lunes, 11 de enero de 2010

Martes 12, El casó Bultó y el asesinato del Alcalde Viola en la Hora-L de Radio Barcelona-Cadena SER


Este martes 12 dedicaremos la sección criminal de la Hora-L a recordar dos crímenes directamente relacionados. El asesinato del empresario Bultó y la muerte del Alcalde Viola, homicidios políticos acaecidos entre mayo de 1977 y febrero de 1978 en la ciudad de Barcelona. Ambos casos fueron cometidos por la misma banda terrorista, EPOCA, grupo independentista que se considera el embrión de Terra lliure. El explosivo en el pecho y la impotencia son algunas de las columnas que sustentan estos dos asesinatos, muertes espectaculares propias del sangriento período posterior al franquismo, Transición venerada que convendría revisar de una maldita vez.

Para quienes quieran ambientarse antes de la emisión recomiendo la lectura del relato "Lléveme a casa" de Sebastià Jovani, perteneciente a la antología Matar en Barcelona.



Crímenes en la hora-L

Cada martes a partir de las 13.06

Hora-L

Radio Barcelona- Cadena SER

96.9 FM

666 AM

jueves, 7 de enero de 2010

Santa Cecilia o el poder de la música en Revista de Letras


En Vitoria hace un frío que pela, hay hasta quien dice que parece Siberia. Para calentarse unos parados, han prendido fuego al obispado. No, no nos confundamos por el ritmo de Potato. Saltamos unos siglos atrás. La Guerra de los treinta años asola Europa. Siglo XVII de coronas en lucha y controversias religiosas. No ha bastado el acto luterano de Maguncia. Siguen las disputas y las pasiones se sirven llamas, poco olímpicas, muy fanáticas. Cuatro hermanos se han dejado arrastrar por la vorágine y han aplicado el si tu me dices ven lo dejo todo por la causa religiosa. Los tres estudiantes de Wittenberg y el predicador de Amberes se han reunido en Aquisgrán, cuna del Viejo Mundo por gracia de Carlomagno, para hacerse cargo de la herencia de un tío, anciano y desconocido. Ahora cuando hacemos turismo preguntamos a los habitantes del enclave visitado que ociosas atracciones podemos visitar. Distraer nuestro ánimo es fundamental, evitar el aburrimiento el axioma básico para nuestros billetes. Los cuatro piensan parecido y deciden aprovechar su tiempo libre yendo a un convento casi extramuros que se dispone a celebrar la festividad del Corpus. No sacan fotografías ni cuelgan su actividad en Facebook. Sus impulsos tienen cariz destructivo. El predicador agita y consigue más adeptos para su causa: quemar el establecimiento católico devoto a Santa Cecilia, patrona de la música.

Creo recordar que hace justo una década fui a una catacumba romana donde una estatua de la pía señora desentonaba entre nichos y laberintos. Sin embargo, su presencia me hizo entender la fuerza del símbolo marmóreo para indicar la transmisión de valores del paganismo al cristianismo. Apolo se convirtió en mártir fémina y todos tan contentos. Mi visión carecía de dramatismo porque esos vestigios de un tiempo pasado se habían convertido en pasto de bermudas y cámaras, no como en el relato de Heinrich Von Kleist, interesante metáfora del poder de la fe ante la barbarie destructora. Las monjas sufren, temen lo peor. Los jóvenes quieren romper ventanales bíblicos y penetrar en el templo cuando suenen las campanas. Poco puede hacerse ante la fuerza bruta, máxime si la abadesa encargada de dirigir la orquestra está enferma. De repente, un milagro. Suena el Gloria in excelsis y la música, nunca mejor dicho, amansa a las fieras. El convento sobrevivió hasta 1648, cuando fue secularizado.

¿Y los cuatro hermanos?

Transcurren seis años. La primera parte del relato, crónica histórica de pasmosa frialdad, cede el testigo a la aparición materna, que no mariana. La progenitora de los destructores acude preocupada para preguntar al magistrado de la urbe carolingia por la suerte de sus retoños. La voz del burgomaestre, audacias de la primera persona en cualquier buen relato que se precie, confiere al texto otro tipo de vivacidad. Los chicos cayeron derrotados por el hechizo de la melodía y penan sus jornadas en un manicomio donde oran y entonan el Gloria en excelsis justo cuando retumban las campanadas de medianoche. Su afrenta se ha traducido en condena de locos entregados a la causa en un incomprensible silencio sonoro que sólo ellos pueden comprender en el interior de sus almas.



