viernes, 16 de septiembre de 2011

Poema La balada del guardia civil


La balada del guardia civil, por Jordi Corominas i Julián


Y sé que mi abuela no creería lo del martes de julio
Con tricornios y socorristas en el pavimento
Del vestuario de un gimnasio, disparos en las taquillas,
Clientes corriendo vistiéndose en los pasillos
Buscando la salida, escabulléndose en la planta intermedia
Para comentar en Facebook la luctuosa anécdota.

Un revólver y una beretta, arma de la benemérita,
Ángel Luis y Marcos con la cabeza reventada
Charcos de celos, cuarenta principales en megafonía
Del despecho por saber de una nueva pareja,
Bodas de sangre, Tristán e Isolda en la República dominicana
De Chamartín, teatro lorquiano, San Sebastián.

Ni contigo ni sin ti, se enamoraron en una disco de ambiente,
Enumeraron conjunciones copulativas, tirándose reproches
De conducción y boca a boca, pasaba por aquí, el tedio asesina
Lo que las flechas unieron, pólvora caliente, seis tiros, socios
Conmocionados, suicidios ejemplares del adiós en la trastienda
De maquinarias hormonadas, luto del amante por el ausente.

En toda balada hay plañideras, se tiran del pelo
Compungidas en dos remotos camposantos,
Ofrendas florales de la impotencia del veintiuno,
Donde recibir derechos no comporta adoptar hábitos
Machistas que corroen labores del dios Eros,
Quien nunca tensó su arco para mandar el corazón al otro barrio.