viernes, 30 de mayo de 2014

Entrevista para la revista Psychonauts

JORDI COROMINAS

Es bueno que todos se sientan diferentes para que integren con más fuerza el rebaño”
jordiii
Aprovechamos que Jordi Corominas vino a Valencia, a presentar su libro: Al aire libre, en la librería Bartleby, para dispararle una retahila de preguntas random, fresquitas, de balón Nivea, ahora que viene el verano. Cuando nos vió venir con pasito de bandolero aficionado , dijo: “Vienen hasta tatuados de los bajos fondos”. Y nosotros, inmediatamente, con aire siniestro y perfume barato, le abrazamos muy fuerte, y le dijimos que no se vaya por favor, no se vaya todavía, que hasta nuestra guitarra llora cuando dice adiós. Y es que algo se muere en el alma cuando un amigo se va. O como dice uno de nuestros redactores: “El barco se hace pequeño cuando se aleja en el mar.”
Admiramos profundamente a Jordi, y por ello, nos hemos querido marcar con él esta flamencada, este Shambhala de entrevista:
¿No crees que se ha generalizado mucho el “ser artista”? ¿No hay demasiada sobrexposición? ¿Etiquetarse así no es como empezar la casa por el tejado?
Si uno es o no artista se demuestra a partir del trabajo y el paso del tiempo. Quien se etiqueta así por las buenas cae, efectivamente, en la maldita espiral del postureo. Seguramente una de las consecuencias de la crisis será parar esta burbuja, que viene, como todas de antes, aun recuerdo cuando en la Barcelona de 2004 todo el mundo era fotógrafo o diseñador.
¿Por qué no hay ninguna estructura que potencie el talento y sí el modernismo estúpido de pega?
Porque seguramente no interesa al poder y por ende a la sociedad. Si te fijas es mejor que sólo reluzca la fachada, algo vacuo porque lo importante es el contenido. De hecho muchos creadores destacados se escudan en eso y en capillitas que generan grupos perfectos para hincar el diente a un trozo del pastel.
¿Ves alguna alternativa que escape al discurso imperante de las industrias creativas?
Soy un optimista profundo, así que te responderé que probablemente, de hecho considero mi trabajo desde esa vertiente alternativa. Existen esos huecos fuera del guión y saldrán a relucir con los años. Lo que se muestra no tiene que ser necesariamente lo que permanezca.
¿No abunda demasiado ese discurso cultural de determinada izquierda donde se representa a la CULTURA como salvación, como lugar donde solventar los conflictos políticos y sociales?
Volvemos a lo anterior. ¿Hay verdadero interés en la cultura? La flagrante ausencia de diálogo lo desmiente, la imposición de lo que es nuevo y la crisis de la crítica refuerzan el desdén. Esta trilogía, unida a un conformismo endémico, imposibilitan el crecimiento y la eterna idea de generar cultura que sea para todos, y de calidad.
¿Crees que nuestra generación debería matar al padre para empezar a crear nuestros propios referentes? ¿por qué?
Sin duda hay que matar al padre, pero aprendiendo lo bueno que ha dejado. Mucha problemática de la cultura de fast food que tenemos es que se presenta como innovadora cuando no conoce bien a la tradición, y sin ella no es posible cruzar el umbral.
¿Se privilegia demasiado lo efímero?
Se privilegia y se quiere desde lo cool, que desaparece en un visto y no visto. No es el todo lo sólido se desvanece en el aire de Marx, pero casi, al fin y al cabo estamos en una época de cambio donde medrar es la moda. Me recuerda a varias frases de pelis italianas, lo de los chacales del Gatopardo y la de las hienas de Romanzo Criminale. En épocas de caos, que preludian un futuro seguramente más ético y consistente, estos animales tienen las de ganar en el campo de la visibilidad de pacotilla.
¿Qué valor le damos al tiempo? ¿Preferimos correr a no pensar?
El tiempo ahora nos oprime y el engranaje quiere esta velocidad. Se trata de diseccionar y seleccionar, crear un tiempo propio, personal, para adquirir una lentitud que propicie productos longevos.
¿Es que ya nadie piensa en la ética?
Al plantear la pregunta demuestras que sí se piensa. El hombre de cultura debe plantear su retorno desde una óptica cultural y social. La primera para recuperar el arte como motor de cambio desde unas premisas que aborden las problemáticas actuales, denunciándolas para mejorar el presente. Desde lo social debe incidir en lo mismo mostrando que la desaparición de lo intelectual, forzada desde la caída del muro de Berlín, sólo ha sido un breve pasaje. Esta figura debe erigirse como baluarte contra los abusos del poder, así nació y así debe seguir en la contemporaneidad.
¿Qué hacer frente al individualismo salvaje imperante? ¿Crees que estamos perdiendo la capacidad de estar juntos?
Denunciarlo y pensar en el colectivo. Alguna vez ya he dicho que al principio estuve en el 15M, pero mi misión no es meterme en las protestas, puedo mostrar cómo es posible un cambio desde lo que sé hacer, que es escribir, y desde la escritura proponer.
