jueves, 25 de diciembre de 2008

4 textos especiales del año (II): L'Hospitalet en Bcn Week Issue 64


The Wild Southwest

by Jordi Corominas i Julián

L’Hospitalé de Llobregá es una ciudad orgullosa de sus señas de identidad. Sus habitantes son conscientes de ser la segunda población de Cataluña, dirigida por el político que más cobra en España: Celestino Corbacho. La gente de L’Hospitalé de Llobregá ha madurado con el paso de los años. Su mérito es el de llegar de la nada, por obra y gracia de la inmigración franquista, y construir un estilo propio que abarca moda, lenguaje, música, arquitectura y nombres personales. La cercanía con Barcelona no es impedimento para la consolidación de una fuerte cultura local, avivada en los últimos tiempos por la llegada masiva de inmigrantes, en su mayor parte sudamericanos.

L’Hospitalet de Llobregat es una localidad de población indefinida, ¡pero muy grande!, que limita con Barcelona. La mayor parte de sus habitantes hablan castellano, tienen bajo nivel educacional y trabajan para la gloria de la capital catalana, madre eterna que da dinero a sus hijos menos aventajados. L’Hospitalet es la punta de lanza de la periferia, el antiguo cinturón rojo donde escuchan música de Estopa y exhiben en la televisión nacional lo peor de la raza, como Carlos Yoyas de Gran Hermano. Lo único bueno de L’Hospitalet es el portero del Barça, Víctor Valdés, e IKEA, hermanado con el de otra zona periférica: Badalona. Lo único que une a Barcelona con su vecina es el dios consumo. Fuera del vil metal, el interés es nulo y se piensa que adentrarse en las calles de lo desconocido es como conocer el Bronx o algo peor, un tercer mundo dentro del primer mundo.

L’H pretende ser una mezcla de lo mejor de L’Hospitalé y las lecciones cosmopolitas de la Ciudad Condal. La influencia de estar en su entorno tendría que ser notable; sin embargo, hasta ahora no se han visto resultados como los logrados en la zona Forum, reactivada a la especulación y a la homologación burguesa con motivo del ridículo evento de 2004. L’H aspira a dejar de ser el patito feo, desea aprovechar de su cercanía al aeropuerto, mejores instalaciones, m´s atención ciudadana, buenas perspectivas sociales y educativas y un saneamiento urbanístico que le permita dejar de ser el absurdo hazmerreír cargado de típicos como Bellvitge, los charnegos (racismo catalán), obreros, delincuencia y vulgaridad.

¿Conocemos L’Hospitalet? El Homo Barcelonensis tiene una idea muy relativa de las realidades que tiene a un paso de casa. Su natural pereza le impulsa a crear microcosmos urbanos de los que no sale ni aunque le paguen. Por eso ignora, en gran medida, cómo se vive al otro lado de la frontera. ¿Existen los quillos y los cholos o sólo son una alucinación óptica del estrés laboral? ¿De verdad dicen “neng” cada dos por tres? Más que dejarnos seducir por la broma, creemos necesario sumergirnos en el tejido de nuestro supuesto pariente pobre y descubrir, con ojos seudo-vírgenes, qué ocultan sus tan denostados muros: ricas teselas de un mosaico incompleto, que sólo será completado si recibe la atención que merece su diferencia e independencia de estilo ante el monstruo BCN y su hambre diseñada.


http://www.bcnweek.com/feature64.html

1 comentario:

Laia dijo...

Hola, sóc de l'hospi, aviat farmacéutica, en pocs anys seré doctora en farmàcia, he viatjat per tota europa i he format part de l'executiu d'una associació europea amb seu a brussel·les, parlo anglès, també japonès, he fet un intercanvi a tokyo, tot m'ho he pagat treballant els caps de setmana en farmàcies amb horaris infrahumans, em parles del neng, cholos? jo no els conec, la majoria dels meus amics són universitaris i de l'hospitalet... ah sí, el meu pobre insti tenia un pressupost que donava (i dóna) pena, però no crec haver sortit tant malament? baix nivell educatiu? si la gent cregués més en la gent d'hospitalet i tinguessim més pressupost potser la cosa milloraria... perquè surt a la tele el neng i jo no?