El personaje y el relato: Von Kleist y la tragedia de la incomprensión querida

Santa Cecilia ha ejercido una poderosa atracción en gran variedad de artistas. Antes de leer la obrita del romántico alemán, otra perla en el collar de la colección Alpha Mini, hay que tener en un pedestal la tarea pasoliniana de sacralizar al pueblo a través de la música clásica. En una de las últimas escenas de Accatone los protagonistas pasan por delante de la Iglesia romana dedicada a la santa. Uno de ellos, gordo y desdentado, orina en un baño público y se santigua blasfemando. El meadero adquiere condición de confesionario al lado del depósito religioso de la música. Esta visión contemporánea erosiona cánones para ensalzar el verdadero valor de lo popular. En el texto de Kleist se produce una paradoja. Triunfa el cristianismo, pero quizá el autor, y lo pienso por su origen, exalte la esencia del protestantismo, matiz cristiano donde la imagen desaparece y los instrumentos cargan con el pesado fardo de la espiritualidad. Son el modo perfecto para entrar en contacto con lo divino. La desnudez de los muros se llena de sonido y genera epifanías. Esa loa de la religión ajena al Papa parece ser el motor simbólico que llena las páginas de un texto versátil, capaz de oscilar entre el hielo de quien se limita a describir y el calor del artista entregado a describir, como perfecta conclusión, los motivos de una rendición tras la orgía aniquiladora.


Los cuatro jinetes del Apocalipsis reposan en sus serenas estancias y prosiguen imperturbables en sus quehaceres. Hace años leí La lucha contra el demonio de Stefan Zweig. El segundo episodio analiza al pormenor las vicisitudes de Kleist, suicida con 34 años al lado de una enferma de cáncer terminal. Se conocen pocos retratos del gran escritor, era un hombre que no dejaba huella, quizá porque tampoco era su deseo impactar a sus contemporáneos. Se sintió incomprendido, vagó como un cometa por media Europa e hizo arder muchos de sus manuscritos porque cuando entendió su vocación quiso abrazar desde el principio un orden perfecto que terminó matándole. Tanto movimiento, tanto intento fallido demuestran que fue un inadaptado que hubiese hallado su lugar en nuestro complicado sistema humano en la paz del cenobio. Sus personajes, cansados del brío, lo consiguen y viven su aislamiento en una completa ataraxia benéfica porque limitan sus acciones a pocas pulsiones pacíficas. Leamos a Zweig: “Nadie fue ni quiso ser menos práctico que Kleist. Lo que él buscaba era librarse de su presión, liberarse, y todo lo teatral y práctico se oponía completamente a su carácter”. Clausurarse hubiese sido su solución idónea al malestar machacón que minaba su existencia. Trasladó su deseo a cuatro desdichados al no ser suficientemente valiente para abandonar el mal que corroía su espíritu. Venció la música y él, como reza en su epitafio, alcanzó la inmortalidad.


http://www.revistadeletras.net/velos-vitales-y-loas-melodicas-santa-cecilia-o-el-poder-de-la-musica-de-h-von-kleist/

martes, 5 de enero de 2010

Los libros que quería editar en 2010: “In his own write” y “A Spaniard in the works”, de John Lennon en Revista de Letras





La aparición de una editorial barcelonesa que apuesta por la tapa dura y las ediciones de calidad me incitó no hace muchos meses la posibilidad de proponer, cuarenta y cinco años después de su publicación en el Reino Unido, la traducción de las dos obras literarias de John Lennon. Me imaginaba un volumen bilingüe donde los dibujos brillaran y los textos, perlas que anticipan la vertiente surrealista que el genio de Liverpool conreó entre 1967 y 1969, recibieran un papel digno para su calidad. La nochebuena truncó mi sueño y alivió mi maltrecha cartera. ¿Qué libro compro a mi madre? ¿Me oyes? Sí, espera. Una portada violeta con la foto del marido de Yoko Ono hablaba alto y claro. Por su propio cuento. Un españolito en obras. Mi gozo en un pozo. Siempre, en estos casos, me quedará la crítica y felicitar a Papel de liar por anticiparse a mis deseos y sacar al mercado el delirante dúo de enrevesados juegos de palabras, neologismos e ingenuidades del mayor compositor, con permiso de su socio, del siglo XX.

