sábado, 6 de marzo de 2010

Los jugadores de Ajedrez de Plaza Catalunya en Panfleto Calidoscopio


Los jugadores de ajedrez de plaza Catalunya*

Por Jordi Corominas i Julián





Proemio
Abandono tu aparato reproductor
por punitiva puntualidad británica,
laceración interior que hiere mi piel
y abisma pies a reuniones de
compromiso misógino con fans del gineceo,
blanco y negro de Armani, plumas de
doscientos euros adictas al lupanar
cuando yo
sólo quiero sentir
tu humedad, que es mi calor.

¡Ya llego al círculo del veintinueve!
defecan ratas voladoras, las niñas les dan medicina,
(desafían el genocidio)
los camellos tienen hierbas en bolsas chivatas
sin alzar las palabras despapeladas
entre
inmaculadas
piernas extranjeras que accionan luces
producto de la miniatura fotográfica de
exportación nipona, los
ángeles mean minucias ignorantes de
Historia y viajo de espaldas al comercio
de mi nacionalidad queriendo
abrazar ese partido futbolero de madrugada ¡Gol!
antes del cataclismo global
de cínico civismo válido para la sigla
del payaso burlón del cetro condal 1994
Ellos lo saben todo

Los jugadores de ajedrez de plaza Catalunya

demoran en cuadrículas protectoras
de la estatua desnuda,
mueven fichas en su anonimato
ignoran el mármol
(acuoso)
y
hoy desplazaron la estrategia hacia
escaleras económicas
adyacentes al vil metal francés,
quieren seco cobijo y no tienen bandera,
su rostro desdeñado es vuestra piedra
biliar de ombliguismo posmoderno,
refugio sapiente activa solitarias
danzas urbanas que penáis
como babilónicos insectos henchidos
de egocéntrica sota, caballo y rey
en un tablero simultáneo
pateado por tanta cáscara,
certero desconocimiento
de peones travestidos
abocados a bocados
de sibaríticas mentiras
que maldeciréis en la vejez
cuando no tengáis citas en
el foro público
Ellos lo saben todo

Quien espera

Deleite púbico con el intelectual
(dame tu teléfono y quedamos mañana)
Pactos laborales con kebab
(conozco un sitio magnífico y hablamos de lo nuestro)
Deseos hallados en aseos noctívagos
(el espejo realza tu belleza)
Amigos de amigos en una mesa
(sé que te gustará, es tu tipo)
Juergas de jolgorio juvenil
(beberemos litronas en el banco)
Lolitas dadivosas satíricas
(no me importa su edad, ¡está muy buena!)
Miradas clandestinas en vagones
(Quien saluda gana trenes)
Notificaciones sentimentales
(rutinarias rutinas ancestrales)
Encuentros enconados
(Es menester partirle la cara)
Clanes famélicos
(repetición, viernes de pastafiore)
Rollos epidérmicos esporádicos
(pisos prestados)
Grupúsculos grotescos
(freakies alienados)
Peleas de pareja
(histriónica histeria)
gemidos congelados,
músicas a otra parte,
Cerveza beer uan ero
y humanidad concentrada
en plazas de tenues farolas
fingidas a la espera
de un destino en segundos
que no dilucidarán sino
un nuevo despertar al alba
y un continuar del mañana
atendiendo
pandémicas pandoras
con nombres y apellidos
empachados empíricamente,
bulimia de séptimo arte
que hace vislumbrar Alice in Wonderland
en mares de normalidad donde os ahogáis
por perder el reloj como el conejo,
ellos lo saben todo

Partenaires

Quijotes del veintiuno
uniros en la fatídica farsa,
falaz felicidad, gafas tridimensionales,
quemad fósforos victorianos, sueros de la verdad
apadrinados en ensoñaciones desmentidas
por cotidianos cerebros al abordaje
del rendez vous.

