lunes, 29 de junio de 2009

Diálogo con Toni Martínez en Revista de Letras



Diálogo con Toni Martínez
Por Jordi Corominas i Julián | Portada | 29.06.09


Casi parece una convención. Pero sigue exaltándome tanto como el primer día. Por disponibilidad horaria realizo mis entrevistas con autores de Seix Barral los lunes a las cuatro de la tarde. Cojo el metro, pasan los diez minutos de rigor.

Próxima estació: Urquinaona. No fumis al metro. No baixis a les andanes.

Tranquilos, no pretendo suicidarme. Aire puro, el famoso quiosco. En el centro de la ciudad no aprecio ningún tipo de pelotazo inmobiliario. Barcelona es sutil. No tiene poceros, aunque en su entramado urbano es fácil localizar especulación a granel maquillada bajo el detestable sabor a progresismo de feria por parte de un Ayuntamiento demasiado acostumbrado al poder para ejercerlo de manera útil en beneficio del ciudadano. gruas asesinas ok:MaquetaciÌ3n 1

He quedado con Toni Martínez (Barcelona, 1963) para hablar de su última novela, Grúas asesinas, hilarante simulacro de reportaje investigativo donde, el otrora director y guionista de Las Noticias del Guiñol, traza con ironía y humor un retablo casi perfecto de lo que ha sido España en la última década. En la Italia de los cincuenta tuvieron miracolo economico, nosotros padecimos pelotazos, cinismo y una impotencia colectiva que aún no hemos sido capaces de subsanar. Quizá cuando termine el subsidio del paro para muchos trabajadores llegue la hora de actuar, mientras tanto la literatura puede servir como acicate para meditar sobre diez años míseros en los que nos creímos inmortales hasta que despertamos y vimos la cruda realidad.


Jordi Corominas i Julián: Hace un mes, en este mismo lugar, entrevisté a Clara Usón. Le comenté que en Corazón de Napalm ( Premio Biblioteca Breve, Seix Barral, 2009) los personajes eran prototípicos del hombre pre-crisis. En tu caso creo que encontramos personajes que generan el actual malestar.


Toni Martínez: Daté el final del libro (ndlr: Barcelona, 31 de diciembre de 2007, ¡feliz año nuevo!) no porque supiese que llegaría la crisis, sino porque en los últimos diez años estos procesos de corrupción han sido una constante, no quería que la fecha alterara la realidad de lo escrito. ¿Quién nos iba a decir que llegaría el actual terremoto? No quería que nadie tomara la obra como un texto oportunista. No soy Nostradamus. Pese a que en este momento se están desvelando muchos casos- caso Correa, Marbella, etc…- mi intención no era erigirme en profeta de lo que vendría. El 48% de los municipios de la región de Murcia tienen procesos de corrupción, imagínate que fuera igual en el resto de España. Lo increíble es que el porcentaje de voto popular sigue siendo el mismo. ¿Qué ha pasado en España a lo largo de los últimos quince años? Una situación de tonto el último.

En realidad esta situación no deja de ser muy española. En Bcn Week publiqué un artículo titulado La baja edad hortera que hablaba de fútbol y empresa en Cataluña, unión que genera virreinatos políticos que a nadie sorprenden. Los personajes de tu libro son prototípicos de la situación española de los últimos quince años. El magnate, la hija que deriva hacia el mundo rosa…


Sí, porque este tiempo, y aciertas al definirlo con el adjetivo hortera, coincide con la explosión de dinero y una tolerancia general amplísima hacia los elementos turbios que genera la economía. En España circulan más billetes de 500 euros que en toda Europa, y eso significa dinero negro. En este país si te comprabas un piso el notario, la persona encargada de certificar que el proceso se adecua a unos parámetros establecidos, se levantaba de la mesa y se iba para que las personas intercambiaran dinero negro. La sensación general era de que como todo el mundo lo hace, todo vale, y eso propiciaba que si alguien robaba a dos, otro podía robar a tres.

