viernes, 15 de mayo de 2009

La literatura catalana i el segle XXI: Un exemple envers la millora en la revista Bagant.


Em podran dir qualsevol bretolada, però crec que s’ha arribat a un moment històric on no es pot esperar res de la literatura catalana sense un canvi radical en algunes de les seves bases. La recent i polèmica experiència de Frankfurt hauria de servir com a mínim per a obrir els ulls d’aquells que continuen entossudits en una espècie d’essència immortal que mai ha existit.
Tinc la sort d’haver crescut a Catalunya en un ambient propici que m’ha permès aprendre diversos idiomes i conèixer vàries cultures. Per això m’empipa quan veig anomalies anacròniques dins paràmetres que marquen les lletres nacionals. Que jo sàpiga no es pot anar enlloc amb premis, no és un mal únic de nosaltres, atorgats mesos abans del veredicte, demència conservadora que destrossa prometedores carreres multiguardonades i fa caure en la indulgència a consagrats que van a la ploma fàcil quan prenen consciència de primers llocs sense baixar de l’autobús, pecat creador d’altres, com el fet de viure en una lluita imbècil per dissimular que encara prima a la narrativa una llengua literària que oblida la del carrer, parla blasfema que no cal copsar. A qui enganyem? Som homes que respirem l’aire lliure i ens expressem des de la lògica evolució de la llengua, que no roman tancada en un cofre amb vuit claus. Mentre la nostra literatura no entengui això no podrà acceptar un text català on també aparegui el castellà, viu a la nostra societat i per tant digne i necessari en qualsevol relat que pretengui ser fidel a la veu de la quotidianitat. Acceptar la realitat obre la porta a eixamplar fronteres i anar envers Europa, pàtria comú de tot un continent.
L’exemple seria Joan Salvat Papasseit. Noi obrer, donà al català la més gran poesia de la seva història mitjançant l’ us poètic de la paraula literària i popular, innovadores tècniques i la força trencadora de principi de segle, moment on tot era possible i avançar no feia por, premisses vàlides a la nostra època on, com diria J.V. Foix, ens ha d’exaltar el nou i enamorar el vell per a crear línies sense barreres de cap tipus.


Foto: Jordi Corominas i Julián

jueves, 14 de mayo de 2009

Lo contrario de la muerte de Roberto Saviano en literaturas.com




Lo contrario de la muerte
(Traducción de Francisco J. Ramos Mena)


Roberto Saviano


Debate, 2009


Jordi Corominas I Julián




Nunca olvidaré cuando el autor de estos dos relatos me dijo en mayo de 2007 que una de las más firmes posibilidades para alargar su existencia consiste en seguir escribiendo sobre los deleznables seres humanos que han podrido la tierra donde nació. Un lugar donde creces con la culpa marcada en la frente, donde no importa ser inocente porque la justicia tiene ojos de bala y ceguera asesina. Roberto Saviano vive condenado a seguir viviendo en una cumbre incómoda, como si de un Sísifo sin caída se tratase. Su fama ha sido su noche. El escritor transalpino ya no puede dar marcha atrás, obra y vida se han mezclado hasta un punto donde su nombre, por mucho que publique novedades, parece haber cambiado por el de Gomorra, símbolo de búsqueda de la verdad en regiones desdichadas, magma consolidado por la sinceridad fílmica de otro gran hombre de la pequeña Italia actual: Matteo Garrone.

Lo contrario de la muerte reúne dos relatos de rabia, llanto y desesperación. El primero, que da nombre al librito, se traslada a la guerra de Afganistán sin abandonar el sur de Italia, principal centro de reclutamiento del ejército italiano, organización que convence por necesidad de dinero fresco y falso engaño de mejora personal al participar en misiones de paz. El sueño acaba cuando una llamada informa de un herido y el avión transporta la muerte en forma de joven en vísperas de su boda. María, que puede ser todas las mujeres campanas, quiere tocar el cuerpo de su prometido, Enzo, fallecido a los veintiún años por amor y la seguridad de poder pagar con su sueldo una casa y la futura felicidad de su mujer, para quien fotografiaba montañas de Kabul a la espera del retorno.

Tanto dolor provoca unidad. Es una lástima que Saviano se vea obligado a escribir siempre sobre el mismo tema. Lo hace por los motivos ya mencionados y como expiación del mal terrorífico que expulsa con palabras. El chico que investigaba en Secondigliano tiene un don innato para la descripción realista, a la que da toques líricos excepcionales. Con su prosa el detalle adquiere importancia y los objetos cobran categoría de emblema, como sucede cuando aúna el conflicto asiático con lo aberrante de la Camorra mediante la placa que los soldados llevan en su pecho. Hierro identificador, único alivio después del último suspiro de vidas sesgadas antes de las justas campanadas.

Los soldados que van al frente afgano no son mercenarios. Si lo son los hombres del clan de los Bidognetti, sicarios de primera categoría empeñados en acabar con quien sea para justificar su estipendio. Saviano es italiano hasta la médula. Su narrativa bebe de la gran cultura que su país generó en el siglo XX. El apego a la realidad seca da a sus textos un tono neorrealista evolucionado por sus vivencias personales y todo el bagaje propio de un hombre de su generación. A ello ayuda también la misma actitud de los mafiosos, que el escritor napolitano define con el término hollywoodiense. Fabrizio de Andrè y Quentin Tarantino se conjugan en El anillo, donde la sed de sangre no se aplaca ni con fugas ante temibles cretinos con el cuerpo hasta los topes de cocaína. Los cretinos son peligrosos. Pueden tener un cerebro raquítico, pero están programados para una sola acción: matar. El amor es lo contrario de la muerte. Soñar existe en el sur de Italia bajo la conciencia de su imposibilidad. ¿Cuál es el valor de una voz fuerte si su patria cae en la barbarie? Las patrullas urbanas de Silvio Berlusconi ocultan la gran angustia, el cáncer que corroe: El Estado italiano no mueve un dedo para salvar a sus ciudadanos de conflictos internos mucho más graves que los causados por la inmigración. Oculta y vencerás.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Oda a San Andrés en Revista de Letras



Oda a San Andrés
Por Jordi Corominas i Julián | Portada | 12.05.09


Elsa Bar, noche de fútbol. Andrés, tendrías que ir a la playa. ¿No has visto que palidez? ¡Ni Javito de Gran Hermano! Sí, pero por muy pálido que esté no deja de ser la elegancia en el campo de fútbol, estética silenciosa de toque, guante con clase y pase concreto. ¡Pero no va a la playa! Vete a la playa, Iniesta vete a la playa….así cantaban hace 365 días los feligreses ante el televisor. Estaban frustrados y resentidos. El equipo de sus amores perdía por desmotivación y fin de ciclo. La época dorada del holandés que nunca fumará solo se pudría entre disgustos, gimnasios y clanes brasileños. ¿Qué culpa tenía el pobre Andrés? ¿Pobre? Pequeño gran hombre de Fuentealbilla, no sé si leerás mis palabras, pero desde aquí quiero homenajearte por ser como eres, sencillo, directo y respetable, como tu fútbol, lírica balompédica con quilates dorados de un nuevo color.

