jueves, 13 de enero de 2011

Diálogo Iván Humanes- Jordi Corominas i Julián en Literaturas.com





Ivan Humanes & Jordi Corominas
Paseos simultaneos


En la Calle Joaquín Costa de Barcelona las furias corrompen la atmósfera. En el número 29 reside el fantasma de Enriqueta Martí, vampira y eficaz negociante del tuétano. Jordi Corominas i Julián e Iván Humanes no quieren desangrar a nadie, sólo escribir desde la libertad de no llevar corsé por rechazo a la estética gerontocrática. Por lo que sabemos, ambos se reunieron a mediados de junio en un bar de dudosa reputación para hablar de sus últimas publicaciones, el poemario Paseos Simultáneos (Vitruvio) y la novela La emboscada (Inéditor), obras que desde su diferencias se dan la mano por las afinidades sobre las que estos jóvenes autores disertaron durante una hora antes de ser secuestrados por el servicio de limpieza municipal.



Jordi Corominas i Julián
: Creo que una de las primeras reflexiones podría ser que tanto en los Paseos simultáneos como en La emboscada hay como voluntades manifiestas de mostrar cómo la literatura debe tratar el mundo.



Iván Humanes:
De hecho, en uno de tus primeros poemas del libro titulado Los balcones, dices que la mañana te informa de una desgracia, que las nuevas casas no tendrán balcones pero la tuya todos los del universo. Se manifiesta de hecho en tu libro una variedad cromática, poética, la apertura hacia múltiples voces…



JCiJ: La simultaneidad. Hay un poema que precisamente dice eso de “quiero captar voces”. La primera parte es como un manifiesto de lo que vendrá. Sin esa primera parte donde se expresa el corpus conceptual del libro no podría entenderse. Hay una serie de poemas como Los balcones o El sabio que forman parte de ese corpus. Cuando escribí Paseos simultáneos salía de escribir un relato realista que apresaba muchos detalles: pasos de cebra, stops, una pared rasgada… Todo iba hacia un fin. Pero estuve tomando notas y cuando lo vi, pasado el tiempo y de forma más relajada, pese a que el principio pensé que estaba plasmando el transcurrir, supe que tenía otra manera de ver la realidad, o de intentar captarla, de plasmar la obsesión, que creo que también es la obsesión que se cuenta en La emboscada. Se insinúa.



IH: Estamos limitados en nuestro lenguaje. Precisamente la tarea del escritor, siguiendo a Wittgenstein, es intentar abrir esa jaula del lenguaje, salir más allá y aprehender aquello que no se puede ver a primera vista, además de jugar con la propia palabra.



JCiJ: Estamos muy cansados de la venta de revoluciones, porque lo tradicional sigue muy anclado en esas revoluciones. La visión de la realidad sigue siendo la misma.



IH: Y en los Paseos simultáneos intentas encontrar diferentes voces, te abres a ellas, tu poesía es visceral y callejera…



JCiJ: Absolutamente callejera. Cuando más cosas descubro es paseando. Cuando más te sorprendes. Y hay un tipo de realidad preconcebida, como impuesta, que es la que está en todas partes, pero en los paseos, por la calle puedes captar cosas maravillosas o anomalías. La mayoría de la gente no les da importancia y desprecian a esos personajes diferentes.



IH: No sé muy bien si estamos hablando de una visión diferente, por encima. O de una anormalidad de la visión. Creo que el escritor es más bien lo último, un anormal en la visión. Más receptivo. Quizás receptivo hasta el exceso de la ficción y de la anormalidad. Los dos, por ejemplo, utilizamos de una forma diferente Barcelona. A mí pasear por el Raval me produce una angustia casi insuperable, como estar apresado en una bola esférica de Navidad. A punto de que alguien la agite sin avisar.



JCiJ: Pero a ti el Raval también te sirve para la novela… Simboliza como el metro el laberinto o el compartimento estanco. Como si todo estuviera limitado, expresas la idea de que tal y como se concibe la realidad está limitada entre paredes y conexiones sin salida.



