jueves, 2 de junio de 2011

Encuesta sobre la nueva edición independiente (IV):Claudia Casanova, editora


Encuesta sobre la nueva edición independiente (IV): Claudia Casanova, editora
Por J. Corominas i Julián y J. A. Muñoz | Destacados | 31.05.11


Claudia Casanova (Barcelona, 1974), licenciada en Económicas y Traducción, es una de las profesionales más inquietas del sector. Durante años fue editora y directora editorial de la prestigiosa Ediciones Paidós. Es autora de dos novelas de corte histórico, La dama y el león (2006) y La tierra de Dios (2009). En 2009, junto a Joan Eloi Roca, fundó Ático de los Libros, sello que comenzó a comercializar sus primeros títulos en la primavera de 2010. A los pocos meses, lanzaron una segunda editorial, Principal de los Libros, convirtiéndose, ambos sellos, en referentes de la nueva edición en España.

Impacto

¿Cómo valoras el fenómeno de las nuevas editoriales independientes?

Desde Ático de los Libros lo valoramos muy positivamente y nos sentimos muy orgullosos de formar parte de esta corriente de editoriales que han revitalizado al sector. En nuestra opinión, el aspecto clave del fenómeno es la profesionalización de los editores independientes y en que nos hemos volcado en comunicar que estamos ahí, que otro mundo editorial es posible y que hay muchas formas de editar, para todos los gustos. Y lo más importante es que el lector también se ha dado cuenta, hay una legión fiel de seguidores de nuestras novedades que agradecen nuestra llegada al mercado editorial. Como todo fenómeno, seguramente hay lugar para mil matices pero nosotros queremos quedarnos con lo positivo: que a las librerías ha llegado una nueva generación editorial en la que el lector que busca buena literatura puede y debe confiar.

¿Hasta qué punto crees que la irrupción de estas editoriales ha afectado al mercado del libro?

La eclosión de nuevos sellos representa una inyección de oxígeno para el lector, que así accede a una propuesta editorial más diversa, marcada por el carácter, los gustos y la formación de cada editor. En nuestro caso, Ático de los Libros opta siempre por el clásico moderno y contemporáneo, con apuestas arriesgadas como Leviatán o la ballena, de Philip Hoare, un libro que se publicó en Inglaterra en el año 2009 y que de forma unánime los libreros y la crítica cultural y literaria españoles reconocieron como una de las novedades más destacadas del pasado año 2010. Luego, los lectores también apostaron por el libro y vamos por la tercera edición. ¿Se habría editado en España, y vendido tanto y tan bien, una historia cultural de la aventura, el viaje, las ballenas y la literatura firmada por un inglés sin más credenciales que la excelencia de su texto y un premio de ensayo reputado, como el Samuel Johnson, si Ático de los Libros no se hubiera arriesgado a comprar los derechos y decirle a la gente que este libro era especial, que valía la pena? Posiblemente no, y eso habría sido un menoscabo para el sector editorial castellano. Creemos que el lector tiene derecho a exigir del editor que le descubra lecturas nuevas, excitantes, sorprendentes y por supuesto de calidad. En ese sentido, el mercado del libro se ha enriquecido gracias a la presencia de las nuevas editoriales independientes.

El “pastel”, en cuanto a ventas, distribución y presencia en librerías, ¿está más repartido?

