, aunque quizá sea más útil leer un volumen científico que explique al pormenor los pasos que siguen las madres del mañana en sus 300 jornadas de convivencia interna con el feto sin necesidad de profundizar en la frivolidad del vestido que no cabe al tercer mes e impide ir a una fiesta literaria. Hay visiones y visiones del gonzo. En mi modesta opinión es un género imprescindible para plasmar recovecos inauditos, rincones marginados y situaciones que pese a estar insertadas en nuestro devenir se encubren como si fueran pecados letales . La idea de hacerlo sobre un tema universal es atrevida, si bien como experimento no funciona porque al hablar de un fenómeno por todos conocido lo explosivo se pierde y se empantana en lo previsible.


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