IH:
Sí, y en uno de tus poemas también expresas esa especie de terror hacia Barcelona: El cigarrillo de entrada a Barcelona es mero miedo al laberinto, dices. Entre tu visión cromática de la ciudad también ese recoge ese tipo de pavor.



JCiJ:
La ciudad lo es todo. Mi ciudad es tu bosque. Es algo conocido por todos pero hay que entenderla como una dimensión desconocida que nunca nadie ha pisado. La vemos de forma diferente, tú a tu manera y yo a la mía, pero la en la expresión de ambos está la intención de cambiar, de reformular la narración y el poema. Nos han malacostumbrado a creer la unidad a través de la línea recta, como escribo en uno de mis poemas. O como tú te preguntas en La emboscada: ¿Es la matemática racional la verdadera literatura?



IH: Es una materia subjetiva. Sí que la forma puede ser matemática. Matemática irracional a veces. De hecho en La emboscada no me salgo de esa intención de creer la composición del texto como cota de mallas de Flaubert pero cada personaje contiene en sí un universo variado y diferente. Eso es evidente. Sus esquemas mentales deben tener su expresión propia. Ilógica en algunas ocasiones. Macheteada. Como cortada por un carnicero. Desordenada luego en la cesta de la compra. Y eso hay que dejarlo escrito.



JCiJ: Tus fragmentos, de hecho, parecen compuestos en orden matemático. Con igualdad de oportunidades para todos los personajes.



IH: Quería contemplar La emboscada como un cubo de Rubik donde los colores están esparcidos pero con la unidad correcta, que debe ser dada por el lector, puede ser conjuntado. Participa del surrealismo, la matemática, el ajedrez, la criminología científica… de muchas tradiciones y juegos. Paseos simultáneos también tienen esa parte onírica, surrealista. Es como una traslación de Loopesía, menos violenta, al papel.



JCiJ:
Tanto Paseos simultáneos como La emboscada son mosaicos, se obliga al lector a ser detective.



IH: Debe descubrir el propio mundo del autor que es el propio mundo de los personajes en la novela y en la poesía. Definiría a ambos libros como orgánicos. Vivos. Se construyen con la lectura. Es verdad que es lo que sucede con toda lectura, pero hay que diferenciar aquellos con linealidad evidente de los que tienen vida propia, con manifestaciones diversas y múltiples caminos. Sin sospecha del recorrido por el lector.



JCiJ: Múltiples interpretaciones. A mí Manuel Vilas me decía una vez, sobre Aire nuestro, que para escribir otra vez Madame Bovary se va a la librería, se compra el libro y se pone a criar flores silvestres. Hay una necesidad fuerte de expresar la evolución de la persona. El formato típico debe ser alterado al tenerlo tan alterado.



IH: Y hay muchas Barcelonas…



JCiJ: Barcelona es la ciudad lema. Pero es todas las Barcelonas también. Esta charla se da al lado de la casa de la vampira del Raval, y está ligada para mí a putas, vampiras, loopoesía, el cruce con personas dispares, fiesta y paseos. Hay infinitas Barcelonas porque cada momento puede determinar otro. A partir de las pequeñas cosas se pueden ver con mayor facilidad las grandes, puede desmontarse el tinglado. Cuando leo La emboscada me imagino colores, es claustrofóbica, con fuerte oscuridad, como el bosque. La pregunta sería si viene determinado por un contexto o por algo más allá.



IH: Viene determinado por la necesidad de que sea así. En esta novela he querido que cuando narra el escritor su quehacer diario no haya una descripción detallada, visual, sino mental, y cuando entramos en la novela que escribe y en la relación del detective con el asesino sí que me ha interesado centrarme más en los detalles. Evidenciar el salto. Cambiar el formato narrativo. Del “diario” se salta a la novela negra, que utiliza más la descripción y esos “artificios” narrativos clásicos para poner color y lugares concretos.



JCiJ: Es visual y mental. Psicológica. Más de introspección de personajes, donde las acciones se van relacionando y confluyen.



IH: Y por ahí también la visualidad de tu poesía, la combinación de los espacios comunes y surreales. Las situaciones cotidianas son trasladadas en tu libro al campo poético.



