domingo, 4 de septiembre de 2011

Poema "Alfarería de la nocturnidad"


Alfarería de la nocturnidad, por Jordi Corominas i Julián


Revivo alquimias de Cabiria en las estribaciones
Del viaducto de Segovia, submundo de sombra
Escarchada, inyecciones pisoteadas, droga
En vena que el arco proyecta a la carretera
De focos acelerados en castizos asfaltos,
Mayordomos de una cueva y la vesania.

Pago la entrada, franqueo el control de acceso
Y las poltronas de skay son el idóneo palco
Escénico para contemplar añosos espejos
Del horror espontáneo, metros cuadrados,
Baldosas minimalistas de San Isidro
Para retratar la parada de los monstruos.

Los descamisados llevan la voz cantante,
Hispano pelo en pecho de la barbarie,
A mis espaldas la doble de Ana María Matute
Apura una colilla ajena al flirteo de travestis
Con tunos de permiso escanciando cubatas
En el hombro de enanos camuflados en el boscaje
De jamelgas dando tumbos en columnas desahuciadas,
Sicalíptico alquiler de si te he visto no me acuerdo,
Vísperas esporádicas, preservativos del desahogo.

Una recua, secundarios de Trhiller, obstruye la entrada
Al lavabo, copia casposa de la naranja mecánica
Donde anidan ratas apostólicas del rapé posmoderno,
Narices empolvadas a sesenta euros el gramo.

Se va el caimán para Barranquilla,
A dos estaciones de metro vence el diseño
Y los jóvenes bohemios levitan en Ópera
Pertrechados con sus auriculares, antídoto
Al alboroto, quita multas para el propietario
Que proyecta a Vittorio Gassman con su sombrero
Saludando en el surrealismo de otra cloaca
Adaptada para niñatos adeptos a la tendencia
Con pastillas coloradas en la punta de la lengua.


El calendario es de barro, el alfarero sólo reparte caramelos
Con envoltorios de distintas texturas en párpados agotados
En la maquinaria del fin de semana, anécdotas de unos,
Remordimientos de otros, efemérides resacosas
Para reafirmar el control del torno sobre las singladuras.