domingo, 5 de junio de 2011

Encuesta sobre la nueva edición independiente (V):Matías Néspolo, Escritor y crítico


Encuesta sobre la nueva edición independiente (V): Matías Néspolo, periodista cultural
Por J. Corominas i Julián y J. A. Muñoz | Portada | 3.06.11


Matías Néspolo (Buenos Aires, 1975) es uno de los periodistas culturales más activos y reconocidos. Estudió letras en la UBA (Universidad de Buenos Aires) y participó en el consejo editorial de la revista cultural Boca de sapo. Desde 2001 reside en Barcelona, colaborando en multitud de publicaciones (Lateral, Letras Libres, Qué Leer, Quimera, El Periódico de Catalunya…). Ha formado parte de las redacciones de cultura de ADN y El Mundo, diario para el que coordinó el suplemento Tendències y desde el que sigue informando de manera habitual. En 2005 publicó su primer poemario, Antología seca de Green Hills (Emboscall). Ha publicado cuentos en diversas antologías y en 2008 formó parte del volumen Odio Barcelona (Melusina). Antólogo, con Jimena Néspolo, de La erótica del relato. Escritores de la nueva literatura argentina (Adriana Hidalgo Editora), que reúne a diecisiete narradores de su generación, en 2009 publicó su primera novela, Siete maneras de matar a un gato (Los Libros del lince).

Impacto

¿Cómo valoras el fenómeno de las nuevas editoriales independientes?

Lo celebro de manera entusiasta como lo haría un ecologista convencido y militante. Pero en este caso no se trata de conservar y proteger la ‘bio’, sino la bibliodiversidad. Una cosa es que los gustos y preferencias de los lectores haya tendido en las últimas décadas a la uniformidad y homogenización. La concentración de la demanda lectora responde a múltiples factores que sería engorroso detallar y analizar aquí. Pero otra cosa muy diferente y muy triste –y no estoy muy seguro de qué fue primero, si el huevo o la gallina– es la concentración y homogenización de la oferta bibliográfica, que es lo que está realmente pasando desde hace años y a escala planetaria.

¿Hasta qué punto crees que la irrupción de estas editoriales ha afectado al mercado del libro?

Sospecho que en los grandes números globales, de manera ínfima.

El “pastel”, en cuanto a ventas, distribución y presencia en librerías, ¿está más repartido?

Me gustaría pensar que sí, sobre todo porque de allí provienen la mayoría de los libros que compro y los que me gusta encontrar en las librerías que frecuento, pero para ser sincero y realista lo dudo mucho.

Editores

¿Percibes una transformación en el modelo de editor, que haya hecho que se conviertan en “promotores”?

Es cierto que hay algunos casos puntuales de editores de pequeños sellos que hoy parecen desempeñar una función más cercana a un “promotor” musical, a un agente o representante de artistas o, ya de plano, a un publicista. Pero ese perfil representa una minoría intrascendente. Pueden contarse con los dedos de una mano y sobran dedos.

Más bien veo otro tipo de transformación en el modelo de editor y es muy positiva. Los nuevos editores independientes, que por media de edad son muy jóvenes, vuelven como antaño a desempeñar las tres funciones básicas del oficio: rastrear, leer y editar. Cosa que desde hace décadas ya no hacen los editores del mainstream porque se han convertido en publishers, ejecutivos o managers absolutamente desconectados no ya de la creación literaria, sino también del departamento de producción, que se dedican a visitar las ferias internacionales como grandes comerciales.

Autores

Los nuevos autores, ¿lo tienen más fácil para publicar, con estas nuevas editoriales?

No necesariamente.

¿Qué opinas de la proliferación de escritores innovadores que aparecen en los medios? ¿Estamos realmente ante una cantera de futuros clásicos o se nos está vendiendo humo?

Pues, lo segundo. No quita que haya verdaderamente escritores innovadores y en efecto se esté fraguando en la actualidad una cantera de buenos autores; pero diría más bien que desgraciadamente unos y otros –por lo menos, los que yo voy detectando– pasan, salvo raras y escasísimas excepciones, desapercibidos por los medios.

En definitiva, que se venda y compre humo –mientras la verdadera carne en el asador no llegue a los lectores hambrientos, en el mejor de los casos, o, en el peor, se eche a perder porque nadie la pone sobre las brasas– no es sólo culpa de las estrategias comerciales de los grandes grupos editoriales, sino que también tienen su cuota de responsabilidad los críticos despistados o malintencionados y los periodistas comodones que prefieren llenar líneas con tópicos, etiquetas o fórmulas resultonas sin cuestionar nada del negocio.

Relación editor-autor

¿Ves difícil que los nuevos editores establezcan pactos duraderos con sus autores?


