miércoles, 3 de abril de 2013

Poema "La mazorca"



La mazorca, por Jordi Corominas i Julián
El aire de la Historia
desmorona la escaleta
de noticias a la velocidad del sonido,
En Chile un hombre lee Los detectives
 salvajes en un árbol a la luz del alba,
las mujeres deberían cantar el estrépito
en el mercado, pero ahora sólo
notificamos la redundancia en redes,

corazas que dan la mano,
sin pisar unidos lo importante.

Cierran los bares tradicionales, solera
regada con agonía, el gris instala
su campamento en la atmósfera
urbana, paralizada en la pausa
del movimiento, encapsulada
en el paréntesis de incertidumbre
que resuelva la intriga del desenlace,

hago añicos el presente,
escucho música del siglo XX
engullendo referencias de encuadre
en el proceso de la Musa
y su comprensión plena, una morena
baila desaforada en el disfrute
de la comprensión y el juicio,
matemática que mastica
compresiones para digerir la pincelada,

dejarse llevar y asumir la trama
en la reclusión de cada agujero,
ventanas abiertas al espectáculo.

No por más atendida
es menos sabrosa
la mazorca dinamitada,
Clío roe sus granos
con
macabra parsimonia, eficacia del hilo,
han imputado a la infanta, cocaína
en la nevera, han apagado la boca
de incendios hasta nuevo aviso
de una escalera con peldaños
de gelatina, cómoda en su cantinela
de lo cotidiano, donde el agua diaria
mantiene su temperatura y la fiebre
aguarda para apuntalar su estallido
hasta el vértice de la pirámide.

Los vástagos suelen ser como los padres
hasta que encajan rompecabezas de errores,
sepultan radios de la Fuente Castalia
y llenan baldosas de inédito contenido,
conscientes de alimentar la tierra
con los restos del naufragio,
carroña que abona el paisaje,
absuelto de limes y casquería.