El dos de mayo de 2009 Chamartín, recordémoslo una vez más, presenció la mayor exhibición de la historia reciente del deporte rey. Once caballeros vestidos de azulgrana silenciaron al eterno rival con un juego de otra galaxia. En el minuto 84 Andrés Iniesta salió entre aplausos. Se iniciaba su semana de gloria, penúltima cota de una escalada inabarcable que tuvo otro cenit el miércoles en Londres. Minuto 93. Error del Chelsea. Esos locos bajitos. Messi toca el cuero y lo pasa al manchego, quien dispara y ejecuta por toda la escuadra. Mi garganta enloqueció. Estaba sentado en el sillón de mi casa y tu gol me devolvió a la infancia. Chillé como un niño, salí al balcón, salté de alegría y abracé muñecos, fantasmas y alcachofas. Andrés, tenías razón: fue un momento de la hostia, y me encanta que lo dijeras así como eres, de la hostia y nada más que eso, naturalidad auténtica en un universo cargado de divos. Pasan las horas, leo periódicos. En Madrid se ahorran tu heroicidad y cargan contra los árbitros. Con la prensa deportiva hago como con los libros de moda: prefiero que pase la ola para poder leer con objetividad, sin cargas coartadoras.

Viernes 8 de mayo de 2009. Abro un rotativo. En Facebook se han creado grupos que piden el Balón de oro para el chico que a los doce años aterrizó en la Ciudad Condal, todo un reto para un chaval lejos del hogar, a mil leguas de todo lo conocido. Llegar y besar el magma barcelonés, el monstruo urbano y la velocidad. Te adaptaste y en 2002 ya debutaste con el primer equipo. Han pasado siete largos años. El periodista te pregunta si te preocupa ganar títulos individuales. Tu respuesta merece un monumento y te dignifica como persona: “Siento el cariño de la gente, y eso me basta”. Chapeau San Andrés, de verdad. Me hiciste derramar lágrimas en el bar, gotas acuosas de descubrimiento acrecentadas por tu amor a los colores que defiendes. No eres Figo ni Ronaldo: eres Andrés Iniesta, futbolista y ser humano, enorme criatura cercana que se contenta con hacer feliz a los demás, virtud excepcional de quien sabe que gana más regalando sonrisas con sus acciones que no con pesadas pelotas doradas, útiles para decorar vitrinas.

Desde mi punto de vista tu figura emerge en el momento justo. Conviviste y triunfaste en el primer Barça del milenio, ese equipo destinado a marcar época. Su estrella era Ronaldinho, producto genial muy adecuado para BCN, un señor increíble y comercial que regateaba como Dios, marcaba goles estratosféricos, hacía gestos de marketing y se divertía como el que más entre tambores, mujeres y dinero fácil, pues, él mismo lo reconoció, sólo pagaba la gasolina, dame más gasolina. Exhibicionismo válido hasta que la marca ganó la partida a lo humano. El astro carioca, amado por los críos, decayó cuando su magia se asimiló al Carnaval de Carlinhos Brown, emblema municipal para vender imagen. Mira que sucedió cuando se enterró a la sardina. Dos años de sequía pese a tener el mejor bloque del planeta, dos temporadas a pan y agua por excesos de confianza y divismo de un par de tipos listos que apenas juegan en sus rutilantes equipos.

Tú eres Barcelona, la ciudad que pertenece al pueblo, urbe desprovista de publicidad que suple con abundancia de esforzado talento cargado de paciencia y buenas intenciones que a veces se dan de bruces por culpa del aplastante peso de los pocos que mandan. Entraste en el lugar adecuado, algunos comentaron lo bueno que eras, pero en 2006 la figura del altar era otra. Los jóvenes de la cantera recibían elogios; la palma se la llevaba el señor de los piños, el esteta de la carambola y la pirueta. Adoro la espontaneidad artística, no lo negaré; sin embargo los que permanecen son metrónomos que desde su perfecto cálculo inicial siguen la onda del progreso hasta darle tintes inconcebibles, únicos desde la constancia que crea al genio por evolución: a eso se le llama carrera, lo otro son destellos, luces finitas que no vuelven a resplandecer, agotadas por vanidad y egocentrismo de rotativo e inseguridad saciada con cuatro anuncios de natillas con Mamá.

En mayo de 2008 se acabó lo que se daba. Los ricitos emigraron y los bajitos tomaron el bastón de mando en Austria. Deslumbraste a Europa junto a tu hermano mayor Xavi y con la compañía de otros duendes más altos, ¿cómo olvidar la plástica que emana de Fernando Torres?; coronaste el sueño de una nación que ya no esperaba reverdecer los laureles de 1964, cuando la victoria en el Viejo Mundo se contempló como el éxito de una cruzada contra los soviéticos, pocilga franquista que a ellos les honraba y a nosotros nos envilece. Hace un año el triunfo fue el de un País que pretende ser reconocido por méritos propios. Algunos dirán que el boom del deporte español es pasar de la patata al bistec en la mesa. Puede ser, pero expresar arte en el deporte no es tarea sencilla, y en ese junio centroeuropeo vosotros plantasteis las primeras semillas simbólicas hacia un nuevo encuentro que revolucionaría 2009, ni más ni menos.

En 1998 Josep Guardiola jugaba en el primer equipo del Fútbol Club Barcelona dirigido por Louis Van Gaal, un neerlandés con mucha mala leche que hizo debutar a Xavi. Las palabras de tu actual entrenador a tu hermano no fueron proféticas: ¿Ves al chavalillo? Tú me sentarás y él hará lo mismo contigo. No ocurrió ni una ni otra cosa. La evolución del modelo azulgrana, concebido con Guardiola en el medio campo ejerciendo de comandante en jefe de la visión suprema del pase, avanzó líneas, y por eso ahora puedes jugar con tu alma gemela de Terrassa y distribuir aún mas alegría con vuestro juego de fantasía. Os dirige alguien que sabe mucho de todo, una persona que no sólo es buen entrenador, sino que os motiva y es vuestro amigo, un compañero que festeja como el que más cuando toca y os abronca cuando corresponde para haceros mejorar.