¿Cómo es que somos una generación tan nostálgica sin haber llegado ni siquiera a los cuarenta años?
Porque el sistema lo propicia y el mecanismo de la moda desea que el consumo sea cambiante para que no pierda comba, y en ese sentido la nostalgia funciona de maravilla, es como este boom de las series. Algunas son brillantes, pero su comentario, su idolatría, nos retrotrae a una cierta infancia.
¿No crees que hay mucho cinismo en las redes sociales, mucho señalar al otro, al “malo”, marcándonos unos bueno dance be free izquierdista en los muros? Si somos tan listos y críticos, ¿por qué las cosas van como van? ¿No tenemos huevos a enfrentarnos a ellas?
Las redes sociales son otra parte del kindergarten para adultos y sí, provocan adicción y un fenómeno, que Pasolini captó como nadie, de homologación. La izquierda de los mismos, de salón y me gusta, es postureo y corrobora la crisis de la izquierda, que es el gran problema de nuestro tiempo, sin duda.
¿Crees que es una minoría los que realmente quieren cambiar la situación actual?
Sí, y denuncio esa pasividad en Al Aire Libre. Son muy pocos y los demás se conforman. Nuestros bisabuelos sentirían vergüenza ajena para con nosotros.
¿Reproducimos los modelos mediáticos de los que tanto nos quejamos?
Sí, es así, el sistema nos entra de lleno y modela nuestro comportamiento. ¿Cómo se evitaría? Con una educación diferente, que creara ciudadanía crítica, pero no hay algún interés en ello, es bueno que todos se sientan diferentes para que integren con más fuerza el rebaño.
¿Cómo te imaginas el futuro? ¿Qué valores crees que se pondrán de moda?
O bien todo se hunde más o surge una pequeña luz de esperanza. No sé que valores se pondrán de moda, pero lo lógica sería que retornara una cierta ética y un modelo más sostenible. Si prosigue la desigualdad y el postureo, veo muchas tinieblas.
¿Habrá Internet?
Seguro que sí, pero será diferente, hasta me imagino a seres humanos con un chip multiusos que nos permita una eterna conexión que nos haga aun más imbéciles.
¿Cómo crees que se ligará dentro de 100 años?
Decía Antonioni que los elementos básicos de una sociedad- comer, beber, follar, reír- siempre se han movido desde los mismos vectores, lo que cambió fue la velocidad, que ahora se ha incrementado. Yo sigo ligando igual que antes, los sentimientos se mantienen, es nuestro punto de apoyo humano.
¿Te imaginas cómo podrían ser los eslóganes de los partidos?
Igual de mentirosos y trasnochados que ahora, siempre ha sido así, es como en la literatura: si consideras al lector subnormal eres patético, hay que pensar que transmites desde una inteligencia, de otro modo eres un farsante.
Vemos que te interesa mucho el costumbrismo.
Sí, y aquí hay que aclarar que se ha denostado porque se la identifica con una literatura decimonónica, y cada tiempo ha sido costumbrista, sólo debemos adaptar cómo observamos la actualidad, haciéndolo con herramientas propias de nuestro presente. A veces se me ha tildado de surrealista y siempre digo que el surrealismo es exceso de realidad, tal cual.
Háblanos de la gente de Barcelona. ¿Cómo es el público de las conferencias y recitales poéticos ?
Paradójicamente soy muy barcelonés, y seguramente por eso crítico tanto a mi ciudad. Me gusta la burguesía capaz de ser crítica con su propia clase y transformar la sociedad a partir de la misma, y eso en algún momento se supo hacer en Barcelona. El público depende del evento, pero en los recitales piensa demasiado y debería disfrutar más. En las conferencias es serio, demasiado serio. Tengo una idea de conferencia brutal y ningún sitio quiere aceptarla, a veces ni responden, les debe dar miedo la disonancia, es lamentable.
¿Y de los bares, pubs y clubs? ¿Se sale mucho a la terraza? ¿se baila mucho? ¿es gente muy cerrada? ¿Prefieren hablar de Foucault antes de soltar alguna tontería?
En los bares hay de todo. Yo soy terracista y de bares de barrio, la cerveza es más barata y la gente es más normal, menos posturita. En los lugares que frecuento se sueltan más tonterías que otra cosa, pero es mejor, prefiero reír a charlas sesudas, es más amena la función, aunque claro, en muchos sitios no es así.
¿Y Valencia? ¿Qué te pareció salir por Valencia? ¿Algo que te llamó la atención?
Me pareció sensacional, me quedé en el barrio casi todo el rato porque me pareció muy vivo y la gente era una risa. Precisamente una de las cosas, tópicas y ciertas, que menos me gusta de ciertos catalanes es que son muy secos, y en Valencia la gente es más lanzada.
Hablemos de Loopoesía. ¿Cuándo se te ocurrió esa gamberrada?
Se me ocurrió en 2009 un jueves, de fiesta. Quería poner música a un poema y de ahí partió todo. Comprobé que necesitaba algo más, quería escenificar la poesía y de ahí todo, poco a poco, fue trenzándose: versos, música, imágenes, escenografía y recitación.