Retrocedamos cuatro décadas. El 18 de junio de 1968 era día de estreno teatral en Londres. In his own write pasaba del libro al escenario. Lennon aprovechó la efeméride para escribir una nota más en su atribulada existencia de escándalo. La supuesta Inglaterra que se anticipaba al gusto de la época observó con estupor como el bienamado, el viperino chico de endiabladas ocurrencias, llegaba acompañado de una pequeña figura oriental. Yoko Ono irrumpió, cancelando definitivamente el pacto intergeneracional que el famoso cuarteto empezó a quebrar con Revolver y el club de los corazones solitarios del Sargento Pimienta. ¡Una japonesa! Nuevos rumbos en la existencia de un condenado a la fama cansado de ser un Beatle, frustrado y empecinado en quitarse de encima sus males de un pasado desconocido en gran medida por un público que al verlo tantas veces lo consideraba un privilegiado sin problema alguno. El tormento que marchitaba sus horas pareció remitir, al menos desde su personalísima visión, con la llegada de la artista famosa menos conocida del mundo. El principio del fin. Heroína, amargura, ultramar, fines de semana perdidos, un hijo y un asesinato de pasaporte a los altares.

Cuatro años antes del turbulento 68 su destino era otro, alegría y amor a raudales con la represión de un manager que moderaba sus ímpetus verbales. La aparición, el 23 de marzo de 1964, de In His Own Write, supuso la confirmación absoluta de la Beatlemanía, fenómeno que más allá de la música demostró tener una consistencia interdisciplinar como atestiguaron las cuarenta mil copias que el libro vendió en veinticuatro horas. El éxito permitió la publicación de un segundo volumen, A Spaniard in the Works, más maduro, donde la fuerza lírica se complementaba con un mayor vigor de las piezas narrativas, bien estructuradas y chispeantes de ingenio y energía. Crítica y público se rindieron a los pies del guitarrista rítmico. Normal. Los vientos hubiesen sido favorables hasta con basura. Era el momento de los dos discos anuales y las películas para todos, cuando la sorpresa por la aparición de los no tan melenudos se veía con simpatía global porque aun no habían sacado los auténticos conejos de la chistera, magníficos animales que en el último lustro de los sesenta les dieron merecida inmortalidad.




Un paseo por los orígenes: La ingenuidad del adolescente

Conviene pasear por el pasado norteño de Lennon para entender los entresijos de In His Own Write y A Spaniard in the Works, si bien este último tiene en su seno aire de encargo y profundidad de quien en vez de recopilar fragmentos se dedica entre canción y canción a elaborar con tino y precisión el tejido textual.

Es de todos sabido que el autor de Come together tuvo una infancia más bien complicada. De poco o nada sirvió la tutela de su exigente tía Mimi. Las cartas estaban marcadas. El niño de Woolton desarrolló una rebeldía que en sus infinitos instantes de soledad le sirvió para exaltar la imaginación. La escuela le aburría. Las únicas verdaderas diversiones consistían en hacer el gamberro con sus amigos, perseguir a las chicas y esperar que llegara la luz providencial de Elvis. El seis de julio de 1957 Paul McCartney vio a su futuro partenaire tocando en la fiesta de la Iglesia de Saint Peter. No se sabía una letra y la inventaba para salir del aprieto. La velocidad de su cerebro era imparable. No era de esos adolescentes que se conforman con no hacer nada, la urgencia de crear le daba un poso de futura grandeza que el encuentro con su alma dispar pero gemela concretó y especializó. Sin embargo las aulas eran frías y las explicaciones de los profesores le aburrían sobremanera. lennon2Imaginároslo garabateando en su libreta y encontraréis parte de las claves de estos libros que ahora tenemos la oportunidad de leer. Dibujos simpáticos de fácil trazo, caricaturas inteligentes que salían de su pluma para paliar el tedio de la incertidumbre en Liverpool y su encasillamiento provinciano. Aún no existían The Beatles. Las costumbres imperecederas de la ciudad marinera seguían vigentes. John no encajaba. Quedaba la calle y la locura de esos críos del baby boom que para matar el reloj sacudían sus charlas con vocablos impronunciables y enrevesadas construcciones creadas para provocar la risa de sus semejantes. Si a ello unimos el ambiente de la escuela de Bellas Artes, con Stuart Sutcliffe y su prometedor camino pictórico, entenderemos cómo el desamparado de clase media pudo hilvanar esos bocetos surrealistas en los que la influencia de Lewis Carroll sobrevuela y estrecha la mano a su heredero. Las aventuras de Alicia fueron uno de los consuelos favoritos del joven, y ello se nota en el lenguaje que encontramos en el volumen, que también debe, y mucho, a las delicias cómicas de The Goons registradas, casualmente, por George Martin en los estudios de Abbey Road.