JCiJ: Creo que yo soy más de fotografía y tú de cine. Algo así. La investigación detectivesca es perfecta para enmarcar lo que cuentas porque es lo menos lineal posible. Zodiac, que tú refieres en La emboscada, y utilizas, es precisamente eso. Lo más poético por naturaleza es lo cotidiano. Lo cotidiano no es el espejo de Stendhal de la novela pero casi, te da la posibilidad de sorprenderte en cada momento, y siempre digo que sí, surrealista dentro de los cánones por los que entendemos el surrealismo sí, pero yo lo veo más como hiperrealista.



IH: O un impulso violento de escritura. Dadá.



JCiJ: Claro. Este libro de poemas fue terapéutico para mí. Pensar que hay límites no me sirve. ¿Por qué no puedo juntar al negro de Banyoles con una prostituta bielorrusa y un panadero? Wittgenstein es un buen hijo de puta. Nos da las bases para tener una lógica del mundo que es cierta, y el Tractatus es una obra maestra. Aunque cuando dice que de lo que no se puede hablar y lo mejor es callarse… Discrepo.





IH: Pero el Rey hizo suyo a Wittgenstein con el por qué no te callas, fue un arranque filosófico. No querido, claro. ¿Tú crees que el Rey citó queriendo al filósofo?

(risas)



JCiJ:
Podría aparecer en mis poesías… Un libro como Paseos simultáneos no diga que no vuelva a hacerlo, pero desde el principio quise tomarlo para darle una visión de mi universo experimental. No es convencional. Tiene su velocidad. Porque al fin y al cabo es un poema.



IH: En mi caso es la primera vez que utilizo las citas y la fragmentariedad para la escritura. En el libro de cuentos que publicaré de aquí a unos meses no hay ni una cita. Sí algún cuento fragmentario, pero los menos. Con esto quiero decir que creo que cada momento narrativo tiene su forma. En esta novela era inevitable. El escritor es uno de los personajes y nosotros estamos interactuando cada día con decenas de autores, saltando en internet de un autor a otro, pues entonces eso debería quedar patente. En la novela se salta de un capítulo a otro, puede volverse atrás, no importa el tiempo. En tus poesías creo que también sucede así: los temas se van generando, uniendo, destruyendo, actualizando, vinculándose.



JCiJ: Los paseos podrían ser eternos. Como reflejan un día a día y unos instantes y los van enlazando, el mundo es una esfera, que nunca se para. Como internet. El libro de libros. Extensible. Infinita. Se pone de moda lo fragmentario y parece que aquí se de la gran revolución, pero esto ya existía. Y creo, precisamente, que en el libro eres muy crítico y sueltas perlas sobre la constitución de este universo literario.



IH: No es un universo afable. Es una zona de guerra. Una zona de guerra grupal. Con intereses por parte de intermediarios, agentes, editoriales, necesidades de publicación y modas.



JCiJ: El exhibicionismo de la literatura. El literato parece que deba ser una estrella del rock.



IH: Así es. Y volviendo a tu poesía, que es una emboscada de voces, hay una poesía titulada Collage que es muy representativa. Paseos simultáneos es un collage de ciudades y lenguas.





JCiJ: Al ser Paseos simultáneos el propio título te invita a no limitarte a los muros de la ciudad donde vives. Y la ciudad donde vivimos es al mismo tiempo multicultural. Es algo que ha remarcado el ayuntamiento pero de forma hipócrita. Me gusta viajar y me gustan las lenguas (de todo tipo). Pero en el caso de los idiomas, escribir sólo en español cuando el libro es un paseo manifiesto es absurdo. Entonces por eso el catalán, inglés, italiano, francés, aranés. Lo de aranés fue lo único artificial, al buscarlo en un diccionario. Pero como en tu novela el espacio es irrelevante, porque lo importante es lo que sucede y se expresa. Me da igual que sea Barcelona, Roma o Pernambuco.



IH: Y no pueden dejarse pasar las mujeres. En tu poema Eyaculaciones propones realizar un estudio del orgasmo las mujeres en función del color de sus ojos.



