martes, 28 de septiembre de 2010

Un Koala en el armario de Ginés S. Cutillas en Culturalia


El arte de la brevedad: Un koala en el armario de Ginés S. Cutillas, por Jordi Corominas i Julián

Vivimos en un país donde lo convencional tiene la implacable pátina de ser lo que cuenta, lo importante. Eso provoca un desbarajuste coartador de la pluralidad, por eso en el universo literario los cuentistas, valga la redundancia, cuentan poco, como si su género fuera un hermano pobre, un desheredado. La realidad es más bien otra y el panorama ofrece un amplio abanico de estilos y formatos, entre los que pocas veces se menciona el microrelato, rico, variado y con una más que interesante evolución marcada en parte por los vericuetos de la red.
Hace un lustro Ginés S. Cutillas ( Valencia, 1973) se sumergió en el universo Blogger colgando sus creaciones, microrelatos con los que jugaba y aprendía. La magia de la brevedad reside en dar al escritor la textura del artesano empecinado en conseguir una estructura perfecta juntando palabras, y no hablamos de estructura por casualidad, pues lo más complicado de este reto narrativo es conseguir la fluidez del tempo en tan poco espacio. Cutillas lo logra con maestría mezclando calidad y experiencia. Muchos fueron los descartes, muchas las horas dedicadas a completar rompecabezas y afinar la pluma hasta dar con una serie de microrelatos que configuran Un koala en el armario, aventura editada por Cuadernos del Vigía, valiente y atrevida al apostar por una anomalía que no debería ser tal.
En toda obra fragmentaria cabe la posibilidad de tomar sus partes como islas o juntarlas para intentar hallar una unidad. El koala se disfruta junto o por separado, y es fundamental remarcar su cuidado montaje, clave de ritmo e hilo que permite entender mejor las temáticas expuestas, vinculadas entre sí por una fuerte voluntad de analizar la realidad desde ojos vírgenes por captar la realidad y lo cotidiano con un humor que va más allá de la risa. En este sentido el relato que da título al volumen es toda una declaración de intenciones. Sí, un koala mastica hojas y el dueño de la casa hace como que no le ve. Muchas veces ocurre lo mismo en nuestro día a día. Tenemos a nuestra disposición infinitud de instantes y situaciones que desaprovechamos, y en cierto sentido Cutillas los rescata del armario lleno de polvo donde la desidia las sitúa, y lo hace divirtiendo y divirtiéndonos con ese ascensor convertido en un extraño punto ciego de donde salen y entran personas, seres normales abocados a frustradas relaciones de parejas, amoríos obsoletos de desgaste, vagones de metro, campos de fútbol con zonas oscuras, batallas perdidas, reyes magos, libres interpretaciones de Bob Dylan y submundos en los que el autor disecciona con sutileza nuestro tiempo, no exento de críticas que van desde lo religioso al omnímodo poder de los medios y la repercusión que nuestras lobotomía televisivas tienen en el llanto de la literatura, siempre más apartada, postergada por la basura invasora, ese mal reflejo de todo el malestar actual, donde no hay cabida para la innovación y en medio de una crisis más que económica el veto a la diferencia se acentúa con putrefacto cinismo. Por suerte siempre hay oasis en el desierto, y el microrelato tiene la virtud de ser un artefacto muy válido para empezar a abrir nuevos caminos.

Ginés S. Cutillas, Un koala en el armario, Granada, Cuentos del vígia, 2010
ISBN 978-84-95430-34-2