El contexto, la obra y la edición: Lennon contra Lennon

En 1964 John Lennon era el líder indiscutido de The Beatles. Las fans lo identificaban por su gorra leninista y sus moderados sarcasmos. Si analizamos el número de composiciones por álbum podemos apreciar, por ejemplo, como en A Hard Day’s Night el autor de Mind games escribió la mayor parte de los temas del álbum, tendencia que fue cambiando a partir de Rubber Soul, cuando McCartney le iguala para superarlo en tesón y esfuerzo a partir de 1967, cuando toma las riendas del cuarteto para evitar una prematura disolución de la magia. Las letras de Lennon en 1964 hablaban de amor y exhibían rasgos brillantes que el paso de los años acrecentaría. Eran canciones que aún no hablaban tanto en primera persona y seguían una fórmula de éxito que iba afinándose pese al estrés de giras, obligaciones contractuales y estúpidas actividades que desaparecieron una vez el grupo dejó los conciertos y pudo centrarse en el trabajo de estudio.

Lo que sorprende de In his own write y A spaniard in the works es hallar el germen del surrealismo de I am the walrus o Happiness is a warm gun desde una perspectiva inocente. Lennon tenía en su esencia la potencia enfermiza, en sentido positivo, del absurdo basado en la realidad. En 1964, y seguimos con la cantinela, no estaba actualizado de las últimas tendencias y tampoco parecía poseer interés alguno en conocer la vanguardia. En esto McCartney, residente en Londres y en contacto con los artífices de la contracultura inglesa, llevaba la delantera. No sería hasta el flechazo de año y medio con Yoko que Lennon entendería que podía sacar buen partido de las enseñanzas de esos señores tan intelectuales y renovadores. En 1964 se conformaba con seguir su instinto, lo que por otra parte era lo que había hecho toda su vida. El flujo de libertad de los poemas y narraciones de sus libros bebe de esa inconsciencia, por eso cuando leemos sus extravagancias sentimos el alma del niño que juega en su mente y, mucho antes de la marihuana y el ácido, escribe lo que surge sin hacerse demasiadas preguntas. Ese método le permitió neologizar con maestría y relacionar personajes, términos e historias que sin su agudeza no hubiesen encajado ni con calzador, experiencia que luego repitió en sus mejores canciones de la etapa final de The Beatles, donde, como ocurre en parte de los volúmenes analizados en este artículo, se quitó la máscara y no tuvo miedo alguno en criticar al tinglado de poder que atenaza la existencia de cualquier mortal. Las instituciones y los medios de comunicación son justamente satirizados con estilo y elegancia, lo que quizá, unido al perfil suave que Brian Epstein procuraba dar a sus chicos, evitó una censura parcial del texto, espada demoledora de la que Lennon no se libró cuando la BBC dictaminó que A day in the life aludía a la droga, I’d love to turn you on, y I am the walrus a obscenidades sexuales, you let your knickers down, jujuju jijiji, jajajaja.