Este libro me hizo reflexionar sobre el cinismo de ese tópico de la década pasada según el cual convenía especializarse para poder tener futuro laboral. En Grúas asesinas vemos personas que sin saber hacer la “o” con un canuto se enriquecen a partir de la nada más absoluta y logran un absoluto protagonismo mediático.


Acaparan el protagonismo mediático relacionado con el éxito y vender la propia vida. Somos la segunda potencia mundial en operaciones de cirugía plástica. Ha sido una década hortera, pero también muy egoísta. Gran parte de la población ha entrado en la rueda de compra-venta de pisos con la ilusión de ganar dinero sin considerar que la próxima generación tendrá muchísimas dificultades. Mi generación podía comprarse un piso, la tuya lo tiene muy difícil. En cierto sentido os hemos robado la posibilidad de tener vivienda propia.

Este sería un debate que sobrepasa la mera explicación del libro. En mi opinión toda esta vorágine se inicia en los setenta con la generación que tenía el deber de convertir España en una democracia. Creo que estamos en un país donde vendemos ideas que no creemos.


Hay muchas personas que aún hoy en día en reuniones izquierdas imparten doctrinas éticas y compran pisos con dinero negro.

Sí, porque el joven que puede independizarse lo hace más por orgullo que no se ajusta a su realidad económica. Los personajes del libro son muy españoles, pícaros que han evolucionado y se parecen al pocero: empiezan, extienden su imperio y mediante la prensa amplían sus redes y finalmente se erigen en benefactores porque supuestamente hacen el bien para el pueblo, el gran engaño de la década.


La percepción general que existe en España en torno al delito urbanístico es, en primer lugar, que es un delito sin víctimas. No perjudica a nadie y genera un beneficio comunitario. Sobre esta falsa percepción hay gente que ha ganado mucho dinero. El magnate de la novela usa la prensa en sentido funcional.

Una mezcla entre mafia y Ciudadano Kane.

Todo realizado atropelladamente. Una mafia que funcione como un universo limitado a base de refranes (ndlr: la frase símbolo del empresario de Grúas asesinas es “Macarrones pido, ponme macarrones”), sin sofisticaciones. ¿En qué consiste la mafia? Construye en función de un interés. En la novela plantee la problemática desde un punto de vista exagerado, que a partir del efecto cómico logra que el lector lo identifique con la realidad. (ndlr: Antes de la primera página el autor nos advierte con las siguientes palabras: “Todo lo que se cuenta en este relato es ficción, todos los personajes son inventados, y el hecho de tener que explicitarlo ya indica que la realidad es tremenda”).

Desde un primer momento puedes atribuir un rostro público a los personajes, sin que con ello quiera decir que esa fuera tu intención.

La gente los identifica con su propio imaginario. Construimos una galería de personajes de nuestro teatro particular para interpretar la realidad. Con un personaje tan exagerado el efecto cómico es la posibilidad de identificarlo.

No son guiñoles porque son perfectamente reconocibles. El caso del Gorila es paradigmático. Un futbolista que decide colgar las botas, se enfunda un traje simiesco y no dice nada, y aún así es respetado, un poco como esos señores de Crónicas Marcianas que sólo soltando sandeces lograban el aplauso del público y ser reverenciados por una amplia masa social.

El gorila me generó dudas hasta después de cerrar el relato, pensé que me había pasado. Su historia me rondaba desde hacía muchos años. A mis veinte años fui a una representación que Vittorio Gassman hizo del Discurso por una academia de Franz Kafka y aluciné, me quedé extasiado. Desde entonces siempre pensé qué ocurre con el gorila después del relato kafkiano, hasta que desembocó en el personaje de Grúas asesinas. Pocos meses después de terminar el relato leí en el periódico sobre un reality show escandinavo donde los concursantes tenían que convivir con gorilas. Lo creé futbolista porque su problema no era económico, no estaba en la tele por dinero, quería ser un héroe. El gorila y la nena, las únicas voces que no explican su versión de la historia, viven una historia de amor al revés.

Pero el gorila consigue cambiar a la nena.