Du Bruit dará milongas y te hará res,
Adolfo basura empleada entre corderos,
Germán gérmenes gozosos,
Adela presunción en almohadas de Procustio
los hunos chupitos de avellana,
el otro relamer tu juventud en sus canas
Javier ideal, bufanda y cuello alto,
Marta romper lazos ,
las bestias bates de béisbol
y el spaghetti dirimir
glóbulos armónicos en vínculos
familiares con gran hermano, marujeo
y cubertería en una mesa apolillada
como episcopal reflejo sináptico,
caspa negada que aceptamos adorando
la horca de la tradición, incapacidad
inventiva, diaria diarrea, equiparable
a esa habitación de hotel
Ellos lo saben todo

El hotel resumen

Donde la tenue camisa
reposa en el sofá,
muda a los ojos cerrados del inquilino
estirado con su brazo colgando, ciego
cristalino ante cuatro muros repletos,
pasado
ágrafo que imprime recuerdos
en éter cargado de coitos, discusiones,
promesas, desquicios, intríngulis, inmundicia,
maletas de terror, célebres cepillos, caducos
atuendos, manchas sanguíneas, almas
esquivas, facturas denegadas, toallas
robadas, abrazos estériles, caídos do
not disturb, ramos
quebrados, sogas parapetadas, décadas
transcurridas repitiendo la misma
cantinela limpiando residuos occidentales
atraídos por ofertas oraculares que
quiebran horizontes tras el aliento
de principio y fin en billetes embelesados,
orden establecido que el desconcierto
venenoso fragmenta al irrumpir
uniformes horteras, cofias cinco estrellas,
mercurios hoteleras de tres números
depositarios y pasaporte a neveras
donde el frío es descomposición,
autopsia y ataúd,
Ellos lo saben todo

Cementerio

sarnosos gusanos aritméticos que
camilleros licántropos sortean
para pirómanos del horno crematorio
municipal, fumadores odiadores
de ceniza porque conservan
el romanticismo lapidario
y la inscripción gravada en piedra
como valor artesanal contrario
al mainstream, pirados héroes
ornados incomprendidos
por detestar guardar difuntos
en armarios roperos, su afición
es el vampírico silencio idealizado
de la paz del cementerio en nocturnidades
noctámbulas, viento dibujado, inexistentes
sonatas barrocas, camposantos góticos
imaginarios fenecidos en la estructura
de supermercado donde yacen
difuntos semejantes a los modernos,
ellos lo saben todo

Los modernos

perennes peleles, presentes adalides
ya pretéritos pese privadas proclamas
en el círculo vicioso de estar a
la última cultural, efímera miseria
advertida por Warhol que alargáis
regodeándoos en pútridos proyectiles
de fechas finitas, yogures encuadernados
postulan tendencia, abarcan apariencia,
aguinaldo de plástico oculista, cool
cansino en el desierto orondo de
andrajosos onanismos, soy muy
colega de, devendra decadencia, trapitos
raídos que el supuesto esplendor cancela
si el escáner aplica el espejo negado
por vuestra petulancia de jerifaltes treintañeros,
palmaditas en la espalda, cenas nouvelle cuisine
y
verifica fétidas fruiciones olvidadas cuando
guste el reloj y la pretensión retorne el
boomerang al inferior complejo secuestrado
vendiendo basura, procaz pormenor tóxico,
Mefistófeles es ficción y las patas de gallo
auténtica cirugía, aprovechad pagos
paternos, resistid atrincherados
en bares de diseño, ejércitos cualitativos
Ellos lo saben todo

El bar vacío

asaltan asquerosos jukebox protegidos
en la reja que el barítono de la varita
(vince discretamente l’alloro enciclopédico)
clausura, calamitosas claudicaciones, nimios
focos farandulean fregonas, higiene, ruido
extractor acaparador del despiste clientelar,
ese paquete rubio, condones enfundados, bolsos decorativos
penden trastabillando taburetes fronterizos, minúsculos
porros parcelan el terreno ardiendo detalles
colectivos e individuales que
Baco y Dionisio reparten a ritmo de residuo
inodoro una vez la peste sana ambientes
y
cuatro ratones conchabados delimitan pedreas
humanas, sordos dientes daltónicos
escurridizos e inmunizados
a la melódica voz catalana machacando
clásicos anglosajones del arrinconado walkman
rosa refugiado en el ángulo psicodélico
del Benidorm, dormido hasta soles invernales,
acicates de chachas remotamente remuneradas
barriendo bazofia con orgullo permanente,
Ellos lo saben todo