Querido Andrés, te has convertido en el mayor ejemplo para los niños, y aunque no soy padre puedo entenderlo. Dices que te gustan los Estopa y que no lees todo lo que te gustaría. Eres un hombre ocupado y haces bien tu trabajo sin perder ni un gramo de la humildad que te han dado los tuyos. El miércoles, cuando rubricaste, ¡y de que manera!, el pase a la final de Roma fuiste poesía en movimiento que al quitarse la camiseta la ofrecía a toda la afición como muestra de agradecimiento. Ese gesto es impagable, como tu persona, como tu mera existencia. Algunos dirán que exagero. ¿Pasearon por la ciudad el jueves por la tarde? Las elásticas con el nombre del manchego invadían las calles, fuiste y eres el héroe por tu grandeza desde la normalidad, épica válida que eclipsa estrellas de diseño y devuelve al pueblo el sentimiento al percibir que eres de carne y hueso, agua buena para tiempos donde todos estamos más que hartos de falsas máscaras de putrefacción, cínicas mensajeras del abismo actual. Andrés, hagas lo que hagas te querremos, siempre. Gracias.


http://www.revistadeletras.net/oda-a-san-andres/ Siempre increíbles, ved fotos de quien escribe y el video del artista Iniesta

martes, 12 de mayo de 2009

Buenas news loopoéticas




Tenemos varias noticias que comunicar en relación a Loopoesia

1) Os esperamos a todos el sábado 30 de mayo en La Cova de les Cultures de Barcelona, Carrer de l'Àngel n12, para nuestro segundo show, con muchas novedades y un final demoledor. Cerramos cartel, lo que nos enorgullece y era necesario, porque Loopoetizar a las diez y media es como ir al cole borracho a buscar a los niños.

2) Ya tenemos myspace: www.myspace.com/loopoesia Está en modo pruebas, pero en breve colgaremos nuestras composiciones.

3) En breve tendremos blog propio. Por el momento podéis contactarnos en el grupo Facebook o en loopoesia@gmail.com

4) Caminaba por el parque y los gansos silbaban caviar austríaco con perlas rocíadas de plastilina.


Saludos Loopoeticos!

www.myspace.com/loopoesia
www.revistadeletras.net/loopoesia

lunes, 11 de mayo de 2009

Diálogo con Gabriela Wiener en Literaturas.com


Diálogo con Gabriela Wiener

«Es un extraño poder el que te da observar, esperar y correr a contarlo»

Jordi Corominas i Julián




Jueves a mediodía. Entro en la sede de un famoso rotativo barcelonés. Me dan una tarjeta y, horrorizado ante el extraño control de seguridad miro a la calle para respirar. Veo a una mujer vestida de negro que combina con su oscurísima y brillante melena. Es Gabriela. Nos reconocemos, nos saludamos y emprendemos el camino hacia un bar donde acabaremos solos en una mesa después de la fuga de familias, empresarios y amas de casa aturdidas por las temáticas de nuestra charla. Gabriela Wiener (Lima, 1975) nos regala con Sexografías, su primer libro pero no el último al tener varios en preparación y terminados, una serie de crónica en primera persona unidas por sus visiones de todo tipo de sexo desde una perspectiva que rehúye lo convencional y lo anquilosado para tratar uno de los grandes temas de la humanidad con la normalidad que permite ir más allá.

ORÍGENES, VISIONES

¿Cómo nació tu interés en el sexo?

Junté todas estas crónicas casi sin pensar en una idea de libro. Las más antiguas, la ayahuasca o la de Badani, las escribí en Perú; las que empiezan a ser más explícitas, como la Swingers, las escribí en España. Cuando reúno las crónicas me doy cuenta que hay un hilo conductor muy claro que tiene mucha relación con mis obsesiones de siempre; soy una persona a la que siempre le ha gustado hablar de sexo, sin embargo me gusta pensar que mi libro no sólo tiene una lectura sexual.

¿Escribiste el libro como un viaje interior o surgió instantáneo?

Es evidente que me gusta hablar de mí, pero lo hago motivada por una cuestión ética, en general nadie te da nada gratis, ellos me han dado su intimidad o han querido follarme y yo siento la necesidad de darles algo a cambio, de despojarme casi al unísono. También es verdad que aprendo muchísimo contrastando mi mundo o lo que yo conocía como mi mundo, con lo que está ocurriendo fuera. En realidad es un encuentro de una intimidad con otra, es sexo, es comunicación.

El sexo es una metáfora de muchas cosas, también de cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás...

Es una manera más de mirarnos, una ventana a tu habitación.

En relación al relato de Louis Lane, como hombre al que le gusta pasear y observar por la calle la belleza femenina opino que muchas mujeres tienen esta especie de armadura medieval, parecen fuertes pero en realidad quieren un beso...

Ese texto funciona como un arte poética. Es en realidad una declaración de intenciones y, aunque no lo parezca, uno de los textos más confesionales del libro. Lois como periodista intenta desenmascarar al héroe y yo lo intento más de una vez a lo largo del libro y con varios de los personajes, intento terminar con las fachadas, desvelar misterios sobre determinados mundos, es como espiar detrás de las puertas....

¿Cómo lograste desenmascararlos?

Invertí mucho tiempo en conocer a los protagonistas del libro para ir más allá; en este sentido me ayudó mucho ser una periodista con vocación de cronista. Es un extraño poder el que te da observar, esperar y correr a contarlo. La gente se entrega a mí, se doblega ante mis “encantos”, es como si estuvieran un juez o con un psicólogo.

Y sobretodo tener el don de convencerles para que hablen...

Es extraño pero suelo conectar con la gente y de algún modo empiezan a hablarme, quizá es porque soy tímida y muy silenciosa con mis entrevistados, si callas ellos abren la boca.

Si observas en la ciudad dos trabajadores como el taxista y el camarero cumplen con ese cometido.

La gente necesita hablar. Me cuentan sus historias. Cuando me vengo es escribiendo, ahí recupero mi voz, mi anhelado protagonismo. Es el momento de ser exhibicionista del libro, mi momento de quitarme la máscara.

¿Te consideras una antropóloga? ¿Una investigadora literaria o social?

No, no soy una antropóloga y tampoco me parezco a una. El antropólogo se va a ver cómo vive el indígena, yo me acuesto con él. O mejor: yo soy la indígena y tengo mi propio espejo.

OCULTACIONES/ COMPLEJOS/ ESTILO

Muchas personas temen determinados lugares y circunstancias sexuales, un ejemplo claro es el de los clubes swingers, que tu en el libro enfocas desde la óptica de lo normal.

Desde que publiqué el libro muchos swingers me han escrito para felicitarme, percibo que les parece creíble mi historia y es porque fue exactamente así. Lo escribí desde la óptica de una primeriza y es fácil sentirse identificado conmigo y mi pareja. Era la primera vez que iba a ese tipo de club pero venía, como cuento en el mismo relato, de experiencias previas de tríos o sexo grupal, llegar a un club de intercambio era una consecuencia lógica para mí, de ahí que en mi libro la crónica se cruce frecuentemente con la memoria y la autobiografía.

Hay como una parte de la ciudad que es oculta y tiene que ver como el sexo. Abrir más las puertas cerradas. Timbres rojos, extrañas estatuas con jarrones chinos...

En una época visité swingers para un libro. Las fachadas de la mayoría de esos clubes tienen una puerta negra y pequeña.
Y si se abriese y más gente entrara quizá se superarían muchos tabúes. La gente se asusta con determinadas terminologías sexuales como sadomaso, tríos, etc....