Sí, y la nena triunfa. ¿Quién no ha tenido la sensación de ser visto como un gorila cuando visita por primera vez la casa de los suegros? Todos podemos sentirnos solidarios con el gorila (risas).

En realidad el elenco de personajes seria un poco un gran celtiberia show, como sucede con la asesina lesbiana que es una puta tierna.


Este punto débil chapucero ha gustado a la mayoría de las mujeres que han leído el relato.

Casi parece una mujer de serie televisiva española, de clase media cutre.


Sí, pero puedes reconocer esa imagen de la mujer incorporada al mundo masculino en inferioridad y que intenta defenderse con dificultad a veces con armas masculinas, a veces con armas femeninas. En este caso es una asesina a sueldo, pero reconoces la realidad de la mujer incorporada al universo masculino y luchando para que nadie le recuerde que es una mujer, algo típico de nuestra última década.

La masculinización de la mujer.

La incorporación de la mujer en los estamentos directivos ha sido un camino muy complicado que acarrea el precio de justificarse constantemente.

Algo que contrasta mucho con la mujer del magnate, típica española crecida en el franquismo que de repente se encuentra con el oro y el moro.

Exactamente, pero ella dice que no es la típica mujer de gángster. La visión de la mafia que Coppola muestra en El Padrino es muy intelectual. Los soprano lo trataron mejor, aunque no deja de ser desde una perspectiva muy operística. Se mata a alguien, se funde la imagen en negro y parece que deshacerse de un cadáver sea lo más sencillo del mundo, y no es así.



¿Cómo planteaste la estructura del relato? Da la sensación que el texto fluye y hasta recuerda en algunos instantes A sangre fría de Truman Capote.

Me costó mucho. Tenía una serie de relatos relacionados con la historia, pero no sabía como unirlos. Ahora escribiría un texto de cincuenta páginas del que saldrían los personajes, los entrevistaría y ofrecería sus versiones para desarrollar el argumento, pero en ese momento no tenía en mente cómo hacerlo. Tenía varias versiones, en primera y tercera persona de diferentes episodios, sabía cual era la meta y lo tenía muy elaborado de manera poco científica; la estructura inicial era fragmentaria en sentido clásico. En unas vacaciones vi claro lo de intentar lo mismo que hice en televisión con el que pasaria si… Encontré la solución televisiva de poner el nombre del personaje y las declaraciones. Surgió más en plan intuición Fleming descubre la penicilina (risas) que no desde un punto de vista científico.

En los últimos años algunos narradores han aplicado una fragmentación similiar a la que encontramos en Grúas asesinas. Recuerdo el caso de Rant de Chuck Palhaniuk.

Sí, me lo comentaron. Cuando escribí el relato no lo conocía. Lo compré y me pareció muy complicado. Su estructura no facilitaba la comprensión, era ligeramente exhibicionista. Lo que tenía claro era facilitar la comprensión y crear velocidad en la lectura tomando como modelo la forma narrativa que tienen los guionistas de animación para adultos.

Para conseguir dinamismo.


En Padre de familia la estructura es muy difícil. Cada episodio dura 24 minutos y hay 30 gags. Conseguir que la acción no sufra pausas es una heroicidad.

En tu caso logras que las declaraciones de los protagonistas vayan enlazándose.

Exacto. Las diez primeras páginas eran fundamentales para enganchar al lector y permitir su acceso a la dinámica del relato.

Cuando antes hablabas de la mafia, relacionándolo con lo que comentábamos antes, puedo pensar en Once upon a time in America, donde la narración empieza con la génesis formativa y evoluciona en sentido cronológico. También pienso en los sesenta. De Divorzio all’italiana al Imperio a la española.

Sí, no sé si lo dice el empresario, pero proclama que quiere hacer una mafia a la española.

Un poco como Camacho, con dos cojones. (risas)

Si los italianos tienen una camorra, él piensa que nosotros podemos tener una mafia a la española. No sé si es cierto, pero en cierto sentido en España es como si aún viviéramos con la culpa de la decadencia de cuatro siglos y nos pusiéramos el mundo por montera para volver a ser líderes con una prisa excesiva, como cuando Zapatero se enorgullece de superar a Italia en renta per cápita o cuando la foto de Aznar en las Azores y lo de sacar al país del rincón de la historia. La ansiedad por el pelotazo que nos saque de la decadencia de la que aún no hemos salido.

