lunes, 20 de abril de 2009

Loopoesia en Revista de Letras


Terminaba la nochevieja insensata
en el funeral del patriarca,
la nochevieja donde
jugabas a la ruleta rusa
(naciste para ser mascota)
y pensabas
que con un desprecio
lograrías mi aprecio.
No contaba ni con tu
tremebunda dislexia
(papeaste un container
para abrir un rosbif)
No contaba con tu
envejecer cinco años
en veinte minutos a
la espera del proyectil
inexistente.
Escapé mientras
chillabas que el cine
no es lo que era,
ahora todos son feos


En menudos jaleos me meto por leer demasiado. En verano de 2008 colaboré por vez primera en la revista digital Calidoscopio (www.panfletocalidoscopio.com) y me llamó la atención el poemario Las nocheviejas del patriarca de Jordi Corominas i Julián, suite lírica de doce composiciones que son una a través de enlaces y su surrealista unidad narrativa, delirio cargado de lógica. Los versos fluyen y el lector se transporta en un viaje onírico donde hay amapolas (Vi rojo amapola, rosella, ababolera, pep-perepep, pipiripip, quequerequec, gallaret, paparola, puput, gallarets, quiquiriquics, roella, rovella, gaigallaret, gallet, gall, cacaraquec, quicaraquic o paparota, verde espiga incadescente, la rueda giraba y el canto de los pájaros confundía la realidad con un leve recuerdo de infancia en Vandellós) , epifanías, hombres que con 40 tacos de jamón aún se conservan, amantes abrazados como estatuas de piedra, funerales de morsas, parodias con transexuales a la canción del pirata y un final de civilización y frío industrial.

Eras tú.
¡Dios te maldiga!
Ignoré tu llamada,
desee la desaparición
del sonido, ejecuté
zancadas de ambición,
atisbé carteles sin
letras y la oscuridad
reapareció con
gorrinos en celo,
¡circuncidados!

Ser productor musical y filólogo es muy duro, tengo muchas horas libres y me aburro. Decidí ponerme en contacto con Corominas y dio la casualidad que meditaba musicalizar sus versos al estar obsesionado con la pluralidad de la expresión artística. Al pensar sus poesía en sentido musical, basándose en parte en el concepto de Opera rock y en la cara B de Abbey Road, deseaba montar un espectáculo para traspasar las barreras literarias. Habló con su amigo Neil Higgins y comentaron cómo mezclar melodías con las nocheviejas. Neil jugó con diálogos de películas de Paco Regueiro, ¡Eyaculatio precoz!, y creó loops que se adecuaran conceptualmente al ritmo poético y a las varias temáticas del texto. La arriesgada apuesta de Corominas en su camino poético merecía un juego de este tipo. Además de Las nocheviejas de patriarca, el autor catalán, un asiduo de estas páginas, tiene varias sorpresas en la chistera que podrían dar aún más épica a Loopoesia, pero no creo que se atreva a musicalizar su inédito Paseos simultáneos, poema en 130 partes llenas de voces de la calle, pensamientos de bar, meditaciones internas y enlaces atrevidos que desembocan en una frenética promenade aspirante a captar la realidad en sentido total.

El pastor Nicolai
obró el milagro.
¿Puedes besar y tocar
la batería?
Nunca lo probé, pero
si quieres podemos
jugar con tus gaseosas.
Son para los cerdos, tengo
40 tacos de jamón pero
aún me conservo, mi barba
egipcia es el índice
necesario para alcanzar
tu meta, no seas
caballo cuando
puedes ser caballero,
prescinde de arco iris
adolescentes.

Volvamos a Loopoesia. Corominas registró su voz y así Neil Higgins pudo hacer que el todo encajara a la perfección. El único problema era que una grabación no puede ser un espectáculo en directo, por lo que decidieron hacer uso de la imaginación y enriquecer aún más su idea con un show poético. Un hombre enmascarado vestido con traje morado y una camisa rosa irrumpiría en el escenario lanzando osos de goma al público. La loopoesía empezaría a sonar y entonces el misterioso personaje iniciaría un proceso de poesía automática, a lo Bob Dylan en Subterranean homesick blues pero escribiéndolo en el acto, que duraría los quince minutos del show. Asimismo estaría acompañado en el palco escénico por una persona que crearía y mezclaría loops al tiempo que modificaría el sonido a través de efectos. Este personaje también iría ataviado con una máscara. Lady Di y Audrey Hepburn formarían parte del proyecto en la espalda de los dos protagonistas, símbolo de protesta ante lo homologado y la banalidad de los símbolos contemporáneos. Todo esto, que a veces las cosas se olvidan, mientras Las nocheviejas del patriarca suenan con los loops del maestro Higgins.

El condicional dio paso al presente. Corominas me dejó ser el poeta automático enmascarado enloquecido contra el público. Los osos de goma cayeron al suelo ante el estupor colectivo. Grité Carmen, la poesía, mil veces. De mi rotulador salieron incongruencias que cobraron sentido cuando leí la libreta después que se apagaran las luces y la foto de Audrey Hepburn, que señalé como los futbolistas con su dorsal, acabara en el retrete. Me acompañó en la labor musical el anónimo toledano, quien alzaba los brazos cuando me exaltaba y animaba al respetable con sus invenciones. Al final de nuestro número decapité a Mariquita Pérez para mostrar que queremos romper con lo anquilosado y crear. Es difícil explicar Loopoesía sin verlo, pero para definirlo con precisión puedo decir que me siento orgulloso de formar parte de un proyecto experimental ansioso por aportar vanguardia a través de una lírica innovadora en lo compositivo, lo conceptual y la misma esencia endiablada del conjunto, debutante en los teatros pero con un esplendoroso futuro por delante.

Jean Martin du Bruit

Links útiles
Nocheviejas del patriarca: http://www.calidoscopio.net/2008/06Julio-Agosto/Cine11.html
Balada del delineante: http://www.calidoscopio.net/2009/03Marzo/Letras21.html
Facebook: grupo Loopoesia.
Jordi Corominas i Julián: corominasijulian.blogspot.com