La edición de Papel de liar merece varias menciones positivas al haber entendido que sólo presentando la discutible y complicada traducción española junto al original en inglés se haría justicia. La labor de Andy Ehrenhaus es loable, como loable es su sinceridad en la introducción al afirmar que no se ha dedicado a traducir, sino que ha intentado aproximarse a lo creado por Lennon, pues es tanta la riqueza de su propuesta que la exactitud se reveló imposible. Esa premisa es fundamental para quien decida adentrarse en la acelerada versión hispánica, tan sólo deslucida por la colocación de los originales justo detrás, lo ideal hubiese alternar el castellano con el anglosajón, como si el editor se hubiese hecho un lío enorme y hubiese dudado demasiado, temiendo que la mezcla de dibujos y palabras acabara creando un tutti fruti imposible de consumir, error mayúsculo que se subsana por la valentía de publicar, finalmente, estos preciados manuscritos. Ahora el siguiente reto, y espero que me llame quien quiera intentarlo, es hacer una dignísima edición española del poemario Blackbird singing de Paul McCartney, librito que demuestra cómo la poesía en The Beatles no era sólo cuestión de arrojo y descaro. Eleanor Rigby y Julia deben estar al alcance de todos también en las librerías.


http://www.revistadeletras.net/los-libros-que-queria-editar-en-2010-in-his-own-write-y-a-spaniard-in-the-works-de-john-lennon/

lunes, 4 de enero de 2010

Martes 5, El crimen de la decapitada en la Hora-L de Radio Barcelona-Cadena SER



El crimen que presentaremos el martes 5 a la audiencia radiofónica es especial para quien escribe. Fue el caso que despertó mi interés en la crónica negra local. El 5 de junio de 2004 apareció una bolsa de deportes en la Barceloneta con un cuerpo femenino sesgado. Los asesinos lo dejaron sin sus extremidades- pies, manos, cabeza- para dificultar el hallazgo de huellas dactilares. No existe el crimen perfecto,las pruebas se encuentran, aunque a veces, son insuficientes. Cuatro años más tarde un cuerpo descuartizado apareció en un contenedor del barrio de la Sagrada Familia. ¿Hay relación entre ambos casos? ¿Asistimos a nuevas formas criminales en Barcelona? De todo esto y más hablaremos en la sección de crímenes de la Hora-L.

Para quien quiera informarse, poco, antes del programa os dejo con el artículo que escribí para Bcn Week en el ya lejano octubre de 2008: http://corominasijulian.blogspot.com/2008/10/el-retorno-mejor-que-nunca-de-bcnweek.html


Crímenes en la Hora-L

Cada martes a partir de la una y seis minutos de la tarde


Radio Barcelona- Cadena SER

666 AM

96.9 FM

domingo, 3 de enero de 2010

Sumario Panfleto Calidoscopio Enero 2010


Enero [nº36/2010]

Como en un calidoscopio te ofrecemos pequeñas cuentas que satisfagan o piquen tu curiosidad. Sin el apremio de agendas culturales, pero con la vista puesta en horizontes llenos de modernidad, y con la tranquilidad de quien revisa lo pasado. Visiones caleidoscópicas de nuestra cultura, eso es lo que pretendemos mostrar.

sumario




Cianotipos de Alfredo Rodríguez
Por Sonia Antón Ríos



La muerte de Bunny Munro
Por Ana Ciurans





Entrevista a Anay Sala, poeta
Por Laia López Manrique



Las misántropas
Por Natalia Zarco





El cónsul de Sodoma
Por Jordi Corominas i Julián



Knut Hamsun,
soñador y conquistador
Por Juan Soto Ivars





El tutú
Por Jordi Corominas i Julián



La escritura de lo escrito
Por Anna Maria Iglesia






1969, el violento despertar
Por Clara Paolini Letamendia



De la mirada al hecho
Por Sonia Fernández Pan





Es preferible
entenderse con los patos
Por Iván Humanes



Espacio inventado
Poemas de José María Parreño


www.panfletocalidoscopio.com

Poema inédito (la foto va en el pack): Parques

Este poema lo escribi pensando en un libro dedicado a Cadiz y Barcelona. La parte gaditana será de mi queridísima y extraordinaria poeta Carmen Moreno, la Condal será de servidor. Parques está bien, pero no encaja en mi montaje estructural, así que opto, de momento, por regalarlo a vosotros, los lectores del blog.