Ya que hablamos de Italia, ellos vivieron un proceso parecido en los años cincuenta. Pelotazo, creación de un star system nacional y pasar del traje paisano al traje y corbata. Ese sueño termina cuando estalla el pelotazo. Pasados los años han sufrido mucho y ahora se encuentran en una miseria moral increíble, no sé si España corre el peligro de padecer un proceso parecido.

Corremos el peligro de ser víctimas de una solución política heterodoxa como sucede en Italia con Berlusconi.

Con Clara Usón comentábamos que dentro de unos años muchas novelas publicadas en los últimos años quedaran como literatura documental de nuestro tiempo porque se escribieron antes de la crisis.

Sí, comparto tu opinión. El cambio ha sido tan brusco, y el tiempo editorial tan lento, que leyendo ahora determinadas cosas puedes tener una impresión arqueológica, de arqueología en directo. Si ahora leyéramos los periódicos de hace dos años no daríamos crédito. Zapatero habla de menos ladrillo y más ordenadores.

El Condis fue revolucionario en eso cuando lanzó la campaña Ordenatas para el cole (risas); hace un año y medio daba clases de mundo contemporáneo y creo que todo lo que conté a mis alumnos ya no sirve para nada. Mis predicciones se revelaron erróneas por la velocidad del cambio.


No damos crédito. El PSOE ganó las elecciones prometiendo pleno empleo y por la solvencia de Solbes en el debate económico. Nadie podía relacionar el derrumbe de la burbuja inmobiliaria con la quiebra de la banca americana. El problema es que en España muchos piensan que sentados en el sofá pasará la crisis y todo volverá a ser como antes. Hace poco me entrevistaron en un chat de una revista económica y los internautas me preguntaban si subirían los pisos después de los Juegos de Madrid. La actitud de las personas es surrealista, como si nos diera igual y la burbuja fuera un espejismo. La verdadera burbuja es vivir creyendo que nada ha cambiado cuando lo que ocurría no era en absoluto normal, o vaya, al menos creo que no puedo incluir dentro de la normalidad el timo colectivo de la última década española.

Y esta década también es la de la banalización de la cultura.

Ha sellado el fin de la meritocracia y la cultura del esfuerzo a partir de pelotazos y éxito inmediato. Gana quien tiene más desparpajo, no quien se lo merece. Reagan inició la época de los presidentes actores que el tiempo ha consolidado. En sentido cultural ha sucedido más o menos lo mismo. Los que están en el escaparate, sin querer formular ningún juicio de valor, propician que se expanda la cultura del éxito.

Seguimos dialogando unos minutos. Le comento que deseo un cambio. Los jóvenes que trabajamos en lo que nos gusta somos una especie de matados increíbles que algún día esperamos ver el renacimiento de la meritocracia por justicia social. Después de una charla como la que acaban de leer a uno le entra una frustración tremenda, más que nada al ser consciente de la existencia de personajes como los de Grúas asesinas. Lo increíble es que esos seres campean tranquilos, sonríen a la cámara y hasta ganan votos en las elecciones. No toda la culpa es de las gaviotas. Como sucede en la Italia de Berlusconi, parte del éxito de estos individuos radica en la papeleta que depositan en las urnas los ciudadanos de a pie. Pensemos. Actuemos. ¿Hasta cuando seremos conformistas bañados de indecencia? En La sequenza del fiore di carta (1968) de Pier Paolo Pasolini, Ninetto Davoli cae al suelo fulminado por un rayo divino. El inocente, dice la voz del todopoderoso del cortometraje, no merece vivir porque no se preocupa por los problemas del mundo. No creo que nadie sea inocente. Actuemos, que algo queda.

Jordi Corominas i Julián
http://corominasijulian.blogspot.com