Es así. La visión sobre el sexo que más ha calado es la de Sexo en Nueva York. Y así, todo lo que esté fuera del radio de las treintañeras adictas al tuppersex ya es considerado de frikis, de ninfómanas, de feas, en suma si no es fashion no es sexo.

Una visión burguesa

Se pone énfasis en cosas que supuestamente nos unen, que nos igualan, cuando en realidad el sexo es lo que nos diferencia y nos particulariza; los personajes del libro tienen determinadas fantasías, son criaturas en pos de su sexualidad, inmersas en una búsqueda consciente o no, por conocer y ampliar sus límites. Quizá a alguien estas sexualidades puedan parecerle extremas y a otros más bien ligths, pero lo cierto es que están llenas de vitalidad y contemporaneidad. El paisaje, la fauna y la flora sexual han cambiado en estos años y yo he salido un poco a contarlo a mi manera, desde mi experiencia directa. Por ejemplo, desde hace un tiempo las mujeres están intentando darle la vuelta a los estigmas que pesaban sobre ellas, como lo de ser o no ser prostituta por vivir de una manera nuestra sexualidad. Hoy las mujeres se apropian de esas categorías y hacen manifiestos del tipo: “soy una zorra y qué”.

Broma que sólo compartiría un 10% de la sociedad, las otras Sexo en Nueva York.

No es broma, es más bien un poco serio, un poco reivindicativo. Yo personalmente estoy hasta la coronilla de esa visión de la sexualidad de manual, como si el sexo se limitara a cuatro procedimientos básicos. Hay mucho consejo barato y mucho pontificador. Los medios ahora lo quieren abarcar todo, nos hacen un hueco casi a todos, pero siguen con sus asquerosos prejuicios e invitan a sus programas a gente liberada sexualmente para encañonarlos y hacerles un linchamiento público en el que se reafirmen los mismos valores conservadores de siempre y lo peor es que ellos se prestan.

Qué posibilidades ves de reivindicarla?

Yo lo hago escribiendo y hay muchas chicas que hacen lo mismo u optan por hacerlo a través del arte, el cine, etc. Yo huyo de los panfletos y de los intentos de instrumentalizar cierta escritura. Me refirmo en que no hay nada más combativo que dar tu propia visión personal, individual e inalienable. Si hay reflexión pues estupendo pero que se genere sola en la cabeza del lector.

Eso, por ser directa, hace que haya momentos en que el libro coge una cercanía de programa de radio.

Soy muy normal, igual es por venir del periodismo, pero siempre odié el estilo solemne y pomposo; prefiero ser más descarnada y más llana.

En ese sentido aquí en España estamos superando estos complejos, pero en España durante cierto tiempo la literatura tuvo frenazos en lo relativo al léxico sexual.

Repudio el lenguaje de la literatura erótica convencional, lo de tu coño es como un durazno abierto, no me pone nada, prefiero la verdad desnuda. Yo no hago literatura erótica, no intento provocar la excitación, me gusta crear sorpresa, atracción, morbo, ternura y desconcierto.

HISTORIAS, EROTISMOS

Hay determinados textos de tu libro donde la sexualidad se expresa desprovista de cuerpo, expresada mediante símbolos.

El relato del tunning, que no está en la versión peruana, es una de esas crónicas que funciona como nota a pie de página, que comenta lo que ocurre. Pasa lo mismo con el texto de la cárcel, tampoco es propiamente sexy pero sí hay mucha tensión sexual; en el del tunning hay una reflexión sobre el tema del fetichismo y los estereotipos masculinos....

¿Los símbolos de poder masculinos?

Totalmente.

¿Desde que perspectiva lo enfocaste?

Es muy de género. Ví toda la convención de tunning con frialdad y deseando sexo, era real que lo deseaba, lo recuerdo muy bien (risas). Es una crónica muy de anticlímax porque nunca ocurre nada, me paso dos días con sus noches viendo solo hombres embobados por sus propios cacharros, por sus fantasías egoístas y sus mega egos masculinos. Esto para mi tiene que ver mucho con el sexo aunque mi editor en Perú no lo vio así.

¿Relatos del no sexo?

En general considero Sexografíasun libro sobre la intimidad. Es un viaje de otros cuerpos hacia mi propio cuerpo.

Otra aportación que considero interesante es la de los transexuales. En los primeros tiempos de los ingleses en Norteamérica muchos de los recién llegados tenían que pagar el pasaje durante años su pasaje al Nuevo Mundo, un poco como los transexuales sudamericanos con sus viaje de traslado a Europa. A partir del sexo, esta nueva esclavitud, se establecen correspondencias históricas y conductas de comportamiento comunes en todo el planeta.

He convivido con eso. Mi marido tiene un primo transexual que fue reina de belleza en un concurso de Miss Universo Gay en Lima, era preciosa y con el dinero construyó una casa para su familia, así se ganó su aceptación. Como ella, estos personajes tienen una vida excesiva y marginal; consiste en aspirar, en tener un sueño que al final pagan muy caro, terminan en la esclavitud, pagando cuotas, corriendo el riesgo de follar con posibles asesinos, sufren trabajando en la calle en noches frías, son encarceladas, perseguidas por no tener papeles, se enferman, se drogan para olvidar la enfermedad, las drogas las enferman más, mueren golpeadas, solas, pobres y enfermas de Sida. Eso fue lo que vi en el Bosque de Bolonia.

Lugares con particularidades, donde se mezcla lo sublime con lo grotesco como en el Camp Nou...

Las transexuales me atraen sexualmente muchísimo. No llego a estar tan maternal y la crónica hubiese tomado un cariz más sexual. Me atraen mucho las trans, son una mezcla de madre, macho, esposo, amante, amigo.....

Parece como si fuera una fantasía femenina.

Lo es. Las transexuales en las fiestas siempre están rodeadas de chicas. Seguramente atrae su masculinidad en cuerpo de chica o su feminidad con miembro.

Unos centauros posmodernos.

Realmente tiene un punto cool. Sexo lesbiano, sexo heterosexual, sexo homosexual. Es una criatura perfecta, lo tiene todo.

¿Ninguno de los personajes te han creado un desbarajuste emocional? ¿Quizá Nacho Vidal?

Esa crónica salió en una revista colombiana; la mujer con la que estaba era de ese país y Nacho me dijo que ella le dejó al leerme. Él me lo agradeció más de una vez. Fue un daño colateral. Muchas personas me dicen si mi idea era ridiculizar a la estrella del porno y eso no es así. Al final no le hice un daño, le hice un favor, se puso hasta contento. Nacho no es un hombre de una sexualidad convencional. Volvemos a la máscara. Quería mostrar al hombre de verdad.

¿Y el dealer pornográfico? ¿No es una especie en extinción con todo el boom del porno en internet?