JCiJ: Tú dices Silvia=Silvana=Bosque. La mujer es el mundo. El tópico reza que los hombres somos más aburridos y lineales y seguramente es verdad. Veo a una mujer diferente y cada día tiene la capacidad de deslumbrarme, es un calidoscopio, lo decía Mastroiani en La dolce vita, era muy divertido además, estaba bailando con Anita Ekberg y le dice tú eres la casa, eres la hermana, eres la madre, eres la amante… Dice todas menos la esposa… Cada mujer es un color. En tu caso, en tu libro, el color se va fundiendo con lo oscuro. Es más evidente como expresión de mundo.



IH: Como expresión de mundo complejo. Desestabilizador. Todas las mujeres son la misma mujer. No el sentido negativo. Todo lo contrario. Una única mujer que tenga a todas las mujeres supone una cromaticidad perpetua, la reducción es la multiplicación. Y aunque se exprese la novela y tu poesía de una forma clara, puede ocultarse el verdadero sentido en esa claridad, paradójicamente. Aunque en Paseos simultáneos tengamos un mundo alegre, visualmente agradable, viene a ser un laberinto.



JCiJ: Si hacemos un mapa del libro de poemas sería muy difícil realizar un seguimiento de los personajes. ¿Qué hay detrás de todo eso? El lector tendrá que descifrarlo, la literatura al lector suele darle las respuestas sin que tenga que pensar en ellas. Hay que evitarlo. En tu novela aparece, por ejemplo, Cirlot. Me parece una fantástica referencia. Papasseit, Brossa, Arnau Puig, Eliot pueden ser las mías. Y los enlaces musicales que se dan en los Beatles o The Who me dan mucho, me ayudan a entender el ritmo y la musicalidad del texto. Además de literatura puedes vivir mucho más de otras influencias.



IH: En mi caso, musicalmente, se localizan en la psicodelia, en la experimentación del primer Pink Floyd, King Crimson, Tyburn Tall, etc. La literatura no sólo participa de literatura, la cultura es antropofagia, poder devorar del otro. Tienes que alimentarte y retomar.



JCiJ: El punto con el que se puede hermanar La emboscada y Paseos simultáneos con la literatura anterior es el hecho de que, al fin y al cabo, las personas que aparecen están solas. La trilogía de Antonioni habla de personajes alienados, del hecho burgués que tiene éxito, descontentos con su mundo y solitarios.





IH: Como la comparación del escritor con el loco. No porque el loco sea un creativo excepcional, pues el trastornado es sufrimiento constante, sin posibilidad de bajar de su espiral. Pero tanto el escritor, ciertos escritores, como el loco tienen un hándicap, la mentalidad deformada, asocial, y el hándicap de la adecuación, el no ser comprendido. No en el mismo nivel, claro. Pero los dos pueden sentirse apartados, rechazados.



JCiJ: Y volviendo a la música, como decía George Martín, el productor de los Beatles, en un disco, con catorce canciones, la primera y la última deben ser las más fuertes. En los Paseos simultáneos cuando pasé lo que había escrito en cuadernos puse todos los papeles sobre mi cama y comencé a jugar con los nexos de unión que veía entre los poemas. Para encontrar la lógica a modo de un único poema enlazado. En tu caso al jugar con el capítulo corto el montaje también es fundamental…



IH: Tracé una línea de lo que deberían ser la novela y los fragmentos del quehacer diario del escritor. Separé en la redacción uno y otro, dividí los fragmentos en varias líneas argumentales y trabajé de forma individual el desarrollo de los mismos, según linealidades. Luego los intenté barajar. Busqué sus vínculos. Qué debería dar inicio a todo. Tú al principio situaste el corpus poético, por ejemplo.



JCiJ: Era importante tener todos los balcones del universo al principio, introducir ese corpus. Y es que se puede hablar de teoría al principio sin aburrir al lector. Me gustaría que los poemas se entendieran, cada uno deberá dar su interpretación. Es una poesía diferente que quiere actualizar, ser contemporánea que desafíe lo tradicional. Porque la repetición es angustiosa.



IH: Yo lo que le diría al posible lector es: pasea, llega al final del libro y entonces comprende. Sigue preguntando. Disfruta con el tránsito.