¿Es Loopoesía un reducto de élite?
Digamos que es un producto muy intelectual que, paradójicamente, quiere acercar la poesía a gente que siempre le ha tenido miedo. Y ese es un reto muy complicado, pero algo hemos logrado. Es un producto elitista porque en su ambición aspira a una totalidad, pero si su lema es amor es porque quiere darlo a la gente.
La mezcla de géneros le da una categoría indefinible. ¿Es una declaración de intenciones?
Todo es una declaración de intenciones. La música, las imágenes y lo demás estaban ahí para ser usadas, no las he inventado yo, sólo las he atrapado para fundirlas en un todo coherente.
Tenemos que decir que nos sorprendió tu recital. Nos gustó mucho. Por lo general, los recitales, o son muy aburridos, o son muy desagradables. A veces, incluso, demasiado viscerales.
Quizá te resultó agradable porque explico lo que voy a leer, a veces los poetas dicen el título y se ponen a soltar su rollo pensando que los demás entenderán, y no suele suceder. Hay que ser comunicativo y generar empatía con el espectador, a quien presentas un contenido que merece ser pensado y gozado.
¿Ha sido muy largo el proceso de escritura de tus libros?
Depende. Para las suites poéticas estoy nueve meses en proceso de gestación, estructura y luego me dejó llevar en pocos días porque todo está ahí. En las novelas maduro también mucho lo que saldrá, y lo mismo ocurre en los ensayos, que sí llevan algo más de tiempo, pero vaya, intento que todo se ajuste a mi idea de precisión.
Qué propondrías para hacer nuestra vida más loopoética
Aceptar que todo es un gran absurdo que merece ser pensado, quitándole solemnidad, aceptando que todo es material usable porque, en realidad, todo tiene pizcas de hermosura.
¿Qué autores reivindicas y por qué? (no importa disciplina)
T.S. Eliot en poesía porque aúna rigor, verso y crítica. Joan Salvat Papasseit por ser un verdadero vanguardista con fondo social y muy atento a lo cotidiano. The Beatles porque simplemente me vuelven loco y son inmortales. Jean Cocteau por creer que su versatilidad en realidad formaba parte de un todo, algo que pone muy nerviosos a los demás. Pablo Picasso y Enrique Vila-Matas por ser ellos mismos, creer en su camino y plasmarlo en sus obras. La lista podría ser infinita, olvido a demasiados italianos, deMastroianni a Fellini, de Svevo a de Chirico, debo mucho al hecho de haber vivido años en Roma.
Hoy, cuando la utilidad gobierna todas las esferas, donde no podemos perder el tiempo, y la autoconciencia carcome nuestras relaciones, ¿dónde queda la poesía? En un mundo donde preferimos ser economistas o diseñadores.
La poesía está en todo y es fundamental por muchas razones, desde su mimo al lenguaje hasta la capacidad de erosionar que tiene. Pero bueno, su problema es que la gran mayoría de poetas siguen anclados a la idea lírica del romanticismo, que ha hecho mucho daño. La idea canónica se entiende.
¿Y las humanidades? El daño de la especialización.
Las humanidades están desprestigiadas porque la universidad no se renueva y porque la sociedad no quiere un verdadero pensamiento crítico. Lo de la especialización es una falacia porque la época requiere poder ser versátil, veloz para entender y adaptarse al medio. 
¿No es acaso esta exigencia de racionalidad un irracionalismo desbocado, sin sentido?
La época es irracional y cree ser lo contrario, con todos cargados de razón. El exceso de profetas es otro ridículo más de lo contemporáneo.
¿Crees que la literatura actual está muy cerrada en sí misma?
Sí, se mira mucho al ombligo y refuerza demasiado la frontera, cuando en realidad por ese ombliguismo se vuelve cada vez más irrelevante, otra cosas es que sus protagonistas quieren aceptarlo o asumirlo.
Tras varios libros, trabajos… más años ¿qué te ha dado la experiencia de los años?
Que las prisas no son buenas compañeras, que todo es un proceso donde las piezas van encajándose.
¿Podrías contarnos algo de tus futuros proyectos? ¿Hacia dónde se dirige Jordi Corominas?
Ahora en otoño saldrá un ensayo que hice el año pasado sobre Enriqueta Martí, la mal llamada vampira del Raval de Barcelona. Es una obra que funde personaje y ciudad, algo que siempre me ha obsesionado. Me fascina el espacio. Estoy metido de lleno en la traducción de un poeta francés y también en las ideas del próximo poema para Loopoesía 2015, que irá sobre el tiempo. El proyecto es fuerte y creo que tenemos Loopoesía, como mínimo, hasta 2017, no quiero eternizarme con eso porque todo son ciclos. Mientras pasa todo esto doy vueltas a un futuro ensayo donde mezclaré a Edouard Manet y Ramón Casas, también desde la base de la ciudad y su época. Por último tengo varias ideas de novela, y lo más probable es que termine haciendo la que menos espera la gente, una muy disparatada sobre la búsqueda de un pequinés llamado Lucanor Trismegisto, pero no hay prisa alguna, como ves el tintero está muy lleno.