Es una ficción inspirada en una persona real; todas las descripciones y el relato de su comercio con cintas porno es verídico. Ahora bien, la historia ocurre antes de la eclosión del porno en la red; en el momento actual un dealer así podría ser un asesor para encontrar páginas web con esos contenidos, hay tantos que es fácil perderse.

¿No crees que los que lean el libro buscarán historias cargadas de sexo y erotismo?

Cuando escribo en el suplemento de EL PAÍS EP3 siento que mis crónicas son antisexuales. Mucha gente se me ha quejado. A veces esperan polvos celestiales y encuentran humor negro. Ser predecible es letal para el sexo.

Cierro la grabadora y seguimos conversando un rato sobre nacionalidades, sexos y derivas. Los tópicos suelen ser iguales en todas partes. La conclusión enlaza con el mensaje de sexografías: poner los pies en el suelo, ignorar el mensaje institucional y penetrar en el interior del fenómeno para hallar la realidad con mayúsculas, folio abandonado que no debe darnos miedo rellenar.



Foto: Juan Lafita
http://www.literaturas.com/v010/index0905revista.asp

domingo, 10 de mayo de 2009

Los locos y el lavabo en Revista de Letras


Por Jordi Corominas i Julián | Portada | 8.05.09

Cuando era pequeño podía mear por la calle. Hay un extraño código de conducta que permite a los niños les esté consentido hacer sus necesidades en la vía pública. Si eres adulto la cosa cambia, y mucho. Por experiencia propia, aunque este texto no es ningún lamento, puedo asegurar que sale caro hacerlo si por casualidad te topas con guardias urbanos, adalides de la conciencia cívica de Barcelona, ansiosos recaudadores para sanear las arcas municipales y así tener dinero para Woody Allen o pintar bicicletas de amarillo para cuando el Tour de Francia circule por nuestras carretera y proporcione pingues beneficios.

Cuando era pequeño había una extraña cápsula especial en el cruce de Sant Antoni Maria Claret con la Calle Cuenca. Ponías cinco duros y una puerta abría un lavabo parecido al de los aviones, pero con el añadido fantasioso de tener mil y un detalles que lo convertían en una habitación cilíndrica que por poco dinero te permitía total privacidad y silencio. En el parque de la Sagrada Familia vi otro ejemplar que los años y el vandalismo arruinaron. Con los servicios públicos ocurrió como con las cabinas de teléfono. Depositar la monedita era desperdiciar el dinero, perdido de antemano por culpa de ineficaces ranuras destruidas con y a conciencia.

Cuando era pequeño los equipos ingleses no jugaban contra el Barça en el Camp nou, a ver si algunos aprenden el nombre correcto del coliseo blaugrana, porque fueron sancionados de 1986 a 1991 por la tragedia de Heysel. Cuando los readmitieron, me acuerdo con jolgorio, volteretas y clavicordios de un aficionado del Newcastle que escondía un bogavante en su chaqueta. Iba borracho como una cuba y no miraba el partido. Soltaba incongruencias, sacaba el crustáceo de su bolsillo interior y reía. También acude a mi memoria un grito, el de los hinchas del Manchester cuando su equipo empató a tres en el estadio. Esos eran momentos espectaculares, cargados de emoción. Ya en el siglo XXI asocio las escuadras de la otrora pérfida Albión con buen juego y hooligans mimados por el ayuntamiento de Barcelona. Cuando aterrizan tienen programadas actividades especiales, una especie de campo de concentración posmoderno destinado al ocio para evitar males mayores, y largas hileras de retretes que desaparecen cuando el árbitro pita tres veces, ¿tendrá esa norma sentido cristológico de negación?, y en El Prat despegan aviones de retorno isleño.

Cuando era pequeño mi escuela tenía muchos excusados. Eran útiles para repasar chuletas, iniciarse en el sexo y solventar urgencias de menor o mayor grado. El patio del colegio era mi ciudad, y me sentía seguro por conocer el camino y poder acudir al habitáculo de evacuación cuando el cuerpo lo requería. Ahora paseo y constato la imposibilidad de cubrir tan primordial función en las avenidas de la capital catalana. La única solución tiene horarios marcados. Las puertas de los bares cierran a las tres de la mañana y si entras para orinar existe la costumbre de consumir algo para no quedar mal. Pese a la miseria moral y política de Italia ellos nos superan en civismo al permitir mear si lo pides al camarero o dueño del establecimiento. En Barcelona los pobres ciudadanos tienen que rascarse el bolsillo o, en caso de traspasar la frontera límite del reloj, hacérselo encima para evitar sanciones económicas que pueden alcanzar la increíble cantidad de cinco mil euros.

Cuando era pequeño el mundo estaba dividido entre buenos y malos casi desde una perspectiva cinematográfica. Los justos salían vencedores y los perversos de turno caían derrotados por una absurda y aplastante lógica. Ahora que soy mayor sé que no es así, y por eso le ha dado a mi cerebro por reflexionar que quizá la ausencia de mingitorios públicos se deba al oscuro deseo de poder atrapar a culpables de infringir la flamante ordenanza municipal de civismo aprobada a finales de 2005, horrible regalo navideño que por suerte, aunque según los rotativos de la época llegó a plantearse, evitó prohibir vomitar. ¿Se imaginan a un policía multando a un viandante por no poder contener una pésima digestión? Me sentó mal la paella. Lo siento. Por favor, deme sus datos. Podemos ir desnudos en cualquier sitio, pero no podemos escupir o beber una simple lata de cerveza.

¿Nos estamos volviendo locos?

Cuando era pequeño los seres más peligrosos eran los desconocidos. Caramelos al salir y largas gabardinas. El coco cedió su puesto a horribles asesinos de ancianas, todas bondadosas, que diría Barricada. A los veintitrés años leí apasionadamente la obra completa del gran Italo Svevo y quedé prendado por su ciudad, Trieste, famosa por ser la población italiana con más suicidios por habitante y ser la primera localidad en experimentar un sistema que dejaba a los pacientes del manicomio circular libremente por sus calles con fines terapéuticos y de integración. Dice la leyenda, y la creo, que parte de los trastornos psíquicos de la multicultural urbe se deben a la bora, viento que en su máxima intensidad puede alcanzar los 180 km/h. En Barcelona el dios Eolo es más benigno y la tramontana reside en Figueres; sin embargo, las últimas semanas y mis últimos paseos avanzan hacia la senda y el choque casual con personas afectadas de algún grave problema mental, seres desangelados, ángeles caídos por el sufrimiento que andan ciegos, ensimismados en un insondable malestar.