Raúl tiene muchos preservativos,
Vale, pero pon al mono
Loco y al puercoéspin
Dos puercoespines.

Bueno, los pondré
En el parque con
Castillos de arena
Gabardinas manchadas
Permanentes viejas
Columpios chirriantes
Amilanados por animales,
Alaridos del simio grotesco.

Mi infancia no era
Un patio de Sevilla,
Mi infancia fue el canto
Del niño rey en la
Prefabricada naturaleza
Con heridas, corre que te pillo
Y paseos a la montaña
Del mirador, escaladas
Verticales, descensos
De resbalo y no me caigo.

El parque de jaula sin rejas
Control pueril
De buen arbusto
En la edad adulta,
Cuando cae el telón


Jordi Corominas i Julián, agosto de 2009

martes, 29 de diciembre de 2009

Matar en Barcelona en La Vanguardia digital: entrevista+Vídeo


De un planchazo en la cabeza, diseccionando cabeza y extremidades, con explosivos, ahogando en bolsas de plástico...

"En Barcelona se mata mucho" y "de muchas maneras", asegura Jordi Corominas, editor junto a Ana S. Pareja del libro Matar en Barcelona (Alpha Decay).

Este singular volumen pretende "articular otro relato de lo que es Barcelona" recuperando -en forma de relato ficcionado a cargo de 12 autores noveles en el género negro- algunos de los asesinatos más famosos que han tenido lugar en la ciudad.

Desde el caso de la llamada Vampira del Raval -que en el año 1912 secuestraba, prostituía y asesinaba a niños para beneficio de la alta sociedad barcelonesa- hasta casos mucho más recientes como la asesina de ancianas o el asesinato de Anna Permanyer, todos ellos ocultos bajo un enigma que el lector tendrá que descifrar.

Esto libro es la segunda parte de una trilogía iniciada con Odio Barcelona y sigue llevando la contra al "márketing" institucional que presenta una ciudad "muy bonita y donde todo es maravilloso".

-¿Cuánto hay de realidad y cuánto de ficción en los relatos?
Ana S. Pareja (AP): Son piezas de creación literaria: hay todo de realidad y nada de realidad, o todo de ficción y nada de ficción. Al final tomamos la decisión de eliminar todos los nombres reales y de borrar las pistas porque los crímenes son bastante recientes y nos preocupaba herir sensibilidades de familiares o de amigos de las víctimas. Muchos de los asesinatos son bastante duros y todavía están muy recientes. Además, así también se plantea el juego con el lector para ver si es capaz de identificar los casos.

-¿Qué se descubre viendo la ciudad a través de sus asesinatos?

Jordi Corominas (JC): Una de las principales intenciones de este libro es crear mapas fantasmas de Barcelona. Estamos en una ciudad que tiene una potente estructura de márketing para consigo misma. Hay "BCN" y luego hay "Barcelona": Barcelona la pisamos y BCN es institucional. Eso marca la historia de la ciudad, en el sentido de que está escrita de una manera muy favorable, muy bonita… Todo es maravilloso.

-Pero la realidad no es así…
JC: En toda ciudad hay tragedias, desgracias y crímenes simbólicos que marcan época y que ayudan a entender la época donde suceden. Estos crímenes pueden ayudar a articular otro relato de lo que es Barcelona. La Vampira del Raval muestra muy bien las virtudes (pocas) y los defectos (muchos) que tenía la Barcelona de 1912. Hace poco hubo un crimen, cerca de donde estamos [se refiere al asesinato de la calle Santaló], que también sirve para mostrar una nueva Barcelona.

-¿Con esta triología tratan de desmontar el mito de la BCN bonita?

AP: Odio Barcelona, que fue el primer libro de la trilogía, sí iba más en esta dirección. Es de hará casi dos años, cuando el tema de la crisis ya estaba muy álgido: contratos basura, alquileres demasiado altos, problemas urbanísticos... También fue la época álgida de todas estas manifestaciones brutales en los medios relacionadas con "BCN-sonrisa" y todos estos labels o constructos institucionales.

