lunes, 23 de mayo de 2011

Una reflexión sobre el futuro del movimiento 15M



Ayer recité en Plaza Catalunya junto a Abel Cantero, Mag Márquez y Dani Gómez. Naturalmente me hizo mucha ilusión, pero ése no es el tema. Fue una experiencia sensacional, válida por su significado, que sin embargo puede verse enturbiado si el entusiasmo de las acampadas, comprensible en sus primeras horas, no vira hacia la absoluta coherencia de proponer un manifiesto conjunto entre todas las asambleas. Puede ser de mínimos, mejor, o de máximos. Lo importante es que se haga, porque de otro modo una iniciativa tan maravillosa puede correr el riesgo de perder la conexión con la realidad y extraviarse en banalidades que a nadie interesan.

Voy casi a diario a la plaza, sin escuchar en ningún momento la posibilidad que planteo. Y es tan simple como pensar, sentarse y ver claro. Mediante la formulación de unos puntos concretos bien consensuados se gana fuerza, porque de por sí las varias asambleas independientes no pueden caminar atomizadas, hay que ir de la mano, redactar un manifiesto que verdaderamente exprese lo que quiere el pueblo y presentarlo al congreso, que siempre será el órgano referencial democrático. De este modo se gana credibilidad y para nada se claudica, pues lo que sugiero significaría la activación de una verdadera democracia participativa.

Espero que alguien me escuche

12 comentarios:

Anónimo dijo...

lo que hay que hacer es fundar un partido politico el cual recoja todas las propuestas para que concurra en las elecciones. de esta manera todos los descontentos con la situacion democratica actual le podriamos votar y defender las propuestas en el congreso.

Jordi dijo...

La lógica de lo que dices es que así se completa perfectamente el círculo,pero al mismo tiempo seria entrar en el juego que se detesta, por lo que quizá es buena la existencia de una organización no parlamentaria que sea una especie de "juez" de control democrático

Anónimo dijo...

pues yo creo ke eso ke dices se lo pasan los partidos corruptos por donde amargan los pepinos. de esa manera no conseguiremos nada.

Jordi dijo...

¿Y cual es tu propuesta querido anónimo?

Anónimo dijo...

ya te lo he dicho creacion de un partido politico por parte de el movimiento #15m.toda la gente descreida de estos politicos tienen que tener un partido ke les represente.algo nuevo.@chusemaria1

Jordi dijo...

¿No crees que un partido político caería en la misma deriva que los que ya tenemos?

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con lo expuesto. Si no se redactan unos puntos esenciales, un acuerdo de mínimos (pero ¡vaya mínimos!, los que realmente nos importan a todos, nos puedan afectar a todos) que aúnen a todos los ciudadanos, que nos conciernan a todos, que vayan al meollo de la cuestión, la unidad que ha habido comenzará a desparecer debido a la atomización de unos planteamientos que, además, están empezando a ser sólo los de unos pocos.

Ojalá todo esto no quede en agua de borrajas.
M.

Jordi dijo...

efectivamente M., unos mínimos que quizá deban ser bastantes pq hay mucho por arreglar,pero mínimos al fin y al cabo. No sé, me importa poco gestionar el huerto de Pl. Catalunya, si se hace algo debe hacerse pensando en todos...que la plaza se expanda con ideas

Carlos González Peón dijo...

Jordi, esto que dices: "¿No crees que un partido político caería en la misma deriva que los que ya tenemos?" es desesperanzador porque equivale a creer que la clase política es insalvable. Eso invalidaría cualquier tentativa de cambio basado en cualquier propuesta.
La idea del partido político no es mala pero debería tener unas bases muy firmes. En el fondo opino como tú pero un simple manifiesto y el grito de esta semana corre el riesgo de caer en el olvido si no se hace algo.

Estos días no dejo de pensar en las asociaciones de victimas del terrorismo que ni como tales (como simples asociaciones) han sido capaces de escapar de la perversión de la política.

Jordi dijo...

Carlos, la clase política debería renovarse totalmente. El otro dñia con un grupo de poetas hablabamos de la utopía de ver dimitir al unísono a todos los líderes de los partidos para regenerar la cosa pública, pero eso, es complicado.

Más que miedo y desconfianza creo que un movimiento extraparlamentario que fuera una especie de garante de control democrático ayudaría mucho a evitar los desmanes de estos tiempos. Ahora bien, el problema es que las asambleas, sobre todo bcn, están haciendo oidos sordos a lo que se propone desde la red, y eso es chungo.

Un abrazote

Jordi

Carlos González Peón dijo...

La utopía de la dimisión es la misma utopía que aquella de Saramago en "Ensayo sobre la lucidez" en que toda la población se abstenía o votaba en blanco. La clase política no se va a renovar jamás y desde luego no va a dimitir. Lo que tendría que ocurrir es que un partido político tuviese los cojones suficientes para legislar el control a los partidos, para empezar, para evitar que se quiera llegar al poder simplemente para detentar el poder o sacar trajes gratis. Lo que hace falta, en definitiva, es un partido político al que no le importe suicidarse políticamente. Por ejemplo, Zapatero, que ya puede dar por perdidas las elecciones generales, debería llevar a cabo, en el tiempo que le queda, una verdadera política de control interno que fuese acorde con la ideología de izquierdas que se le debería presuponer. Poner en cintura a la banca, a la iglesia y a los ayuntamientos y luego ya está, a la calle, pero con la satisfacción de haber hecho lo correcto.

Jordi dijo...

Sólo puedo estar de acuerdo contigo Carlos, así debería ser