La presencia en librerías está mucho más repartida, porque los libreros han sido muy astutos y han sabido detectar la existencia de los nuevos editores independientes. Son ellos quienes nos apoyan, los que dan espacio a nuestros libros en su librería y los que recomiendan, incansables, la lectura de las joyas literarias que estamos publicando, dicho sea con la necesaria dosis de modestia. Nos consta que el éxito de Leviatán o la ballena, o de Kanikosen, se debe a esa cadena de recomendaciones que generan las librerías; o Mi tío Napoleón, una joya de la literatura persa que se ha configurado ya como uno de nuestros libros de fondo. Desde aquí nuestro agradecimiento para estos profesionales, que aman el libro tanto o más que los editores. En cuanto a la distribución, estamos muy satisfechos con la red comercial que trabaja nuestros libros: hacen un trabajo impecable y tienen muchos años de experiencia. Confiamos en su conocimiento del mercado, en su apuesta por la cultura y en su olfato: de hecho, el primer indicio de que Leviatán o la ballena funcionaría a nivel comercial lo vimos cuando apostaron decididamente por el libro. Nos pidieron que dobláramos el tiraje inicial previsto y fue entonces cuando decidimos que había que traer a Philip Hoare a España, algo que siempre representa un gran esfuerzo económico, para reforzar el lanzamiento. En ese sentido, para nosotros el distribuidor es el primer librero al que debemos convencer, y al mismo tiempo nuestro cómplice: es el portavoz del mercado y también nuestro portavoz en el mercado. Así entendemos su función.

Editores

¿Percibes una transformación en el modelo de editor, que haya hecho que se conviertan en “promotores”?

No, no veo diferencia de intensidad y de intención en la labor que ejercen y han ejercido desde siempre los editores de raza, luchando por difundir la obra de sus autores a los cuatro vientos, y lo que hoy hacemos los editores independientes. Editar es decirle al mundo que crees que ese libro merece la pena ser leído. Y no lo crees porque sí, porque hay que cumplir un plan de producción, sino que lo dices con el corazón y con el bolsillo, poniendo dinero encima de la mesa, es decir, financiando esa edición. Me parece la manera más honesta de defender un libro, y lo lógico es que después de ese gesto sigas defendiéndolo en todos los foros y de todas las maneras posibles. Si acaso, lo hacemos y lo logramos con menos medios, o medios distintos más acordes a los tiempos que estamos viviendo: aparte de la prensa literaria escrita, que sigue siendo una referencia, hoy la prensa digital se ha ganado un bien merecido lugar como prescriptor, y también están las redes sociales (www.facebook/AticodelosLibros), Twitter (@AticoLibros) o canales como el blog del editor o Tumblr, donde nosotros solemos colgar nuestras cubiertas porque somos conscientes de que su originalidad aporta valor a la novela o al ensayo que hemos editado.

Autores

Los nuevos autores, ¿lo tienen más fácil para publicar, con estas nuevas editoriales?

Rotundamente, sí. Se abren más puertas de entrada al sector para el autor novel de las que tendría en un mundo exclusivamente regido por las cuentas de explotación. La paradoja es que los nuevos editores independientes le hemos dado la vuelta a la cansina ecuación de que el autor en castellano equivale a la ruina económica, o al menos así es en nuestro caso. De hecho, abrimos otra editorial específicamente destinada al gran público y a la narrativa en castellano, Principal de los Libros (www.principaldeloslibros.com) porque creemos que no están en absoluto reñidos. Acabamos de publicar Belfondo, de la jovencísima autora barcelonesa de 23 años Jenn Díaz. Hemos publicado la primera novela del guionista Carles Schenner, Los crímenes del NO-DO, porque creemos que la novela de género también debe apostar por las nuevas voces. Encargamos a Javier Traité, librero de profesión y de formación historiador, una divertidísima Historia torcida de la literatura cuando leímos su blog Literatura torcida. Estamos convencidos de que hay en España una nueva generación de autores que es nuestro deber localizar, editar y difundir.

¿Qué opinas de la proliferación de escritores innovadores que aparecen en los medios? ¿Estamos realmente ante una cantera de futuros clásicos o se nos está vendiendo humo?

