jueves, 17 de junio de 2010

Texto promocional loopoético para el show de San Vladimir Lenin, 3 de julio de 2010



Tras año y medio liándola gorda por escenarios de toda España Loopoesia decidió irse de retiro espiritual a Crimea. El anónimo toledano, frágil nostálgico del Alcázar, se quejaba por miedo al camarada Stalin, pero los demás estábamos entusiasmados. Lola Farigola Romaní quería gozar de la naturaleza, mientras quien escribe, Jean Martin du Bruit, deseaba respirar el aire comunista del lugar, la esencia de Yalta y el dominio del padrecito ante los dos anglosajones.

Sí. Fue milagroso. En el viaje de regreso sonó el himno de la Unión soviética, cerramos el puño y entendimos cómo varias partes de nuestro show son claramente comunistas. En primer lugar nuestro antifetiche es Audrey Hepburn, una anoréxica que gastaba todo su dinero en ropa de marca sin pensar en el pueblo, todo lo contrario que en nuestro caso, donde por solidaridad con el público lanzamos enfurecidas gominolas durante todo el espectáculo, placer y dolor a partes iguales, si bien una de las acciones más aclamadas contiene un hondo sufrimiento con la decapitación de la muñeca fascista, penúltimo eslabón de nuestra cadena hacia la libertad.

Hay otros argumentos de peso para justificar nuestro renacimiento bajo el dulce manto de la hoz y el martillo. Llevamos máscaras porque detestamos la glorificación personalizada que el capitalismo impone. Dejen las estatuas para las señoras que, lo único que verdaderamente interesa es que nuestra performance pueda llegar al mayor número de espectadores posibles. Nos llaman de todo. Pop, surrealistas, satánicos, gilipollas, carmelitas, católicos isabelinos. Pues bien, poco importa eso. Sí, veréis poesías musicalizadas como hilo conductor, composiciones experimentales, disfraces, piernas de maniquíes, negros de Bañolas, gritos ayurvédicos, bailes letales, ponies amarillos, peonzas humanas, tigres, sacerdotes. La clave es que actuamos para todos, y siempre será así, porque la dificultad sólo existe si uno la toma como una barrera insuperable, y no existen las fronteras.


Loopoesia es amor