Cuando era pequeño los locos de las pinturas llevaban un gorro napoleónico, como si tal atuendo simbolizara la fina línea que separa la demencia de la genialidad. Los chiflados no son Pablo Picasso, Arnold Schonberg o James Joyce. El pavimento los acoge alienados y temerosos. Cada quince minutos topamos con alguna persona, podemos ser nosotros mismo o el vecino de al lado, con alguna perturbación psíquica. El martes pasado emprendí una larga y alegre caminata. De repente el cielo tiritó y surgieron nubarrones por doquier. En una esquina un hombre de unos cincuenta años aguantaba un clavel y soltaba piropos a todo bicho viviente que pasara cerca de su refugio majareta. Guapa, estás divina, te lo comería todo. Que culo tienes. Podría ser un pervertido, pero su ida mirada mostraba tonos más preocupantes. Dos calles más arriba un hombre repetía voz en grito que con Franco se vivía mejor. No lo decía para nadie, era su mantra de martes. Cabeza gacha, espalda caída.

Cuando era pequeño un compañero de escuela resbaló con un balón que hizo estallar un furibundo ataque de epilepsia. Después de llamar a un amigo subí por una zona peatonal y fije mi visión en un escaparate chino, con los gatos amarillos sin mover el brazo en plan hitleriano porque la crisis aconseja ahorro de pilas en los escaparates. Al ser un enamorado del deambular tengo la visión periférica muy desarrollada. El rabillo de mi ojo–tengo dos, no soy tuerto– vio como un cuerpo se deslizaba desde un banco al suelo. El individuo, de unos sesenta años bien llevados, se movía agitado. Llamad a una ambulancia. Ya lo ha hecho ese chico. Muy bien. Se arremolinó una importante cantidad de personas para ver qué ocurría. El señor empezó a golpearse su propia testa. Le cogieron las manos. Sus pupilas mantenían un reto con un punto fijo. La multitud creyó estar en un bar viendo la goleada del Barça al Madrid. Yo creo que es epilepsia. No, decía el fortachón que impedía el movimiento del enfermo, es alcohol, ha bebido y por eso está en otra dimensión. Llegó una hermosa mujer. He visto más veces a Nicolás. Vive por aquí, siempre tiene estos ataques. Todos creían tener la razón. Veinte minutos después la asistencia médica seguía haciéndose esperar y el murmullo aumentó. Mercado de buenos y miserables unidos por el morbo y la afición nacional al marujeo en cualquier faceta de la existencia.

Cuando era pequeño mi principal miedo antes de llegar a casa eran dos perros que ladraban mucho. Ahora cuando saco las llaves de la chaqueta sé que el pavor quizá aparezca en las noticias de la televisión, no en los alrededores de mi hogar, donde cada miércoles merodea un barbudo con gafas que, suelo recordar muy bien rostros y andares, guarda un parecido asombroso con Harry, nombre por el que llamábamos al encargado de material en la Universidad Pompeu Fabra. Harry ahora está sucio y lleva consigo una bolsa de supermercado para el bocadillo. Es capaz de transcurrir horas y horas en emplazamientos que disgustan a la mayoría. Entradas de Parking, rellanos de escalera y ángulos obtusos. No lo he comentado con ningún conocido del barrio, pero sería harto interesante conocer el motivo de sus apariciones, pues el antiguo empleado del templo del saber acude a su cita puntual, como si se tratase de un pacto privado o una tradición que mantener. Misterios.

Cuando era pequeño un compañero de pupitre, y otros niños con bastante mala leche, solía emplear una amenaza infalible: mi padre tiene una escopeta y te matará. El jueves pasado un anciano con gorra de los Memphis grizzlies me soltó que toda la culpa era mía y por eso merecía morir. Hay mucho majareta en la calle, gente sin pecado alguno que son dejados de la mano de Dios por las instituciones. Mis abuelos no conocieron la palabra depresión, entonces no existía y ahora desde nuestro relativo avance, no es lo mismo progreso que desarrollo, podríamos intentar ayudar a las personas que necesitan algún tipo de atención que facilite la difícil tarea de vivir. Mientras atendemos medidas utópicas nos conformaremos con costosas campañas publicitarias y proclamas como la de Jordi Hereu, quien en la reciente inauguración de una librería pronunció un frívolo más lectura y menos crisis que poca o ninguna gracia tiene. Gajes del oficio. Perturbaciones más que mentales.

Fotos: Jordi Corominas i Julián

http://www.revistadeletras.net/los-locos-y-el-lavabo-paseos-de-pasado-y-presente/

lunes, 27 de abril de 2009

Emulsió de ferro de Sebastià Jovani en Bcn Week


Crim, música, nit i Gràcia
Emulsió de ferro


Les èpoques històriques són una mica com els K7s: si les tractes molt s’acaben deformant i s’espatllen. El cas contrari porta oblit i destrucció. Encenem la cinta d’Emulsió de ferro i la música narrativa ens transporta a la Gràcia de novembre de 1976, pocs dies abans del primer aniversari de la mort de Franco. No importa el gallec fill de puta. Interessa un cadàver que uns senyors deixen a la plaça del Raspall, centre neuràlgic de la comunitat gitana del barri.

El cos perforat i tatuat és el punt de sortida d’una novel•la polifònica on tots els personatges semblen buscar quelcom sense trobar-ho. El cas exerceix l’energia de la troballa en el doble sentit de resolució detectivesca i vital. Per això, a més d’estranyes lògies maçòniques i residus d’un altre temps que agonitza, la novel•la de Sebastià Jovani (Barcelona, 1977) és un recorregut que neix com l’odissea de Víctor Neige, investigador a temps parcial i clarinetista, per anar més enllà al permetre’ns caminar per una Barcelona soterrada en unes interessants clavegueres instal•lades a la superfície. No fan pudor, però als que encara manen els disgusta que els aires innovadors, els que desitgen normalitat sense putrefaccions feixistes, circulin, investiguin i sàpiguen més amb mètodes simples: caminar i sobreviure, preguntar i deixar, per molt que en Neige sigui un impacient, que les coses passin.

L’enigma inicial produirà una setmana de deliri amb trets, drogues, concerts, bogeria policial, baralles, sexe, viatges amb elements lisèrgics, carajillos al resolís, situacions absurdes i un final lògic i, perquè tants cops hem d’emprar aquesta maleïda paraula?, trepidant. Enumerats d’aquesta manera podria donar la sensació que els elements que teixeixen la trama són volàtils i espectaculars, Hollywood banal. No. A Emulsió de ferro tot flueix sense que les contínues agitacions del relat escandalitzin. Succeeixen amb naturalitat, d’una forma sincera que dóna encara més versemblança al context, sensació reforçada per l’ús del català i el castellà, llengua que omple la meitat del text entre informes policials, Alastairs metafísics del gran poder i una formosa teutona exercint de tendra femme fatale. A més de bilingüisme també hi ha romaní gracienc i moltes portes. El pobre Víctor Nubla –perdó, Neige– sent raresa quan en veu la seva casa sense, senyal inequívoca d’una existència on tothom entra durant un instant que ha de concloure per obrir una nova era que foragiti les deixalles d’un esquelet tradicionalista i nacional-catòlic a la paperera de la Història.