Vender humo quizá sea fácil la primera vez pero no la segunda: el lector que haya quedado decepcionado no volverá a confiar en tus propuestas, es así de sencillo. Por eso nosotros somos muy exigentes a la hora de seleccionar qué autores editamos, tanto si son extranjeros —pues los editores de fuera saben vender los fenómenos de temporada como el que más— como si los autores son de aquí. Yo creo mucho en la cantera, por utilizar el símil futbolístico. Luego cada cual decidirá porqué edita a un autor determinado. En nuestro caso, decir que un libro nos tiene que gustar para editarlo es una obviedad, porque de lo contrario, a otra cosa mariposa. Lo que tiene que hacer es además convencernos de que es necesario editarlo, por el motivo que sea: porque aporta una visión inaudita de la literatura y de las ballenas, como sucede con Leviatán o la ballena. Porque es una destilación de la tradición literaria castellana, como Belfondo. Porque es diabólicamente divertido, como sabe serlo Beryl Bainbridge. Porque nos parece que leer ese libro te abrirá los ojos a una realidad brutal y sin embargo cercana, como hace David Simon en sus dos libros de no ficción que prefiguran a The Wire. Porque está bien que nos recuerden, como hace El mar y veneno, que para que triunfe el mal basta con que los hombres buenos no hagan nada. O porque es una obra militante en el sentido más honroso de la palabra, como Kanikosen y El camarada, que luchan por la capacidad crítica, por la lucidez, por la conciencia ya no de clase, sino de que la dignidad humana no se puede pisotear en nombre de los resultados económicos de ninguna empresa.

Relación editor-autor


¿Ves difícil que los nuevos editores establezcan pactos duraderos con sus autores?

Requiere trabajo y esfuerzo, como todo. Bien es cierto que la vida del autor y la del editor da muchos vuelcos, y hay ejemplos en todos los sentidos, pero en ese punto yo practico el optimismo de la voluntad. Creo que con Belfondo, y otros tantos libros de primeros autores publicados por editoriales independientes jóvenes, se disipa la noción de que el mejor editor es el que más dinero tiene para la promoción. El dinero hay que saber gastarlo, apuntar bien al lector que buscas y volcarte en encontrarlo. En el caso de Belfondo, hicimos una edición no venal anticipada, mandamos ejemplares de cortesía para prensa y libreros, hablamos con ellos, les pedimos su opinión, y la respuesta ha sido magnífica, tanto a nivel de impacto mediático como de ventas. Todos han percibido ese esfuerzo, esa apuesta y por supuesto, la calidad incontestable y la solidez literaria de una autora que está llamada a ser un nombre propio en la literatura castellana de los próximos años.

Cuando Philip Hoare, el autor de Leviatán o la ballena, vino a Barcelona, quedó emocionado por el nivel de compromiso que habíamos demostrado; no hay nada que pueda sustituir el vínculo personal y la honradez del trato en una relación. Un autor debe saber que cuando habla con su editor independiente, habla directamente con la persona que defenderá su libro, que decidirá si se paga un anuncio o no, cuándo presentarlo y en qué librería, qué diseño es mejor para que el libro destaque en el lineal de la librería… Un sinfín de detalles que preocupan, legítimamente, al autor, y por supuesto al editor.

Clásicos

¿Cómo valoras la tendencia de los nuevos sellos de recuperar obras libres de derechos o nunca publicadas?

Ático de los Libros empezó en marzo de 2010 publicando Kanikosen, un clásico japonés y Mi tío Napoleón, un volumen persa de Iraj Pezeshkzad, maestro de la narrativa iraní. Son libros a los que el lector en español no había podido acceder hasta ahora, y ambos requirieron una fuerte inversión en traducción y anticipos. Como en todo, hay que saber seleccionar y construir un catálogo de recuperaciones con sentido. Nosotros estamos editando toda la obra inédita de Beryl Bainbridge porque creemos que el lector castellano debe conocerla; como señalaba el otro día Javier Cercas en su artículo semanal, en Inglaterra su prestigio literario está sobradamente reconocido. Hay que publicar este tipo de autores, porque el clásico posee una cualidad infinitamente más reconfortante que la pura novedad, y es que el tiempo ejerce de crítico literario. Nosotros tratamos de mantener un sano equilibrio y publicar autores contemporáneos sin perder de vista que los clásicos nos explican de dónde viene la literatura actual. Eso sí, invoco y defiendo a capa y espada la libertad de selección del editor: cada uno hace lo que le parece, y esa diversidad y riqueza es beneficiosa para el lector. Lo que no tendría sentido es que todos editáramos lo mismo, porque ese modelo editorial ya sabemos dónde nos lleva.

