domingo, 28 de marzo de 2010

Poema "El droguero y la fregona"


El droguero y la fregona por Jordi Corominas i Julián


¿Mamá, vende drogas
el droguero?
mi guardería acariciaba su imperturbable
negocio, cinco lustros transcurrieron
y ahí sigue, con esa misma
podrida fachada de letras
pidiendo un parapente para borrar
motas antediluvianas, reguero
selecto de secretos
que a nadie interesan.


Suena la campanilla, plástico y desodorante
horror vacui, angosta trastienda,
la progenitora reclama al retoño,
Jaime, hay un cliente, póngame
una fregona de mocho amarillo,
se dislocó el palo de tanto usarlo.


Jaime, siervo de quien te parió,
sempiterna bata azul, bajito
como tus ancestros, alopécico
con billar y patillas, reprimido
homosexual que sorbe el pecho
primigenio, Jorge Javier castrado,
sólo quiero el mástil rojo con su mocho,
mis cincuenta euros no son tocomocho.



Cuatro y veinticuatro. ¿Tiene cambio?
Sí. ¿Quieres un cubo? La dictadora
del mimbre lee mi iris hacia
el techo de su catedral, catacumba y telaraña
de
ambientadores, perfumes, lejía,
higiénicos, pañuelos, cocina,
antical general, papel albal, insecticida,
limpia suelos, a máquina, raticida,
quitamanchas, Suavizante, amoníaco y salfumán.


Su hedionda caverna es un sarcófago
demacrado, réquiem
momificado del ayer.


Hasta luego, dejaré mi casa
como los chorros del oro,
no sin antes ser soldado
con bayoneta, samurai
de baja estofa, romano
con ariete numantino,
y un americano que arma
su arma para pulir
las grietas de la debacle.


Mimo lo cotidiano
para entender lo profundo,
no hay más explicación.



Foto:JCJ