Emulsió de ferro
Sebastià Jovani, La Magrana, 2009

domingo, 26 de abril de 2009

Looking for Carmen de Mairena (Part I) en Bcn week


Looking for Carmen de Mairena
Part I

by Jean Martin du Bruit

Hi havia una vegada una alemanya i un català. Ambdós conspiraren penetrar a les terres indòmites del Raval a la recerca del travesti més famós de la Península Ibèrica: Carmen de Mairena. El noi l’havia vist temps enrere, quan la Rambla era una jungla tranquil•la sense barrets mexicans ni cerveza beer. L’ambient alegre i provincià donà pas a una avinguda cosmopolita on transitar era un eslàlom que el noi i la noia completaren com bonament pogueren. Només una lleu aturada per parlar amb dues americanes que venien d’una unbirthday party frenà el seu impuls.

Arribats al carrer Montserrat començà l’aventura pel bosc decrèpit de pols i murs caiguts. Els nostres protagonistes decidiren picar timbres propers al Cangrejo, local on el més gran centaure de la postmodernitat havia tingut moments de glòria. Els veïns s’escandalitzaren. No, esta mujer ya no viene por aquí, no sé dónde vive. La resposta de l’intèrfon es complementà amb la dels balcons. Algunes persones s’emprenyaren i escridassaren a la intrèpida parella. ¿Para qué llaman? ¡Déjenos en paz! ¡No tenemos nada que ver con esa mujer!

Els crits allunyaren els investigadors. Un gos bordà. La tensió era profunda, però no irrespirable, pel que decidiren refer el camí. La mitologia popular veu la Mairena com una juerguista de primera, una vividora que gaudeix de l’ambient nocturn. Els bars en podien donar la resposta. Al mateix carrer Montserrat preguntaren al bar Zamora, i tant el cambrer com una clienta amb sobrepès ampliaren els horitzons del català i l’alemanya. Calia pujar uns quants carrers del laberint i tornar a preguntar, doncs amb el nom de la casa encantada del travesti poc farien. Necessitaven un número precís.

Mentre pujaven l’estretor del Raval augmentava la inquietud. La caputxeta vermella no sabia res del llop, però en Jordi i la Lena, vet aquí el nom dels dos grillats, aprofitaren la tecnologia i, abans de la seva recerca urbana, s’entretingueren al Youtube per veure vídeos de la diva amb més llavis que Mick Jagger. Com seria veure-la en persona? Diria allò de «cuando veo una peli porno se me pone el coño como un horno»?

Havien descuidat acotar la informació i preparar-se psicològicament. Sentien por i neguit, fins i tot pensaren en renunciar a la seva futura gesta davant la lògica dels esdeveniments i la incomunicació idiomàtica de la zona, plena de locals de contrades llunyanes on el mite de la Mairena era desconegut. Potser les prostitutes sabrien alguna cosa, però Holmes i Watson no s’atrevien a entaular conversa amb elles. La solució arribà quan la línia de la derrota es perfilava a l’horitzó. L’únic bar castizo de l’indret els rebé amb música d’Estopa i pimientos del Padrón. Els enviats de Déu no són àngels asexuats, sinó cambrers vestits de blanc immaculat, Dupont i Dupont del segle XXI amb claus que obren totes les portes. Sí, hombre, está aquí al lado. Tira recto y gira a la izquierda. Verás un portal donde siempre hay putas. No, no sé el piso. Pregunta.

Gràcies, moltes gràcies. La Lena i el Jordi somriuen. Per primer cop senten tenir una pista càlida i no volen desaprofitar-la. Bingo! Les barjaules xerren disteses fins que irromp la policia. Totes fugen menys una encantadora romanesa a qui pregunten si sap on viu la Carmen. Tot és dir-ho, mirar cap amunt i veure una roja cabellera a un balcó amb cortines beige. El cabell s’esvaeix. ¡Carmen! No, chilla más fuerte. El català obeeix les ordres de la prostituta. ¡CARMEN! Ahora ya puedes subir. El noi i la noia es miren als ulls, incrèduls. Accedeixen a dins l’immoble on han vist la cupletista. Van a les palpentes. La foscor és absoluta i les escales semblen de la postguerra. Es creuen amb una parella que els observa amb estupor. Què hi fan aquests a casa nostra? Pugen un pis més. Ca la Carmen és a dos metres. La porta és oberta. No volen entrar sense una invitació prèvia. Piquen. Fotos de Sara Montiel i Lola Flores. Toc toc. Toc toc. Apareix un home d’uns setanta anys. ¿Está Carmen? ¿Sois periodistas? Sí, queremos entrevistarla para resucitar su pasado. Hoy está muy cansada, acaba de llegar de un espectáculo en Córdoba. Volved de aquí a una semana a la misma hora. De acuerdo. Muchas Gracias.

Ningú pot entendre la sensació viscuda quan tens el paradís a un pam i t’asseguren que hi podràs tornar. Cien travestis por barra, pecho en popa a toda juerga, no corta falda sino vuela, ese travesti arlequín. Perdó. He perdut el cap. Calia esperar i el somni es faria realitat.

Una setmana després els nostres protagonistes quedaren en un bar de la Rambla del Raval regentat per una transexual. Begueren tè, parlaren de la preparació de l’anhelat instant i partiren envers la casa encantada. Les sis de la tarda era una bona hora per una sacra conversazione amb l’estrella de la cançó. L’espai era el mateix. Les senyores de la vida havien desaparegut i tres mossos barraven el pas al punt decisiu de la història. Com que en Jordi i la Lena no tenen pinta de delinqüents pogueren passar, pujaren el seu particular stairway to heaven i repetiren el toc toc, aquest cop amb la porta tancada. El senyor gran que identificaren com el mànager de l’artista no hi era, i en el seu lloc els rebé una dona amb aspecte hindú d’origen andalús. Havien franquejat el darrer obstacle! O això semblava. Sara Montiel. Paper higiènic. Lola Flores. Ferum anòmal. Museu Carmen de Mairena. Todas mis fotos entre mis muros. Esperad un momento, está durmiendo, ahora se levanta. Seiem a dues destartalades cadires. La llum és groga anys cinquanta. Sorpresa! Finalment veuen a la Carmen. Porta un pijama verd amb dibuixos d’ossos de peluix i fa mala cara. Ha anat a dormir tard i no s’ha pentinat. Quina potència oral! És una aparició, una epifania còsmica i metafísica. La musa del Paral•lel té son. Els cita per l’endemà a la Rambla on, finalment, podran conversar amb calma. Esperar, sempre esperar. I vet aquí un trans i vet aquí el break dance, que aquest conte no és clos, Joan Clos. Continuarà.

viernes, 24 de abril de 2009

FEM PAIS BCN WEEK 74


by Jordi Corominas i Julián and Núria Ferrer

“Sí, sóc la veu del Bruce Willis. Quan vaig a comprar les venedores m’ho pregunten. Em reconeixen i clar, al barri sóc el Bruce, ningú em coneix pel meu nom. M’agrada molt la meva feina i és un honor ser identificat amb un actor carismàtic”.
(Ramón Langa, doblador de Bruce Willis)