Librerías

¿Observas una predisposición, por parte del librero tradicional, para destacar los libros de estas editoriales y promocionarlos?


Sin duda, el librero es consciente de que la diversidad que aportamos los nuevos editores independientes es un valor que debe protegerse y cuidarse, y aunque el mercado ejerce su función de criba, está claro que hay una conspiración literaria entre los agentes clave del sector cultural, y en los libreros primordialmente, para apoyar y dar espacio a los que nos esforzamos por ofrecer un catálogo cuidado, literario y original. Belfondo, por ejemplo, ha sido seleccionado por las Librerías «Con huella» como libro recomendado, pues apuestan por la calidad literaria y las nuevas voces.

Crítica

¿Hasta qué punto crees que tantas nuevas editoriales han afectado al panorama crítico en nuestro país?

Somos muy conscientes del bombardeo de información al que los editores sometemos a los críticos y a la prensa cultural. Pero creo que tanto la crítica en prensa escrita como por supuesto los medios digitales son conscientes de este cambio en el panorama editorial y la propia existencia de una encuesta como esta lo demuestra, y todos tratan, en la medida de sus posibilidades, de atender y reflejar estos cambios. En este aspecto, Ático de los Libros ha tenido una muy buena repercusión en medios, escritos y digitales, teniendo en cuenta que empezamos nuestra andadura en marzo de 2010. Hemos llegado en un momento muy dulce para el nuevo editor.

¿Qué peso estimas que tiene en estos momentos la crítica en el entorno digital? (blog, webs…).

Os lo diré en términos de envíos automáticos de ejemplares: mandamos la misma cantidad de novedades a suplementos literarios y secciones de cultura de papel que a revistas y blogs digitales específicamente centrados en la crítica literaria. Otra cosa será la repercusión, el impacto o los seguidores que tengan cada uno de estos medios, pero para nosotros el trabajo de comunicación es exactamente el mismo.

Gustos personales

De los nuevos sellos, ¿cuáles han sido los que más te han gustado o sorprendido?

Debo decir, como Audrey Hepburn cuando en Vacaciones en Roma le preguntan qué ciudad europea le ha gustado más, que me gustan «cada una en su estilo», es decir, que todas las propuestas son válidas e interesantes, y así lo creo. Si tuviera que destacar alguna, diría que Sajalín o Gallo Nero son propuestas originales y muy sólidas.

Promoción


¿Has notado que la presencia de los nuevos sellos haya provocado un cambio en el modo de promoción del resto de editoriales?

Sí, claro está. Todos aprendemos de los errores y aciertos de los demás, y la vitalidad y empuje que hemos inyectado los nuevos editores independientes en la edición, promoción y cuidado de nuestros catálogos por fuerza atraen la atención del resto del sector. Lo que pasa es que hay pocas empresas capaces de generar canales de complicidad tan personales como los que pueda crear un editor que habla directamente de sus libros. Y, en el fondo, ninguna gran empresa está dispuesta a asumir los riesgos que asumen las pequeñas editoriales. Por eso los nuevos talentos de la literatura española publicarán con editoriales independientes que crean en ellos.

Futuro

¿Crees que hay mercado para la cantidad de libros y editoriales existentes? ¿Podrán sobrevivir todas las nuevas empresas?

Se publican más títulos de los necesarios, pero dudo que eso sea responsabilidad de los nuevos editores independientes, que nos movemos en producciones de entre 10 a 40 títulos anuales, a lo sumo. Es decir, si hablamos de sobreproducción, nuestra puerta no es a la que hay que llamar. Pregunta a cualquier librero quien le manda cajas de novedades sin que las pida y, desde luego, no somos las editoriales independientes. En cuanto a sobrevivir, no creo que empresas de menos de cinco personas en plantilla, con gastos generales bajísimos, prudencia en los anticipos y en los costes, sean las que deben preocuparse por la supervivencia. Estamos convencidos de que esta generación de editoriales independientes tiene cuerda para muchos años.