martes, 17 de abril de 2012

La prostituta callejera en Peligro de extinción de Bcn Mes



La prostituta callejera, by Jordi Corominas i Julián

Al ayuntamiento, sin que importe demasiado su color político, de esta ciudad se le va la olla cada dos por tres. La esquizofrenia es nacional, pero la última ocurrencia producto del supuesto estrangulamiento pepero, inevitable para sacar adelante las votaciones, es vaciar las calles babilónicas de prostitutas. Convergència i Unió vive en Alicia en el país de las maravillas.

En peligro de extinción también queremos tomar el pulso a la actualidad. Dicen que la ocasión la pintan calva, y el caso que nos concierne lo demuestra. Estamos ante la quintaesencia del civismo. Fracasada la reforma cool del Raval en tierra de pakis toca legislar. De nada sirvieron la pétrea filmoteca, el hotel de las luces rosas o la herejía de plaza dedicada a Vázquez Montalbán, un atentado estético, una burla denigrante de memoria y uso del espacio público.
Aprobar tal medida es firmar en papel mojado. Es inaplicable. Los recuerdos afloran y dibujan un rostro decadente con instantes sublimes. Les dones que fumen de 1909 fueron guías de obreros durante la Semana Trágicas por los recovecos del chino. Heroínas populares con residencia estable en Robadors, Sant Ramón y Sant Pau, tríptico que en cada esquina recoge una fotografía. La primera con el pasillo tercermundista que caracterizaba su entrada. El segundo con Carmen de Mairena en un balcón. El último una pintura de Marsella, tacones y policía.

En la Rambla, la otra arteria célebre del negocio, era escandaloso el contraste entre las trabajadoras preolímpicas, un epígono de mala resaca, y las subsaharianas de las últimas décadas. Los pervertidos se hacían pasar por ingleses para regalarse tocamientos a tutiplén. Las manos palpaban hasta el paquete, y la actitud era más bien agresiva. Poco importaba si tu interés por el sexo de pago era nulo. La ofensiva era total, una blitzkrieg que te podía desarmar hasta en la cartera, desaparecida como por arte de magia y si te he visto no me acuerdo. Memorable fue la noche en que volvía a casa tras la locura del Kentucky y presencié una reunión sindical del colectivo, ciento diez mujeres reunidas al lado de Colón, agrupadas en círculos para discutir con coherencia sus problemas en un idioma incomprensible.

Su condena, postergada por capricho municipal, se decretó en las columnas de la Boquería, soporte interestelar para atender a la clientela. Rejas en el recinto. Otro golpe midió distancias y las alejó de escuelas. Nada que objetar.

Si leemos los periódicos, comprobaremos que la cuestión aparece con enorme frecuencia. El arrinconamiento ha sido progresivo. Arbustos podados en la Villa Olímpica. Residuos en Glorias. Supervivencia en los dos enclaves ya mencionados, siempre rodeados por lecheras y uniformes. Aún así, quien circulaba por esos lares intuía una complicidad de fondo, un laissez faire laissez passer que sólo se quebraba con titulares de postín. La rutina siempre era la misma. Vetustos bares, aire cansino y la repetición congelada, nada nuevo bajo el sol.

La aprobación de la propuesta da pie a elucubrar sobre cómo será la gestión cínica del despropósito. El asco radica en la explotación gratuita de la polémica para desviar la atención, algo agravado por la deliberada cara dura de anunciar su decisión a sabiendas que es utópico finiquitar la prostitución callejera. Si su disgusto estriba, fijándonos en su visión habitual, en la fachada de la reputación y lo especiales que somos deduciremos que dentro de poco no quedará rastro de cruising en ningún parque, postrer hachazo a tanta desfachatez, colofón, broche a lo que debutó con el pudor por torsos desnudos y turistas en bikini.

La cosa no va d’aixó. Silban, se publica y basta. Por otra parte el presente artículo no es favorable a la trata. Las que se ofrecen cerca del Liceo o en el Raval no son profesionales independientes, sino mera mercancía de abuso y destrucción física y psíquica. ¿Qué tal dar hachazos a sus chulos y redes que las traen a nuestro país? ¿Qué tal rehabilitar la Rambla y sepultar su putrefacción de parque temático, sombreros mexicanos y anulaciones históricas? Declaración de la renta, Seguridad Social y si quieren ser más que los holandeses, a los que no deberíamos imitar sólo en el fútbol, un subsidio de desempleo para las jóvenes y viejas que se vean abocadas al oficio más antiguo del mundo. La prostitución se reguló en Babilonia hace más de una centuria, en 1864. Se creó la sección de higiene especial, los controles médicos proliferaron y hasta se atrevieron a criticar posturas abolicionistas, no sin hacer hincapié en la necesidad, que en el presente seria una acicate para combatir a las mafias, de aplacar a las madames inhumanas con su personal. “Deseamos, lean a nuestros antepasados, como el que más la extinción completa de la prostitución más, para lograr este fin, no creemos prudente el sistema represivo, ni el de una absoluta libertad, sino más bien la reglamentación higienizada, la persuasión, la práctica moral y la difusión de la enseñanza.” Casi cambiare tutto per non cambiare niente. Franco prohibió para regar el caos. Las corbatas y los trajes siguen matriculados en su escuela.


ilustración: Nil Bartolozzi