“De fet penso que és una vergonya que pel doblatge molts no entenguin els motius interpretatius que han permès a Penélope Cruz guanyar l’Oscar. Qui vegi la pel•lícula en català es perdrà molts matisos que donen forma al personatge de Maria Helena, una histèrica espanyola que només pot valorarse des de la llengua emprada per l’actriu. La histèria no va per barris, sinó per llengü̈es. Em parlaves de la teva perplexitat quan de petit escoltares un ‘fills de puta’ dit per l’Indiana Jones. ‘Hijos de puta’ és millor. Però això només és una vessant més del conflicte”.
(Client del Raïm opinant sobre determinats aspectes del doblatge)

“It seems logical that, if you’re going to dub or subtitle films to be distributed in Catalunya, at least 50% would be in Catalan. That being said, I’d rather see us step away from these politico-nationalistic arguments and move instead towards the separation of art from politics and money. If the majors don’t want to play ball and refuse to distribute here, fuck them. We don’t need to see another sequel to The Fast and the Furious. It might do us good to get cut off from Hollywood. Necessity is the mother of invention, no? With less of the foreign garbage being pumped into our systems, Catalan cinema can focus on its own voice and style. Our true isolation as a country ended a long time ago. We no longer have to stare with mouths open at these shit novelty products of dubbed movies. We travel, we are artists, we try to get closer and closer to the truth. As a viewer as well as a creator, I am interested in the original work of art, not in a knockoff that’s meant to make it easier for me to understand. What do we ever truly understand?”
(Montse Pons, documentary filmmaker and writer)

“In terms of language-education tools, there are few more powerful than the motion picture. Film allows viewers a window onto the common usage, the idioms, and the cultural knowledge embedded in a language. That’s something you can’t learn from books. If you don’t have the opportunity to go to a foreign country and engage with native populations, where else but the cinema can you achieve this immersion? Dubbing makes people lazy students and isolates them from the body of linguistic knowledge made available over the past century through the globalisation of the film industry. Think of how many imaginary voyages you have taken to parts unknown. Think how intimately you have known characters whose real-life counterparts you would never come across. How could you possibly dub a movie like Lock, Stock and Two Smoking Barrels and still absorb the education it has to offer?”
(Sarah Fallows, Professor of English, University of Barcelona)

“Sóc català i entenc que hi hagi gent que s’hagi de guanyar els quartos amb el doblatge. Mira en Boixaderas, a vegades fins i tot somnio amb la seva veu. Visca la terra i tot el que vulguis; ara bé, no és el mateix escoltar els nostres dobladors que sentir la veritable ona vocal de determinats actors. Marcello Mastroianni fou doblat a les seves primeres pel•lícules per Nino Manfredi i Alberto Sordi. Des d’Una Domenica d’agosto fins a La Dolce vita van deu anys on l’actor guanyà el dret a usar la seva meravellosa veu. Veure doblades les obres on surt el gran Marcello, penso en 8 ½ o en Divorzio all’italiana, és un pecat mereixedor de qualsevol condemna”.
(Isidor Rodisi, funcionari municipal)

“Look, I wouldn’t want Katzenberg to hear me say this, but the take is all about how well you deliver on the story and the characters. The people want to see something they can follow and heroes they can identify with. Sound, performance, semantic or emotional precision... maybe they make a movie better, but they’re not what gets people into theaters. This is entertainment. Language doesn’t really matter.”
(Junior exec, DreamWorks SKG)

“Why don’t they dub music, that’s what I want to know. It would really cut down on the number of street musicians with interesting renditions of ‘Parararar ra Bamba’ and ‘Hey Yúd’.”
(Jared Coffey, bus rider, Barceloneta)

“Don’t make it bad. Alain Delon és l’ídol de la meva besàvia. Sempre diu que la seva veu de bell ferèstec la fascinava, però que només la podia sentir quan anava a Perpinyà, on obres com La piscine –on gairebé feia l’amor amb Romy Schneider, sí, sí, la emperatriz!– la feien caure de cul entre bellesa i to vocal sensual, rodolí! Alain Delon joue trés bien au football, Alain Delon est une star du rock and roll, Alain Delon est le general de Napoleon”.
(Jaume Rovira, nen superdotat de Cantallops d’Avinyonet)

“Vaig arribar a Barcelona fa cinc anys. Ara semblo un català de la ceba, cada dissabte menjo calçots a masies rurals, existeixen les masies urbanes? Roberto Rossellini hauria de ser considerat una espècie de pare de la humanitat. Sort que els temps canvien. A l’Espanya de Franco Viaggio in Italia era Te querré siempre. A Le mèpris, de Jean Luc Godard, els protagonistes surten del cinema i l’espectador veu el rètol del film del director italià. Us l’imagineu amb la seva traducció castellana? Hagués estat lamentable. Aquest és un dels mals ignorats: amb el doblatge es desvirtua el missatge i la veritat de l’obra artística”.
(Felice Gimondi, homme fatale del Poblenou)

“Lo recuerdo y me río. Singing in the rain, la rubia y la morena. Una tonta, la otra guapa y buena cantante. Venga morena, pisa con garbo, déjale tu voz a la pavisosa. ¡Es mía, he dicho que no la compartiría! Hazlo o te echamos. Vale, tú ganas. Debbie Reynolds presta su poderío. Los aplausos van para la rubia. Le piden que cante en directo. La morena escondida entona la melodía mientras la falsa triunfadora gesticula como una imbécil. Se alza el telón. Se descubre el pastel y el público estalla en una sonora carcajada. Escuchar a un buen actor doblado es como escuchar canciones inglesas en castellano. Se pierde forma y esencia, la belleza adelgaza y la estructura de la frase, cualquier acto verbal tiene métrica en su seno, se suma, aunque sólo sea un poco, al camino de la antología del disparate”.
(Enrique Complicado, crítico de cine de El norte de Singerlin)

“At a time when people were freed from the relatively isolated period of the “cultural revolution” (1966-76), reading the “Scar Literature” (which recounted many people’s sufferings and ordeals during those stormy years), reciting the experimental and sentimental “Obscure Poetry,” and watching dubbed foreign films became the hottest fads. Among the most popular dubbed foreign films were Hamlet, directed and acted by Laurence Olivier in 1948, Jane Eyre, directed by Delbert Mann in 1970, Zorro, starring French actor Alain Delon, the British-French film La Grande Vadrouille, directed by Gerard Oury, the film version of Charles Dickens’ Great Expectations, directed by David Lean, Death on the Nile, directed by John Guillermin, and the Japanese action/adventure Cops and Thugs, directed by Kinji Fukasaku and starring The Japanese Clint Eastwood, Ken Takakura.”
(From “Golden Dubbing Age Falls on Deaf Ears”, China Daily, 2003-12-19)

“Me gustan los chinos porque son la realidad”.
(David Carten, Manager de Sustainable Energy)