-¿A qué se refiere?
AP: Desde el Ayuntamiento se intenta exportar esta cara amable y alegre de la ciudad, cuando en realidad todos los que vivimos aquí sabemos que en Barcelona hay muchos problemas que entorpecen nuestro día a día y que son un incordio. De alguna manera, se trataba de dar un contrapunto a la Barcelona que ven los turistas y que se intenta imponer a toda costa y que considerábamos que no era muy auténtica ni veraz. Ahí empezó toda la historia de Odio Barcelona.

-¿Y ahora vuelven a la carga?
AP: Esta segunda parte no es tan reivindicativa o punk, si se quiere llamar así, sino una manera de reconciliarse con la ciudad. Nos vuelve a interesar escarbar en lo que pasa realmente aquí. Los crímenes son una parte oscura y desdibujada de la ciudad, una forma diferente de mirar a la ciudad, de recorrer su historia pasada y presente y de intentar profundizar en el lugar donde vivimos. Al fin y al cabo, es lo que nos interesa.

-¿Qué han descubierto sobre cómo se mata en Barcelona?
JC: En Barcelona se mata de muchas maneras. Un día pusimos en Google Maps toda la información de los crímenes que salen en el libro y vimos que la zona alta y el puerto estaban plagados. En el centro también hay crímenes, pero los más notorios han sucedido en la zona alta de la ciudad.

-¿Tiene alguna explicación esta concentración?

JC: Quizás lo mediático. A diferencia de otras ciudades, en Barcelona el crimen suele ser muy sutil. No digo de guante blanco, pero sí muy sutil. En Madrid es más bestia. En la zona alta de Barcelona hay crímenes que parecen mucho más discretos, que buscan la perfección. Sus autores quizás creen que no van a salir a la luz por su posición social o por el dinero empleado, pero el hombre es imperfecto y siempre hay un pequeño defecto que hace que finalmente emerja toda la mezquindad que implica el crimen y deje a la zona alta como la zona maldita de esta ciudad. Es muy curioso y creo que se repite en otras ciudades.

-¿Y el puerto?

JC: Es una zona muy fácil de crimen porque se puede tirar directamente el cadáver al mar. En Barcelona se mata mucho, pero el crimen tampoco es algo que pase cada día. No es que cada día la gente mate, apuñale o envenene. No. Hay crímenes que acaban siendo especiales porque tienen un punto de normalidad que, al mismo tiempo, es anómala.

-¿Hay algo que caracterice a un asesino?

-Los asesinos no son dioses, son personas muy normales. Todos podemos ser un asesino. Ahora digo esto y la gente dirá "uuuuhhhh"… Pero todos podemos serlo. A ver, por suerte la mayoría no lo somos, pero los asesinos son personas normales, que tienen trabajo y sentimientos. Algunos de ellos, como la mayoría de la gente, tiene patologías. Hay patologías que quedan dentro del ser humano e impiden que se desarrolle y se fomente la violencia, pero hay personas que no pueden resistirlas y estallan. Pero son personas normales. Y yo creo que esa es un clave del morbo que genera en nosotros la muerte criminal.

-¿Estas investigaciones le han llevado a conocer bien la mente criminal?
JC: Bueno, podría conocerla mucho mejor [Ríe]. En Barcelona hay asesinos y asesinatos míticos. Jack el Destripador, por ejemplo, es el caso emblemático de asesino famoso porque es anglosajón, pero la Vampira del Raval también actuaba en un contexto de lucha de clases, en una zona obrera muy perjudicada y su historia fascinante. Quizás si Enriqueta Martí se hubiera llamado Kate Middleton sería famosa en todo el mundo.

-¿Con qué móviles y herramientas se mata en los casos del libro?

JC: De todo un poco. Hace 4 o 5 años dejaron en la playa de la Barceloneta una bolsa de deportes con un cuerpo descuartizado y sin cabeza ni extremidades, para que no se pudiera reconocer... Aunque al cabo de un año salió a la superficie la cabeza. Ahí usaron cuchillos y elementos de disección o quirúrgicos. En el caso de la maleta, de 1929, fue a base de golpes de plancha en la cabeza. También hay violadores, el asesino librero, explosivos en el caso Bultó, bolsas de plástico… Hay mil métodos de matar y cada relato del libro obedece a una manera diferente.


