lunes, 18 de mayo de 2009

Matar en Barcelona en Bcn Week


Antonio Heredia Amaya
La historia de Antonio Heredia Amaya es la de uno de los delincuentes más ignorados de la reciente historia criminal barcelonesa. Absuelto por un jurado popular de la acusación de asesinar brutalmente a una mujer de 43 años, su nombre volvió a reaparecer en las crónicas en febrero de 2006 al secuestrar, violar y torturar junto a un amigo a un par de prostitutas que desafiaban la nueva ordenanza de civismo al desarrollar el oficio más antiguo del mundo en la vía pública. Sus pocas entradas en la red de redes indican que pese a la brutalidad de sus actos, Heredia no cometió ningún crimen mediático, de aquellos que marcan época. El Putxet, el Maremagnum o el crimen de la indigente, por mencionar algunos de los casos aparecidos en esta columna, tuvieron mucha más difusión, pero quizá ninguno de sus actores aúna tanta versatilidad literaria como la de nuestro protagonista, triste calidoscopio andante de negra memoria, real y literaria.
Dotado de escasa inteligencia, afectado de trastornos psíquicos, Heredia nace para la crónica negra para la crónica negra la noche del 3 al 4 de mayo de 2000. La escena ocurre en un barrio agradable y desconocido: Roquetas. Muchos son los barceloneses que nunca han pisado su asfalto, como si esta periferia deprimida de empinadas pendientes fuese una frontera maldita al estilo de la Roma borgatara de Pasolini, un tercer mundo dentro de la opulencia occidental. Bloques de pisos con penuria y pizcas de esperanza.
Nicolasa Valencia vivía en la zona desde su nacimiento. Tenía un hijo de 22 años, mantenía una relación inconstante con un hombre y cobraba una pensión de invalidez permanente. Muchos vecinos la consideraban una persona amable y cariñosa, mientras otros no la veían con tan buenos ojos por sus devaneos con la droga y el alcohol. Se separaba poco de Iris, un bóxer femenino que la acompañó en sus últimas horas, primero en un bar y luego , junto a cuatro hombres, en el parque del Ateneo, donde tocaron la guitarra y cantaron. Uno de sus amigos era Antonio Heredia Amaya, y es muy fácil imaginarlo como el capotiano Perry Smith, personajes similares por juventud, pocas luces y amor por la música.
Pasaban las horas. Nico decidió irse a casa de su novio Paco. Alguien la siguió, alcanzándola a la altura de la Calle Llopis con el Pas de les cireres, un estrecho callejón. El asesino la golpeó contra un borde saliente del muro, la dejó inconsciente y siguió golpeándola con un ladrillo, sin importarle que estuviera ya muerta. Quería desfigurarla. El agresor movió el cadáver dejando una estela de sangre y masa encefálica. A la mañana siguiente Iris ladraba al lado del cuerpo.
Antonio Martinez Heredia fue detenido una semana después y pasó más de año y medio en la cárcel. Fue juzgado en 2002 y declarado inocente por cinco votos a cuatro. Su cazadora salpicada con escasas manchas de sangre sólo mostraban que había estado en la escena del crimen.
En 2005, con un cuarto de vida a sus espaldas, tenía antecedentes por hurto, daños, incendio y lesiones. Una joya que conoció de fiesta a otro perla: Pedro Alarcón García, su Dick Hickock. A las cinco de la madrugada del 12 de noviembre de 2005 conducían una furgoneta azul por la Ronda de Sant Pau. Vieron a una prostituta que volvía de trabajar. La mujer se mostró confiada, dándoles indicaciones para llegar a un sitio. De repente, el infierno. Uno de los dos jóvenes le puso una navaja en la espalda mientras la cogía del brazo. Como se resistía le pegaron un puñetazo que le rompió la nariz. La instalaron en la parte trasera de la furgoneta, con moqueta y unos aparatosos altavoces donde sonaba la música de Los chichos. Robo, paliza y violaciones. Muchas. La mujer perdió la noción del tiempo. La encontraron abandonada en la Plaza Lesseps.
El 24 de diciembre volvieron a repetir batida. Fueron al Camp Nou, núcleo duro de la prostitución barcelonesa, donde, por dinámica del oficio, no es anormal ver que un hombre saque la cabeza desde la ventanilla de una furgoneta para pedir y pagar un servicio. Alarcón hizo de cebo y Heredia Amaya quiso volver a repetir su pútrida melodía. La víctima resistió y en el forcejeo, pese a los golpes recibidos, logró dar una patada que rompió la llave de contacto, parándose el vehículo entre Diagonal y Gregorio Marañón, donde un coche de policía estacionaba para realizar controles de alcoholemia. Los agentes vieron a una mujer que clamaba socorro y a dos hombres enloquecidos cargados de agresividad. Heredia Amaya ingresó directamente en prisión, mientras Alarcón salió al instante del calabozo gracias a un documento del ministerio de trabajo y asuntos sociales que demostraba su permanente incapacidad psíquica.
El 5 de febrero de 2006 la primera agredida estaba en los juzgados de Barcelona por unos trámites cuando vio a Pedro Alarcón. Lo reconoció como el causante de su incubo, gritó para que los Mossos lo detuvieran y así sucedió, sin que ningún papel lo salvara de las rejas.
El segundo caso de Antonio Heredia Amaya, de quien nos gustaría saber más de su infancia y adolescencia, tiene características que le acomunan a personajes ficticios y reales. Su secuestro de meretrices recuerda en demasía a la detallista novela de Breat Easton Ellis American Psyco, popularizada en el celuloide con Christian Bale en el papel de Patrick Bateman, asesino yuppie del Nueva York de los ochenta que usaba, con mas sádica sutileza, un método parecido al del delincuente barcelonés. Por su parte, el delito de Pietro de Negri, il canaro della magliana, en la Roma de 1988 también comparte el componente musical. Un hombre por burlas y traiciones de un boxeador acabo degollándolo en una jaula de perros. Su equipo de alta fidelidad sonaba hasta los topes para que nadie se enterase de su lenta e implacable venganza a base de cortes y cocaína. Canciones para el mal con acordes repetidos.

JORDI COROMINAS I JULIÁN


Comic: Juan Molina (unabitacoradecuadritos.blogspot.com) Guión: Jordi Relaño/Jordi Corominas i Julián

versión completa del comic en Bcnweek.com

3 comentarios:

ninive drake dijo...

m'estic yonkificant a aquest blog...

Jordi Corominas i Julián dijo...

jo a vosaltres tb! en breu començaré una coseta, no sé quan durarà, que pot ser el puto deliri,però és massa llarga,no la penjaré al blog...però vaja,una novel.la en castellà:P

Anónimo dijo...

Es muy triste que le quitaran la vida de esta manera a nicolasa, yo la conoci a finales de los 70 y era una persona muy especial, transmitia una alegria y una simpatia dificil de igualar.