Humildad y victoria

testas igualitarias ensoufleadas en
la peluquería vecinal con retratos hichtcockianos,
palíndromos panaderos de hogazas terapéuticas
trenzadas en el quiosco, ofrezco taladradoras,
distribuyo cuentos chinos útiles al remiendo,
Remedios reza en el templo mientras María
maqueta macetas con floristas afectuosas a
pacientes farmacéuticas embutidas en
batas blancas, paredes cuelgan jamones,
pastelerías de ocasión con cosméticos franceses,
besos en la parada, electrodomésticos
y cachirulos, ciervos azules, globos de
colores, saludos efervescentes, ferviente
frenesí del asfalto fanático del
toda la vida por amor a una
pureza perdida salvo en reductos
ocasionales donde aun las barricadas
piensan barrio, copan esencias, destilan
proverbios y bendicen a fruteros
capaces de reconocer facciones
contrarias al gran fraude multinacional
asesino del mercado por refundaciones
favorables al mermado Mercado
de pocos roban a muchos.
Ellos lo saben todo

Los poderosos y su rutina

Yo soy de un país donde nunca nadie dimite,
un país donde regalan trajes y trajinan impuestos
señores con bigotes, gemelos de patriarcas
parapetados en palacios musicales, el significado
de la palabra millón sirve tanto para presidir
balompédicas asociaciones, como para emitir
interesados estruendos periodísticos, humildes
incendios, prostituciones fotografiadas, drogas
denunciadas, preciso porvenir del derrumbe popular
en chuleos que adecentaron minas mediante torturas
por socialista relamer burgués que repetirán una
y otra vez hasta que nuestro conformismo impida
que su crisis sea sólo económica.

Yo vivo en un país donde las playas son hormigones
antiestéticos y las gaviotas culpabilizan lo étnico
porque tráfico de esclavos no casa éticamente con
sus mentirosas máscaras barbudas, multicultural
es un adjetivo comercial adecuado a siglas corruptas
por electorales hábitos franquistas propagadores
turísticos que pisotean al ciudadano, cucaracha
que sólo puede respirar mientras esos canallas
edifican pesebres porno en su navidad elefantiásica,
tísicos titiriteros, firmes candidatos a ser
ahogados con sus corbatas.
Ellos lo saben todo

Los jugadores de Ajedrez de plaza Catalunya (Reprise)


Los jugadores de ajedrez de plaza Cataluña
demoran en cuadrículas protectoras
de la estatua desnuda,
mueven fichas en su anonimato
ignoran el mármol
(acuoso)
y
hoy aprovecharon regios astros, recuperaron
posiciones, agitaron un cubilete, devinieron
fichas metafóricas del gran mapa sinfónico
urbano que quise brindaros en estos versos
recopilados en mi pasillo de pesadilla a
espuertas del mediocre cónclave machista
al que asistí por obligaciones del guión
rutinario que el alfil desafió en el sopor equino
de la torre marítima enrocada por peonzas
en paro devorando bocadillos, albal protección
plateada, metamorfoseada en infantil bola
batalladora que no mancha y frustrada recoge
eterno dolor interclasista, patético
hedor hedonista fulminado
cuando la llave proyecta, la
mano cierra la puerta
y las yemas arrojan tu vestido al suelo, roja

Who knows...


delicadeza aterciopelada, ribetes de seda
sedante, atractiva e imbécil capa
bíblica alejada por una patada
que me permite besar tus párpados
esculpir tus curvas, palpar delicias,
llenar mi lengua en saliva, acercarme,
fundirme en tu seno y sentir
tu humedad, que es mi calor.





*Me acuerdo de la lluvia y la velocidad por querer besar a una chica. Crucé la plaza de Catalunya y al lado de la estatua divina constaté la ausencia de los jugadores de ajedrez. Se refugiaban en el banco enfrente la FNAC. Me alegró ver que resisten inclemencias meteorológicas, siempre están con sus movimientos, ejecutando una danza de poder. Ellos lo saben todo y manejan las fichas ciudadanas. De esa idea nació Los jugadores de Ajedrez de plaza Catalunya, sinfonía urbana en forma de suite poética, estructura consistente en enlazar varias composiciones hasta conferirles unidad, tanto en forma como en tema, que en mi caso suele centrarse en el espacio físico que aprehendo mientras paseo, pues mediante el caminar entendí que la única forma de captar la realidad es dándole una continuidad que no puede plasmarse en formatos tradicionales, si bien la suite bebe absolutamente de influencias pasadas, válidas y fundamentales para renovarse, como espero se compruebe en Paseos simultáneos, primer experimento que realicé con el género, de próxima publicación en Ediciones Vitrubio.