Para ver el vídeo: http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20091229/53852451672/el-mapa-de-asesinatos-deja-la-zona-alta-de-barcelona-como-maldita-bcn-raval-kate-middleton-anna-perm.html

lunes, 28 de diciembre de 2009

Martes 29, El crimen del Ritz en la Hora-L, Radio Barcelona-Cadena SER


La semana pasada la lotería para la mayoria hizo que no pudiéramos emitir el programa dedicado a un crimen de 1956. Entramos en la habitación 523 del Hotel Ritz y vemos un cuerpo exánime, muerto en la cama. El millonario indio Mulhrad Chandrai fue la víctima de un asesinato que se resolvió, en parte, gracias a la pobreza y estrechez de miras de la España Franquista. A veces una nota de color puede ser providencial.

Escribí sobre el caso en Bcn Week, podeis ver el artículo en este enlace: http://corominasijulian.blogspot.com/2009/10/el-crimen-del-ritz-en-bcn-week.html



Crímenes en la Hora-L

Cada martes a partir de las 13.06 minutos

Radio Barcelona-Cadena SER

96.9 FM

666 AM

sábado, 26 de diciembre de 2009

Domingo 27 de diciembre, Loopoesia cierra el año en Heliogabal


Heliogábalo murió el 11 de marzo del 222 dejando una estela de lujuria,perversión y adoración solar....casi dos milenios más tarde unos chicos de Gracia decidieron abrir un local con el nombre del Emperador romano y optaron por dar al domingo una noche poética.

Ha sido un año muy intenso y lo cerramos en uno de los mejores locales de Barcelona. Aportaremos novedades que serán más visibles en 2010,os anticipamos cosillas.

1.- El anónimo toledano se ha ido de vacaciones a la Pérfida Albión, volverá en enero....su sustituto será un aguerrido maniquí que lo dará todo para que no se note la ausencia de nuestra querida mitad de proyecto loopoético. Anónimo,te queremos.

2.- Presentaremos un borrador de las proyecciones 2010....nos traumatizaron en una fiesta de cumpleaños: el resultado es asombroso

3.- Bettina supo que su marido estaba vivito y coleando en Brighton. Nos ha abandonado,pero este domingo os presentaremos a Laura Farigola Romaní, una diva de los años veinte.

4.- Jean Martin du Bruit tiene miedo. Desde nuestro blog pedimos vuestro incondicional apoyo para que este domingo la actuación sea el broche de oro de un año extraordinario.


Especial Loopoesia navideña

Domingo 27 de diciembre 21 h 30 minutos

Heliogabal

Carrer Ramón y Cajal 80 ( al lado del metro de Joanic)

Precio de entrada: 4 euros


Después iremos de copas y a perpetrar inocentadas.


Loopoesia es amor

viernes, 25 de diciembre de 2009

Otro inédito de regalo: El metro


El metro

Santa locura veinteañera
(documentales heroicos)
Diecinueve horas
( un ojo hinchado sin luz diurna)
Dieciocho pausas
( respiración cutánea)
Diecisiete músicos reglamentados
(soldadesca limitada)
Dieciséis libros forrados
(vergüenza lectora)
Quince miradas fugaces
(amore che viene, amore che va)
Catorce entrevistas espontáneas
(amigos y vecinos)
Trece mendigos protestando
( barbas voraces barcelonesas)
Doce revisores sin trabajo
(germanización catalana)
Once insultantes chicas
(me enamoro cinco segundos)
Diez quejas inútiles
(¿Quién denuncia a la denuncia?)
Nueve luces fundidas
( apaños menores)
Ocho atroces transbordos
(incubos maratonianos)
Siete puertas de seguridad
( cristal con porras)
Seis paradas en obras
( rutina pasajera)
Cinco insectos en conserva
( toallas y candados)
Cuatro besos mal dados
( música para los labios)
Tres rampas sin minusválidos
( lo arcaico de dolmen)
Dos escaleras con desorden
( filas de pausa y prisa)
Un subterráneo como la superficie
( obvio paralelismo)
Metro


Poema y foto: Jordi Corominas i Julián