Si por pactos duraderos entendemos amistad, confianza, sintonía, respeto, etc.; en absoluto. Lo que veo difícil es que un pequeño editor independiente, con el volumen de negocio y las cifras que maneja, pueda conservar durante muchos años a un autor a quien le va medianamente bien en su carrera (que se gana sus lectores a pulso y que consolida su proyecto literario) y que a la larga a lo único que aspira es a lo mismo que cualquier escritor: a ganarse la vida dignamente con su escritura. Cosa que ya ha pasado, pasa y seguirá pasando, más allá de la fidelidad y amor mutuo que se profesen ambos conyugues, autor-editor.

Clásicos

¿Cómo valoras la tendencia de los nuevos sellos de recuperar obras libres de derechos o nunca publicadas?


Pues, en general lo valoro muy positivamente. Sobre todo cuando se trata de inéditos de grandes autores o de libros raros, excéntricos y, en algún modo, valiosos que injustamente han caído en el olvido o, peor, que son absolutamente desconocidos para el lector en lengua castellana. También cuando se trata de grandes obras hace tiempo descatalogadas.

Sin embargo, no lo veo tan claro cuando se trata de la enésima edición de El fantasma de Canterville o de Así habló Zaratustra, por decir algo, en una traducción dudosa, una edición desprolija o mutilada y además estéticamente fea. Que los pequeños sellos independientes también se las traen y hacen de la suyas, aunque en una menor proporción y en casos puntales. Pero pensar que son los eternos chicos buenos de la película de la industria y el negocio editorial es ingenuo y además, falso.

Librerías

¿Observas una predisposición, por parte del librero tradicional, para destacar los libros de estas editoriales y promocionarlos?

En el puñado escaso de librerías literarias y de gran fondo de humanidades en las que suelo moverme sí y se agradece. Pero sé que estas librerías no son en absoluto representativas y que las editoriales a las que nos referimos por lo general lo tiene difícil. Y ni hablar en cadenas o grandes superficies.

Crítica


¿Hasta qué punto crees que tantas nuevas editoriales han afectado al panorama crítico en nuestro país?

No diría que mayormente hayan afectado el panorama porque los vicios, las servidumbres, los malentendidos y las imposturas de la crítica siguen estando ahí. Sí creo que en la medida en que estas nuevas editoriales han hecho las cosas bien, han conseguido poco a poco hacerse un hueco, porque hablar de muchos de sus libros se ha vuelto insoslayable e inevitable para tal o cual suplemento literario, para el reputado crítico de por allá y para el programa de libros de acullá, si se pretende mantener un mínimo de seriedad y profesionalismo.

¿Qué peso estimas que tiene en estos momentos la crítica en el entorno digital? (blog, webs…).

Me resulta muy difícil de determinar, no ya con certeza sino al menos al tanteo. Cosa que igualmente aún le sucede a las editoriales grandes o pequeñas, independientes o conglomerados, a la hora de evaluar el impacto real de los medios digitales en el mercado del libro. Lo único que está claro y que nadie discute es que su capacidad de injerencia crece exponencialmente y que, por supuesto, irá a más. Personalmente, hoy por hoy confío mucho más en el criterio, la honestidad y la independencia de unos cuantos críticos digitales y de lo que se publica en determinadas páginas webs (contados críticos y contadísimas páginas, para ser sincero) que mucho de lo que se publica en papel impreso. Pero el problema de la crítica digital, y no es una cuestión menor, es la contaminación del entorno. En la red todo vale, hay mucho patán suelto y hay que andarse con pies de plomo.

Gustos personales

De los nuevos sellos, ¿cuáles han sido los que más te han gustado o sorprendido?

De los libros que he leído en los últimos tiempos, entre los que más valoro y agradezco se encuentran, si mi memoria no me falla, los publicados por Sajalín, Veintisiete Letras, Errata Naturae, Nórdica, Alpha Decay, Adesiara y, por supuesto, mi casa, Los libros del lince, entre otros.

Promoción


¿Has notado que la presencia de los nuevos sellos haya provocado un cambio en el modo de promoción del resto de editoriales?


Sí, sobre todo en la utilización de las redes sociales y en el sacar provecho de las posibilidades audiovisuales de la red para abrir canales alternativos de promoción más por contagio virtual que por presencia en los medios tradicionales.

Futuro

¿Crees que hay mercado para la cantidad de libros y editoriales existentes? ¿Podrán sobrevivir todas las nuevas empresas?


No estoy muy seguro de si hay suficiente mercado para tal cantidad de libros, porque en España se edita mucho, demasiado, y mal. Pero sí para todas las editoriales existentes e incluso para más. De eso se trata la bibliodiversidad. En última instancia, será cuestión de ajustar tiradas, cantidad de títulos al año y, por supuesto, costes. No sé a ciencia cierta cuantas de las nuevas pequeñas editoriales podrán sobrevivir, pero me tranquiliza comprobar que muchas de mis independientes preferidas no son flores de un día, varias de ellas ya tienen más de cinco años.